El señor Carlos Castresana, responsable de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG), presentó ayer por la mañana, en un hotel capitalino, el resultado de la investigación del asesinato de Rodrigo Rosenberg...
El señor Carlos Castresana, responsable de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG), presentó ayer por la mañana, en un hotel capitalino, el resultado de la investigación del asesinato de Rodrigo Rosenberg, ocurrido el 10 de mayo de 2009, y los avances en la investigación de los asesinatos de Khalil y Marjorie Musa, perpetrados el 14 de abril de 2009.
Castresana, en una exposición completa, comprensible y elocuente, describió el trabajo que llevó a cabo la CICIG con el propósito de esclarecer la muerte violenta de Rosenberg. Hizo una armonización inequívoca de hechos y evidencias convincente y profesional, no dejando lugar a mayores dudas y descartando cualquier especulación interesada o malintencionada.
La teoría fue articulándose hasta llegar a las conclusiones, en las que se colige que Rosenberg “dispuso su propia muerte” y, sobre todo, quiénes fueron los autores intelectuales y materiales de su asesinato, así como cuáles fueron los supuestos móviles del crimen.
Cabe destacar sobremanera la actuación organizada y estructurada, empresarial, en palabras de Castresana, con que procedieron los sicarios, extremo que ha conmocionado a la opinión pública. Individuos (¿demonios?) cuyo negocio es el asesinato, la extorsión y el crimen en general y que viven y se desplazan entre nosotros con absoluta impunidad. ¡Qué miedo!
Pero Castresana no se queda en la simple conclusión de que Rosenberg “dispuso su muerte”, sino que va más allá. Enfatiza en que Rosenberg, ante la impotencia de lograr que se esclarezca el crimen de los señores Musa, decide denunciar este hecho de sangre a través de su propia muerte. Un mensaje sangriento, un clamor por justicia a costa de su propia vida. Por algo el señor Castresana dice que Rosenberg era un hombre honorable.
Si bien se ha resuelto el asesinato de Rosenberg queda pendiente de esclarecer el doble crimen (de los señores Musa) que él denuncia a los cuatro vientos a través de su inmolación, que en honor a su memoria no debe quedar impune.
Guatemala merecía una investigación en forma, que debe proyectarse a todos los crímenes que a diario se cometen en el país. Por fin tenemos un caso resuelto con absoluto profesionalismo. Gracias señor Castresana, nos ha devuelto la esperanza.
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