La detención de supuestos extorsionistas que operaban en la zona 1 de Mixco ha bajado los índices de criminalidad en el sector, afirman pobladores.
El asesinato de pilotos del transporte público, las acciones de protesta por parte de los pilotos que paralizaban el sistema, y las extorsiones a comerciantes y particulares eran hasta hace poco parte de la vida cotidiana de los habitantes de la zona 1 de Mixco, un municipio de 1.5 millones de habitantes, el segundo más populoso del país.
La situación llegó a ser tan crítica que el alcalde de Mixco, Amílcar Rivera, solicitó que se enviara un destacamento militar al municipio y se decretara un estado de prevención.
Pero desde hace casi tres semanas, los habitantes del sector afirman que viven y trabajan más tranquilos y en las calles del municipio se observa una extraña convivencia entre soldados, agentes de la PNC y agentes de empresas de seguridad privada.
“Aquí no había día sin un muerto pero ya van 15 días que la cosa se ha calmado”, afirma el piloto Juan Carlos Ortiz.
Francisco Medina, taxista, agrega que las llamadas pidiéndole una extorsión mensual de Q100 han cesado.
El Gobierno respondió a la petición de Rivera designando a la viceministra de Seguridad, Marlene Blanco Lapola, como encargada de un plan interinstitucional. Este involucraría a la Policía Nacional Civil, el Ministerio de Gobernación, la Municipalidad de Mixco, la Dirección General de Inteligencia Civil, el Organismo Judicial e instancias de la sociedad civil en un esfuerzo conjunto para compartir información y coordinar acciones encaminadas a la detención de los extorsionistas en la zona 1 del municipio.
Blanco explica que el problema más difícil de combatir era la extorsión: “Es como la violencia intrafamiliar, la gente no la denuncia. La extorsión aísla a la víctima, la cual se vuelve temerosa del sistema de justicia y se vuelve sumisa”.
En el caso del transporte urbano se identificaron dos tipos de extorsión: la cometida por los propios choferes quienes exigían el “impuesto” a otros compañeros o propietarios de los buses y la cometida por las maras.
“Había secuelas de la banda de El Smiley, El Peter y El Pimbo eran los que mantenían el lugar”, agrega Blanco.
El 22 de octubre comenzó un plan operativo que resultó en la captura de 43 presuntos extorsionadores, los cuales, hasta la fecha, guardan prisión y están en espera de juicio. Rivera asevera que gracias a estas capturas las extorsiones se han reducido en un 80 por ciento y que ahora se buscará replicar esta experiencia en otras zonas rojas de Mixco, empezando por la zona 7.
“Se trabajó mucho en la prueba científica, agarrándolos con las armas y el dinero porque de lo contrario cuesta mucho que se queden bajo proceso. Mucha gente asocia la seguridad sólo con las fuerzas policiales pero es todo un proceso que involucra al Ministerio Público y al Organismo Judicial”, explica la viceministra.
El plan no se limitó a las capturas. También se realiza un trabajo de sensibilización de los conductores de buses para que brinden un mejor servicio. Los asesinatos de pilotos motivados por represalias de quienes han sido víctimas de algún atropello fueron identificados como otra de las causas de la violencia.
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