El proyectil segó la vida de una madre que se reunió con su familia la noche del 24 en un sector de La Reformita.
“Cuando me di vuelta para darle el abrazo a mi padre, vi que mi madre caía, hice el intento por alcanzarla para sostenerla pero no me fue posible, en segundos ahí estaba en el suelo con sangre en su cabeza”, recuerda Óscar Sacahui, su hijo mayor.
Es la trágica historia de una familia que la noche del 24 de diciembre a la hora del tradicional abrazo navideño, entre el bullicio de los cohetillos y fuegos artificiales su madre fue alcanzada por una bala pérdida, la cual le segó la vida.
Se trata de Elisa Reyes Flores, de 55 años, quien junto a sus cuatro hijos y su esposo, han tenido como tradición pasar las fiestas navideñas en casa de su suegro en la Colonia La Reformita, zona 12.
La alegría empezó desde la hora del almuerzo, fue en un ambiente agradable, hubo intercambio de regalos y abrazos, “estábamos todos, nuestras novias y los nietos”, hacía tiempo no teníamos un día así”, recalca uno de ellos.
A las 21:00 horas partieron a la casa del abuelo. “Por ser el mayor de la familia con 96 años, todos los años hemos ido en familia a comer el tradicional tamal, tomar una taza de ponche y esperar el momento del abrazo a medianoche”, indicó con voz quebrada, Óscar, esposo de la víctima. “Si se pudiera elegir yo pondría mi cabeza, fueron 32 años de casados”, agrega.
Elisita o Chiqui como la llamaban, trabajaba desde hace 10 años como catedrática de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac). Pedro es médico y estudia en Cuba y Diego en México. Ambos vinieron a compartir las fiestas de Navidad con ella.
A las 12 de la noche, como era costumbre, todos salían a la calle a ver los fuegos artificiales y el abrazo se daba afuera. Fue cuando la bala perdida impactó a la víctima.
“Llevaron a Elisa al Hospital Roosevelt, los médicos la operaron a las 7 de la mañana, pero estaba mal”, dice Óscar mientras entrelaza sus dedos. “A las 11 la vimos por última vez, estaba en el intensivo, muy grave”, recalca.
“Ahora solo pedimos que esto no se quede así, es importante que las personas estén conscientes y evitar el uso innecesario de las armas. Si bien es cierto que lo ideal sería que no hubieran armas, eso es imposible, se debe saber que es importante que estas se usen de forma racional”, indicó un integrante de la familia.
La profesional trabajaba en un proyecto para evitar el uso de armas dentro de la Usac.
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