Reinvertir en el país para para aumentar ganancias
Estamos a un paso de entrar a un nuevo año y dejar atrás el fatídico 2009, pero entraremos a 2010 con la muerte a cuestas, no sólo por las balas que surcan el aire, sino por el hambre que mata a niños inocentes, por los rezagos en salud, en educación, en vivienda, en atención directa al agro guatemalteco y que requiere para hacerle frente, cambios estructurales profundos para los cuales sigue existiendo una oposición cavernícola y un gobierno que quiere quedar bien con Dios y con el diablo y así difícilmente se puede avanzar en un desarrollo sostenible del país.
Dos mil diez es un año convulsivo, pues la tendencia a la concentración de la riqueza no para, se incrementa, como se incrementa la injusticia social. Lo mismo sucede con la violencia ya normal que generan las diversas expresiones del crimen organizado y la que genera el Estado con la criminalización de los conflictos sociales, y ello seguirá provocando reacciones de quienes salen afectados, pues las tomas de tierra son consecuencia de la tenencia de la tierra en pocas manos, y de la expulsión de campesinos de tierras que hoy son utilizadas para sembrar productos de exportación más rentables. Frente a ello no se vislumbra decisión, ni se ven en el horizonte proyectos y estrategias realistas, ni capacidad para hacerle frente a los males que aquejan al país y combatir las causas que generan la delincuencia y los conflictos sociales. La sociedad no debe seguir aceptando ni la justicia por mano propia, ni la represión en vez de la prevención y la solución pacífica de los conflictos.
Indudablemente que sacar del atolladero al país no requiere sólo de la voluntad y decisión de quienes gobiernan, sino del esfuerzo de los tres poderes del Estado y de la sociedad en general, pues los diputados al Congreso no pueden seguir regateando y negociando, según sus intereses, leyes importantes para el avance del país, ni los magistrados seguir poniendo oídos sordos al clamor de la población por la aplicación de la justticia pronta y cumplida, y a la depuración de las instituciones que conforman el sistema de justicia. El poder económico sabe perfectamente lo que debe y puede aportar para contribuir al desarrollo. No necesitan sacrificar su riqueza, sino reinvertir en el país para aumentar sus ganancias y generar empleo y, por supuesto, dejar de amenazar con golpes si se aumentan los impuestos. Legalmente el Gobierno puede y debe retomar lo sustantivo de los Acuerdos de Paz y hacerlos realidad. Por lo menos eso esperaríamos para 2010
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