Los embarques y desembarques de droga se realizan en zonas en donde el Estado es débil, principalmente en áreas ecológicas protegidas como Petén e Izabal.
Según el estudio “Seguridad Regional en América Latina y el Caribe 2009” de la Fundación Fiedrich Ebert (FFE) “los carteles de la droga están insertándose en Mesoamérica, ampliando sus flujos de embarque y desembarque”.
Las áreas escogidas por los diferentes carteles para el trasiego de droga, según el estudio, son las zonas ecológicas de la región mesoamericana, principalmente los corredores biológicos como “Petén, en Guatemala, la Mosquitia hondureña-nicaragüense, Limón, en Costa Rica y la zona del Darién en Panamá”.
Para el experto en temas de seguridad, Mario Mérida, “no es sólo por la falta de elementos de seguridad que el narco se instala en áreas remotas y ecológicas, creo que también es por la debilidad de la presencia del Estado en la áreas de salud y educación”.
El documento de (FFE) también indica que en muchas ocasiones es el narco quien realiza inversión local para lograr el beneplácito de las personas que viven en las áreas más remotas de la región centroamericana y bajo situación de extrema pobreza.
“Se sabe que en algunos municipios de Huehuetenango y Petén el narcotráfico es quien invierte en el mantenimiento de escuelas públicas y otras obras de infraestructura” comentó Mérida. “Durante 2009, los pobladores de algunas aldeas de Huehuetenango no dejaron entrar a las fuerzas de seguridad”, agregó.
Consultado el ministro de Gobernación, Raúl Velásquez, comentó que “poco a poco se han instalado bases militares y puestos de control por parte de la Policía Nacional Civil (PNC) en las áreas más remotas del país, sobre todo en la selva petenera, ya se han visto resultados, este año es en el que más incautaciones de droga se han llevado a cabo”.
Por su parte, Helen Mack, de la Fundación Myrna Mack, comentó que “los grupos de narcotráfico crean una lealtad recíproca con las poblaciones que viven en extrema pobreza porque en algunos casos les dan trabajo, como por ejemplo , el corte de amapola. Los pobladores no los denuncian porque son una fuente de trabajo y los narcotraficantes les dan ingresos a las personas para no ser denunciados”.
Por otra parte, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) detectó que en 2009 han ocurrido un total de 25 nuevas invasiones principalmente en el parque Laguna del Tigre.
Datos del MARN dan cuenta que entre 2007 y 2008 Guatemala perdió anualmente 23 mil hectáreas de bosque y bosque virgen, que ahora son utilizadas para la agricultura, la ganadería y actividades ilegales.
De esta cuenta, Yuri Melini, del Centro de Acción Legal Ambiental y Social (CALAS), comentó que “el Estado ha demostrado que no ha tenido la capacidad de proteger la selva petenera, la tierra está desprotegida por falta de acción por parte de las instituciones de gobierno, cada año se pierden miles de hectáreas a causa de las invasiones y el narcotráfico”.
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