Cada vez que se sube el salario mínimo, sea general o para algún gremio o sector específico, paralelamente aumenta el costo de vida. Entiéndase que un trabajador no es sólo trabajador, también es inevitablemente consumidor, y aun percibiendo cuatro, cinco o diez quetzales más –según el disparate del Gobierno de turno– esa cantidad se convierte en una nada, ya que sumada a la devaluación monetaria, a la tasa de inflación, al precio de divisas, índice de desempleo y una inmensa lista de factores, el precio de la vida subirá en igual proporción al aumento salarial decretado.
A algunos les cuesta entender eso, y brincan de alegría al anunciarse un notición como este. El problema es que no ven el daño que se genera a todos por igual.
La razón de que el aumento salarial genere un efecto contrario al deseado radica en lo siguiente. Cuando un empresario se entera de que tiene que aumentar el pago a sus empleados, automáticamente se distorsiona el costo de producción de su industria, o el costo laboral de su empresa o del servicio que brinde. No le queda otra opción más que modificar –encarecer, por supuesto– el precio final del bien o servicio que oferte. En otras palabras, sus empleados reciben cuatro o cinco quetzales más, pero luego de colgar el overol de trabajadores y cargar las canastas de compradores y salir a la calle como consumidores, verán que todo es más caro.
Dicho esto, trátese de un empresario o trabajador, no veo beneficio alguno para ninguno de los dos. El empresario es castigado con un mínimo más alto a pagar a cambio de un beneficio para el trabajador. La otra cara de la moneda indica un beneficio para el empresario al recibir más dinero por lo que sea que oferte en detrimento de un gasto mayor de quien compra.
Uno de los argumentos del Presidente para justificar el decreto fue “que por primera vez se tiene la oportunidad de que el salario mínimo pueda alcanzar por lo menos la línea de la canasta básica alimenticia”. Veremos si en dos meses la canasta básica alimenticia no toma nuevamente ventaja por delante de este salario.
Si seguimos este camino, nuestros hijos hablarán en términos de miles, ya no de cientos: ganarán miles pero pagarán miles también. Al aumentar el costo de vida, lógicamente aumenta el precio de la misma. ¿De qué sirve ganar X si “pago por vivir” X+2?
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