Se trata de dos primos de la víctima, acusados de ser los autores intelectuales del crimen. Los abogados dicen que la juez no les permite acceso al expediente.
El pasado 10 de diciembre, mientras en los tribunales se escuchaba a una mujer, testigo protegido por el caso del asesinato de Rodrigo Rosenberg, agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), Fiscales del Ministerio Público (MP) y personal de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) realizaban allanamientos para tratar de capturar a los supuestos autores intelectuales del crimen.
Los allanamientos se derivaron después de que 3 del grupo de 11 personas capturadas por la muerte del abogado, decidieran colaborar con la justicia y dijeran todo lo que sabían para ser incluidos dentro de la figura de colaborador eficaz que les garantiza beneficios judiciales. En la declaración que ofrecieron ante un tribunal, afirmaron que los autores intelectuales del crimen eran dos empresarios, y un trabajador de estos los había contratado para el crimen.
Ayer los abogados de los empresarios Francisco José y José Eduardo Valdés Paíz se presentaron a la Torre de Tribunales y confirmaron que sus defendidos son a quienes la Policía, Fiscalía y CICIG buscaban en los allanamientos de principios de mes.
Ayer los abogados Edwin Alberto Mis y Alexis Calderón presentaron dos memoriales de queja en la Sala Primera de Apelaciones contra la juez Verónica Galicia del juzgado décimo por no dejarlos acceder al expediente del caso. A criterio de los profesionales, la juez está violando la ley porque ellos pueden tener acceso al expediente por representar a los acusados que ahora son prófugos de la justicia.
Anunciaron que sus defendidos son inocentes y buscarán un careo con quienes los acusaron además de que se les haga una prueba de polígrafo para comprobar la veracidad de sus declaraciones.
Por su parte, la oficina de comunicación de la familia Valdés Paíz solicitó una investigación “objetiva” y que se cumpla con todas las garantías constitucionales para quienes son investigados por el crimen. Además prometieron dar a conocer detalles más adelante.
Durante las semana del 7 al 11 de diciembre, varios de los involucrados en el crimen del abogado confesaron la forma de cómo se había llevado a cabo el crimen, además de señalar la tarea asignada a cada uno del grupo y quiénes los habían contratado.
El 8 de diciembre los integrantes del grupo, Mario Paz Mejía y Carlos Humberto Aragón explicaron con detalles cómo se planeó y se ejecutó el crimen. Dieron a conocer los lugares donde se reunieron para planear el crimen y que asesinarían a Rosenberg un día antes, es decir el 9 de mayo, pero no llegó a recoger unos documentos. Por eso fue asesinado al día siguiente por la mañana.
Pero la declaración clave fue la que dio Jesús Manuel Cardona Medina. Él dijo ante la juez que los asesinos intelectuales de Rosenberg eran dos empresarios y un trabajador de estos fue quien contactó al grupo de sicarios.
Los supuestos asesinos intelectuales serían los empresarios Valdés Paíz. ¿Y quién es el trabajador? Las autoridades saben que el intermediario es, supuestamente, un guardaespaldas de los Valdés a quien identifican como El Pistolero.
La Fiscalía tiene conocimiento de un cheque emitido por los empresarios por Q50 mil que sirvió para pagarles a los asesinos materiales.
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