El Gobierno ha anunciado que decretará un aumento al salario mínimo en el orden de entre 5 y 10 por ciento, a raíz de que los representantes de los patronos y trabajadores no se pusieron de acuerdo.
ElGobierno ha anunciado que decretará un aumento al salario mínimo en el orden de entre 5 y 10 por ciento, a raíz de que los representantes de los patronos y trabajadores no se pusieron de acuerdo.
Un ajuste al salario mínimo se entiende cuando el poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores se ha erosionado como consecuencia de la inflación, es decir, del aumento generalizado de los precios. De esa cuenta, el salario se incrementa en una proporción similar al índice de inflación. Esto se conoce como la indexación del salario mínimo.
Según informaciones del Banco de Guatemala, en 2009 no hubo inflación. Por el contrario, en algunos meses hubo deflación, es decir, reducción generalizada de precios. Al 30 de noviembre de 2009, la inflación acumulada se situó en -0.23 por ciento y el ritmo inflacionario en -0.61 por ciento, es decir que la inflación fue negativa. Sin duda, esto debido a la profunda recesión en que cayó la economía nacional. No hay quien niegue esto.
Por consiguiente, no hubo pérdida o erosión del poder adquisitivo de los salarios durante 2009 y no se justifica un ajuste inflacionario ni tampoco compensación alguna.
Lo lógico, lo procedente a estas alturas no es ajustar el salario mínimo, sino apuntalar la reactivación económica, a fin de evitar que se pierdan fuentes de trabajo y facilitar y atraer inversiones productivas que aseguren que la economía vuelva a crecer.
En tiempos de vacas flacas, los objetivos primordiales deben ser preservar los puestos de trabajo, que no se erosione el salario real y que se premie la productividad.
Sin duda, un ajuste al salario mínimo bajo las actuales condiciones económicas adversas incidirá negativamente en el nivel de empleo, porque las empresas que no puedan pagar el incremento salarial se verán obligadas a suprimir plazas de trabajo o, simplemente, a cerrar, lo cual redundará en más desempleo. Es decir que el nuevo aumento de salarios por decreto, aunque en apariencia es positivo, en la realidad es un eufemismo y tendrá efectos contraproducentes para los trabajadores.
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