La Sala Primera de la Corte de Apelaciones amparó provisionalmente al abogado Alexis Calderón con lo que se convirtió en el defensor técnico de José Estuardo Valdés.
“Entonces… ¿quiénes son los autores intelectuales del crimen?”, se preguntó Carlos Castresana, jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), a lo que inmediatamente respondió de forma categórica, “son los hermanos Valdés Paiz (José Estuardo y Francisco José, ambos tienen orden de captura desde el 10 de diciembre de 2009) y nadie más”. Según la investigación dada a conocer ayer por el ente internacional, el abogado Rodrigo Rosenberg Marzano, asesinado el 10 de mayo en un sector de la zona 14 cuando daba un paseo en bicicleta, se comunicó con los empresarios y les solicitó ayuda para matar a un supuesto extorsionador.
Las pesquisas arrojan que los hermanos y empresarios Valdés Paiz accedieron a colaborar con el abogado y contactaron a su guardaespaldas, Nelson Wilfredo Santos Estrada, alias El Vaquero, quien se encuentra prófugo de la justicia. Este fue quien contactó a Jesús Manuel Cardona Medina quien a su vez ayudó a contratar a una banda para que cometiera el crimen.
Rosenberg le entregó un teléfono celular a Francisco Valdés Paiz y este se lo dio a Cardona Medina, menciona la investigación. El abogado dio instrucciones de la ejecución del crimen a este por esa vía. “El estudio objetivo de la escena del crimen nos lleva desde Rodrigo Rosenberg hasta los hermanos Valdés Paiz y el estudio objetivo del entorno de la víctima nos lleva desde Rodrigo Rosenberg a los hermanos Valdés Paiz y cuando le preguntamos a los diez detenidos, estos confirman que quienes encargaron el trabajo fueron los hermanos y nadie más. No fue ningún político, ningún ministro, ningún jefe de Policía, ningún comisario, nadie, sólo estos hermanos”, declaró el titular del ente internacional.
Las razones del porqué los hermanos Valdés Paiz accedieron a ayudar a Rosenberg es algo que a juicio de Castresana deberán responder los propios sindicados cuando estos comparezcan ante la justicia. “Posiblemente accedieron como una manera altruista de ayudar a Rodrigo Rosenberg y si esto supone una circunstancia mitigante, (de pena) eso deberán decidirlo los tribunales”. El jurista indicó que los hermanos no tenían ninguna relación de enemistad con el abogado y que eran íntimos amigos, por lo que desconocían que la víctima era Rosenberg.
Consultado Alexis Calderón, abogado de José Estuardo Valdés Paiz, indicó que existen contradicciones en las declaraciones realizadas por el titular de la CICIG. “Si dice que Rosenberg planificó todo solo y que fue él quien ordenó la compra de los teléfonos celulares desde los cuales se planificó el crimen, entonces ¿dónde está la participación de mi cliente y su hermano?”.
“No hay derecho de defensa para los prófugos, no mientras estén escondidos, la tendrán cuando se presenten a los tribunales, no antes”, afirmó Castresana. Calderón difiere con tales declaraciones. “Él (el titular de la CICIG) aplica la legislación española y no la guatemalteca. El Artículo 71 del Código Procesal Penal establece que el derecho de defensa existe desde que una persona es sindicada, no necesariamente tiene que estar detenida”, sostuvo.
La norma establece que los señalados de haber cometido un hecho delictivo podrán acceder a un defensor desde el primer acto del procedimiento. “Se entenderá por primer acto del procedimiento cualquier indicación que señale a una persona como posible autor de un hecho punible o de participar en él…”, reza el apartado en mención.
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