Una roncha nació para ser rascada y una boca para ser besada.
La cultura popular aporta enseñanzas, historia y prácticas cuyo atractivo se encuentra en esa herencia invisible que hemos recibido. Escuchar decir “como decía mi abuelita”, es común, y quizá represente una manera inconsciente de recordar frecuentemente nuestras raíces. Los refranes y proverbios que están a flor de boca en nuestras conversaciones, son una legítima alegoría a esta cultura popular que tanto nos marca la mente y el corazón. Son pequeñas joyas de sabiduría; en ellos se acumulan siglos de experiencia cultural, la mentalidad de un pueblo y su visión del mundo resumida en anécdotas y dichos que van rodando de generación en generación. La verdad es que los refranes están hechos para sopesar actos y limitar riesgos. Quizás unos de los más afines para calificar 2009 sean: “buenas palabras no hacen buen caldo” y “el que mucho abarca, poco aprieta”. Un año en el que se intentó abarcar mucho con grandes pompas y discursos, pero que al fin de cuentas, no se amarró nada: ni tan sólo el presupuesto 2010 o el paquetillo fiscal. Con sólo rocíos, no crecen los ríos.
Con especial dedicatoria a quienes manejan la triste política de nuestro país, algunas reflexiones populares: Ofrecer y no dar es lo mismo que robar; dime de qué presumes y te diré de qué careces; de la ocasión nace la tentación; ante la duda, la lengua muda; a mal tiempo, buena cara; en boca cerrada no entran moscas; a buen entendedor, pocas palabras; a cada coche le llega su sábado; el que al cielo escupe, le cae en la cara; mal de muchos, consuelo de tontos; más vale maña que fuerza; el pez por su boca muere; a palabras necias, oídos sordos; quien siembra vientos, cosecha tempestades; quien no sabe callar, no sabe hablar; échate el trompo a la uña a ver si tataratea. Y uno muy acorde en estas tormentas coyunturales: caridad y amor sin tambor: ¿serían capaces de practicarlo?
Y para usted, apreciable lector, algún eco de abuelita que le acompañe durante 2010: calla y escucharás, escucha y hablarás; no dejes camino viejo por camino nuevo; siéntate en tu lugar y no te harán levantar; agua que no has de beber, déjala correr; cada cosa que ves son dos o tres; cada cosa que ves tiene su derecho y su revés; bien ama quien nunca olvida; amor y dolor son del mismo color. Y nunca olvide hacer el bien sin mirar a quién en esta “vida nueva”. ¡Así se orina, y no por gotas!
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