¡Aleluya! Un foco se encendió en el cerebro del ministro de Cultura y Deportes, Jerónimo Lancerio. Su proyecto Oxlajuj B’aqtun 2012, que busca promover el turismo por el cambio de era maya: es una gran idea.
A la gente, a lo largo y ancho del mundo, le encanta hacer conjeturas sobre profecías, visiones apocalípticas y en general, todo fenómeno supuestamente “paranormal” que abra una rendija, ¡cualquiera!, hacia los misterios que intuimos pero no alcanzamos a comprender.
El mercado está ahí: hambriento y listo para consumir lo que un grupo de empresarios con imaginación o conocimiento real, poco importa, quiera venderle.
El calendario maya le ofrece a Guatemala una oportunidad inigualable para promocionarse como destino turístico y comercializar cuanto producto pueda inspirarse en su patrimonio cultural.
Por una vez en la historia, estamos de moda y no solamente por ser una de las regiones más violentas y convulsas del planeta. El ministro Lancerio no se equivoca al querer hincarle el colmillo al momento. ¿Cuándo más vamos a tener tanta publicidad gratis a nivel global, como esa que empuja desde las taquillas de los cines la tal película de 2012?
Ahora bien, tener la idea, la intención o el sueño de lograr un proyecto concreto es sólo el principio. Luego hay que demostrar que también se tiene la capacidad de ejecución, lo que implica desde hacer volver las líneas macro de la planificación hasta cuidar los detalles que marcan la diferencia entre la improvisación y la seriedad.
Ojalá el ministro Lancerio consiga quien lo ayude a realizar un trabajo veloz y ejemplar, porque la oportunidad que encierran los próximos dos años para celebrar a la civilización maya, y de paso generar ingresos, lo amerita.
Lamentablemente, los antecedentes no ayudan mucho a albergar esperanzas. La gestión del actual ministro ha sido bastante deslucida. La cartera tiene un presupuesto minimalista, pero a falta de capacidad institucional, otros funcionarios han intentado mostrar algo de entusiasmo personal por los temas.
Con Lancerio ni eso: cuando el hombre ha destacado ha sido a costa de infaustas declaraciones que demuestran que el arte y la cultura no son lo suyo.
Para ser justos, no es culpa de él. Quién manda al presidente Álvaro Colom a poner a un exportador de plantas a regir la cultura nacional. Sin embargo, esta idea de 2012 podría salvar ese nombramiento. Si el ministro Lancerio logra atraer interés hacia el país y generar ingresos por el cambio de era maya, ¡vénganos en tu reino! La cultura seguirá olvidada, como siempre lo ha estado, pero él podrá ofrecer algún beneficio concreto de su paso por el Gobierno.
Para que esto no quede en buenas intenciones, el ministro debería justificar y obtener un incremento al presupuesto asignado, porque el dinero con el que cuenta es un chiste: con Q20 millones no le alcanza ni para rascarse la nariz. Si esta administración de verdad quiere poner el acento en nuestras raíces prehispánicas, ¡que se vea!
México ya anunció que en honor a 2012 está construyendo un museo dedicado a la civilización maya. Nosotros no estamos para competir a ese nivel, pero sí podríamos sacarle el jugo a los recursos y ofrecerle a los operadores de turismo las condiciones para que ellos echen a volar su ingenio e imaginación.
Darle mantenimiento a los accesos y reforzar la seguridad en un circuito de sitios elegidos, debería ser una condición sine qua non de este proyecto.
Otro paso importante sería utilizar en la publicidad alguna pirámide o estructura de Guatemala, no la actual, que es de Chichén Itzá, que está en Yucatán. Ahora, eso no impide que nos inspiremos –para superarlos– en algunas buenas ideas de los vecinos. Yo pasé mi luna de miel en Chichén Itzá y ahí asistimos a un espectáculo de luces hermosísimo. Algo así se podría impulsar para ofrecer a los turistas algo más que una caminata en la selva.
Las posibilidades son innumerables y una colaboración bien pensada entre académicos, empresarios y gobiernos podría rendir frutos abundantes. Pero para ello el señor Lancerio tendrá que demostrar que el proyecto Oxlajuj B’aqtun es más que una ocurrencia de última hora. Consulte www.dinafernandez.com.
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