En La Limonada, los niños cambian la basura por premios y las mujeres hacen artesanías con las bolsitas de frituras.
La basura de La Limonada no es basura común y corriente. Es la materia prima de juguetes, dulces, bolsos y dinero. Una llanta, una caja, un volcán de botellas. Cada desecho que antes iba a dar a Las Vacas, el río que corre espeso en el fondo del barranco, es susceptible de convertirse en algo reutilizable.
Son cinco jóvenes estudiantes de ingeniería los que están detrás de esta conversión de la materia. Su proyecto se llama “Reinventando La Limonada” y pretende mejorar la salubridad del barrio y las condiciones de vida de los habitantes a través de la recolección, venta y transformación de materiales reciclables.
El proyecto empezó en enero de 2008 con un centro de acopio y a mediados de este año se abrió el segundo. Los vecinos entregan ahí los desechos sólidos que encuentran en el río. Un empleado los clasifica y una empresa los recoge y paga por ellos, a un precio que ronda los Q80 por quintal.
“Reinventando La Limonada” es un proyecto de la asociación no lucrativa SIFE UVG de la Universidad del Valle. El dinero recaudado con la venta de la basura sirve para pagar el salario de los dos responsables de los centros de acopio y para recompensar con juguetes y dulces a los niños que ayudan a recopilarla, de manera que estos incentiven a los adultos a reciclar.
Cuatro mujeres que eran empleadas de casa particular ya han sido capacitadas para elaborar bolsos y accesorios con las envolturas metálicas de frituras.
En vez de dejar solos a sus hijos ahora trabajan en sus casas. Ya se han exportado más de 200 artículos a Estados Unidos a través de alianzas, explica Alejandra Penagos, estudiante de ingeniería industrial y encargada del área de ecotejidos del proyecto.
En estos dos años “Reinventando La Limonada” ha promovido el reciclaje de más de 10 toneladas de basura. Los vecinos podrán continuar con la tarea de reciclaje cuando se retiren los universitarios ya que se trata de una empresa autosostenible que ellos podrán administrar.
El proyecto también funciona en la Universidad del Valle y el colegio Americano. Los toneles de basura reciclable en estos planteles (principalmente botellas y latas) también son vendidos a una empresa recicladora y las ganancias van directo a La Limonada. Parte de lo recaudado se dona a la Fundación Plantío de Jehová, la cual administra una escuela.
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