Si algo debiera ser un pacto entre los guatemaltecos y sus gobernantes a estas alturas, es que ambos debiéramos estar claros en que nos merecemos respeto y que, en política, la burda demagogia ya no debiera practicarse. Sin embargo, algunos de los espots gubernamentales lanzados durante las últimas semanas comprueban lo contrario. Especialmente el más frecuente, en el que se afirma que, de no aprobar la reforma fiscal, los sectores de Educación, Salud y Seguridad sufrirán el mayor menoscabo de fondos, cuando han sido precisamente los programas de Cohesión Social los que más millones le restaron a esos presupuestos en 2009.
Al Ministerio de Gobernación –según el informe del Sistema de Contabilidad Integrado–: el Ministerio de Gobernación hizo transferencias a otros ministerios por Q560 millones; al Ministerio de Salud se le retiraron Q417 millones; al de Agricultura, Ganadería y Alimentación Q163 millones. Y si a esto le sumamos la renuncia de la ex ministra de Educación por la triangulación de fondos que Cohesión Social hace de ese Ministerio, que no vengan los asesores presidenciales a sembrar entre los guatemaltecos la falsa idea de que esos ministerios no tendrán fondos porque no se apruebe una reforma fiscal.
Durante otros gobiernos, los partidos de oposición y la Contraloría de Cuentas, cuando no era una institución para tapar el despojo gubernamental, eran muy quisquillosos supervisando los gastos que los gobernantes justificaban como información oficial teniendo el cuidado de no darle a los mensajes oficiales características de propaganda, ya que entre un sentido y el otro existe una sustancial diferencia cuando de fiscalizar el gasto público se trata.
Es una pena que ningún opositor sepa ya diferenciar cuándo un partido gobernante se está haciendo propaganda y cuándo no; y ante los índices de miseria y desnutrición algún político no haya señalado el derroche gubernamental y su incontenible plan de divulgación que raya más en lo demagógico que en la realidad de nuestro entorno.
Personalmente no quiero ni pensar que lo próximo que se les ocurrirá será fomentar el enfrentamiento de clases, para cumplir un deseo que algunos dirigentes que sacan o que esconden la cara tienen: medir áreas sociales de influencia “ushando” hacia la capital a todos los grupos de beneficiados con sus cuestionados programas. De la misma manera que los cazadores mandan a sus ayudantes a espantar los venados para que se los pongan a tiro. La mayoría de guatemaltecos deseamos que los vergonzantes índices sociales cambien, pero no sólo en los espacios donde la mentira y la demagogia se pueden cobijar: la propaganda engañosa.
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