Y todos se hicieron la misma pregunta: ¿qué le habrá dicho el presidente a Roxana Baldetti? ¿Algún reclamo?, ¿algún mensaje para el líder del PP?, suponían diputados y reporteros en el hemiciclo a la espera del Informe Presidencial del segundo año de gobierno. Nada de eso, el presidente Colom se disculpó con la jefa de la bancada naranja. Resulta que agentes de la SAAS le negaban a la diputada entrar al Congreso por más credenciales que presentó. La seguridad del presidente no reconoció ese rostro que seguido sale en periódicos y televisión. Entonces Baldetti se decidió por el mismo idioma de los agentes: “¿Ah, no puedo entrar?, pues tampoco el presidente”, y atravesó el carro hasta que le cedieron el paso. Al ingresar al hemiciclo el presidente se detuvo frente a la curul de la parlamentaria. “Sólo se disculpó”, dijo la legisladora a los curiosos periodistas que ni bien terminó la actividad le inquirieron acerca del extraño apretón de manos.
“¡Nuevo año, nuevo look!”, dice el secretario de Comunicación, Ronaldo Robles, mientras arquea las cejas. De “peludo” sólo le quedó el mote. Nadie sabe los motivos del funcionario para tomar tan radical decisión, aunque no falta quien comente en los pasillos del Palacio que a la voz oficial del Presidente le ha dado por injertarse cabello. Llegó a oídos de un presentador de televisión que al final de la entrevista le obsequió unos rulos y un spray. La broma al parecer no le vino en gracia al “ex peludo”. Por cierto, qué lejos están aquellos días en que el ahora incipiente calvo impulsaba un período ético alternativo por un nuevo hombre, luego de que un testigo lo acusara de comprar su testimonio falso.
Cuentan en corrillos del Congreso que el miércoles por la tarde la UNE dudaba entre si pedir o no el apoyo de alcaldes y gobernadores oficialistas, y de paso a los aliados para manifestar a favor del Presidente el día que entregó su informe. Pero los oficialistas desistieron ante el temor de que las cosas salieran mal por organizarlo todo a última hora. Por si acaso el Presidente y su señora tuvieron su propia porra en el parque La Democracia. Justo lo que temía ocurrió, quedaron inconformes algunos de quienes lanzaron “hurras”, dijeron que las refacciones no alcanzaron para todos.
Cuentan que diputados de la Gana y el FRG muy puntuales acudieron el lunes por la tarde a Casa Presidencial. El objetivo de la reunión convocada por el Presidente fue volver a contar los votos para la reforma fiscal. Pero había otros asuntos que tratar, no importó al final la antesala de más de una hora porque el asunto era impedir que el Ministro de Finanzas cumpliera su amenaza de recortar los Q350 millones de aportes extraordinarios contemplados en el presupuesto. ¡Por Dios en qué cabeza cabe!, dicen que sugirieron los eferregistas encabezados por el mismísimo General en persona. La propuesta, que todavía no ha terminado de ser discutida, es dejar que esos millones sean administrados por los Consejos de Desarrollo, claro está bajo la supervisión y asesoría de los parlamentarios. El viernes algunos de ellos estaban convocados esta vez a la playa para terminar de afinar el asunto.
Cuentan en corrillos del Congreso que el General ha decidido tomar las riendas de las negociaciones per-so-nal-men-te y ya no delegar a sus pupilos para esto. El patriarca del FRG tiene sus motivos para desconfiar después que a sus oídos llegó la noticia que Iván Arévalo, su mano derecha, y Mario Rivera, ofrecieron toda su experiencia y asesoría a la UNE en transas y demás materias, a cambio de sus puestos en la Junta Directiva. Y ahora otro de sus alumnos aventajados, Luis Fernando Pérez, también coquetea con el oficialismo. ¿Entonces qué hacer? Quizá después de todo se cumpla lo que el General dijo el otro día: “Estarán más flojitos”, pues ya sólo le quedan pocos de sus hijos adoptivos que ofrecer: Julio López Villatoro, Carlos López Girón, Carlos Bautista y don Polito quien con mucho sacrificio llega a las plenarias.
Cuando Carlos Castresana arranca su explicación del caso Rosenberg a un grupo de embajadores y les dice: Rosenberg se hizo matar a sí mismo, un diplomático saltó y le dijo: “Y también me vas a decir que Gerardi se suicidó”.
Tres días después que el Presidente, su esposa y su Secretario Privado quedaron descargados de la acusación de Rodrigo Rosenberg, tuvo lugar una nueva cita con la cúpula del empresariado. El anfitrión volvió a ser el embajador Stephen McFarland y la reunión se llevó a cabo en su residencia. A la cita acudió Álvaro Colom acompañado de su esposa, Sandra Torres, y también estuvo presente el Presidente del Congreso. Colom y los empresarios conversaron ampliamente. Hablaron de la necesidad de doblar la página del caso Rosenberg, de las recomendaciones de CICIG para frenar la impunidad en el país, de la importancia de discutir en torno a los ingresos del Estado de manera integral (preferentemente en el marco del Pacto Fiscal) y platicaron de la necesidad de mejorar la competitividad del país. La señora Torres no tomó la palabra más que en pequeños grupos. Y todo fue cordialidad y buen trato.
De Rafael Espada, el vicepresidente de la República, se habla mucho en estos días. Se le atribuye estar molesto, se dice que no se encuentra a gusto y hay quien piensa que su situación se encuentra al borde. Pero fuentes cercanas a la Vicepresidencia desmienten todos los rumores. El doctor sigue de guardia, concluyen.
El Presidente y su esposa y demás funcionarios públicos, empresarios de altos vuelos e incluso empresas familiares comentan el olor a podrido que resulta de sólo mencionar el nombre Gregorio Valdés (Goyo). Resulta que la cúpula gubernamental no le contesta los teléfonos, en la empresa de su familia le han pedido que ni se acerque, pues todos temen ser relacionados por la vía telefónica o personalmente con el individuo de moral distraída y relajada que desde los ochenta ha sido señalado desde narco hasta de practicar corrupción con cúpulas militares y presidentes de turno. En otra palabras, todo el mundo le está marcando distancia.
El Consejo Nacional de los Acuerdos de Paz (Cenap), cuya sede funciona en el Congreso, se vio estremecido cuando el diputado Ferdy Berganza con armas en mano y profiriendo insultos propinó una paliza a uno de los trabajadores quien interpuso la denuncia en el MP. El energúmeno lo amenazaba de ser un traidor, pues según él, hizo trascender malos manejos en el Congreso y lo que más le molestó fue que despidieran a dos de sus íntimas amigas.
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