La empresa fundada en Quetzaltenango agregó una nueva tienda en la capital y este año planifica expandir su mercado a México y Estados Unidos.
La confección de los tradicionales suéteres, blusas, playeras y ropa para bebé han dado paso a 64 años de historia en el mercado textil que le permitieron a la fábrica El Zeppelín, S.A., superar con éxito la crisis que afectó la demanda de artículos de vestuario el año pasado.
La empresa, que surgió con el nombre de Petit Balloon, fue fundada por Rodolfo Richter, un ingeniero textil de origen alemán que junto a su esposa Rosa de León se instalan en 1946 en la ciudad de Quetzaltenango. El logo que identificaba la tienda hizo que las personas lo asociaran a los dirigibles que cobraron auge durante la época de posguerra y de esa forma empieza a conocerse como El Zeppelín.
En Quetzaltenango se afirma que todos los niños ha utilizado en algún momento una prenda fabricada por El Zeppelín, y es tal el reconocimiento de la marca que incluso figura entre uno de los productos que acompañan a los connacionales que residen en otros países.
Los dos hijos de la familia Richter, Edy y Rudy, tras especializarse en Alemania como administradores de empresas, han llevado a convertir esta tienda en un centro de mayoreo con capacidad para atender la demanda de algunos comercios importantes en El Salvador, Nicaragua, Honduras y Costa Rica.
Juan José Tánchez, gerente comercial de El Zeppelín, explicó que la especialidad siguen siendo los artículos de tejido de punto con el que se fabrican prendas de vestir para bebés, niños, niñas, damas y caballeros.
Las líneas varían desde la ropa interior, toallas, camisetas, afelpado, calcetas y trajes de baño. Aunque la ropa se confecciona en Guatemala, la materia prima es importada de la India, Brasil y el resto de Centroamérica, indicó.
Lejos de tener pérdidas durante la crisis económica que golpeó duro a la industria textil los últimos 2 años, las ventas de El Zeppelín registraron un crecimiento del 8 por ciento y se abrió una nueva tienda en 2009, aseguró Tánchez.
El gerente reconoce que la empresa ha pasado por dificultades y que ha sido necesario recortar costos, pero indica que es necesario “ser un buen estratega para dar pasos hacia delante y no solamente retroceder”.
Agrega que el éxito obedece al equipo humano. “Es la gente la que hace posible que funcione, porque sabe que su trabajo es valorado”, explicó.
En julio de 2008, la crisis obligó al cierre de Cantel, otra de las fábricas emblema de la industria de Quetzaltenango que inició operaciones en 1880. A partir de entonces, Tánchez aseguró que El Zeppelín sigue como una de las marcas reconocidas de esa región. “Nos compromete a seguir poniendo en alto el nombre de nuestro departamento”, comenta.
En la actualidad cuenta con 350 trabajadores en la fábrica y con 5 tiendas, 2 en Quetzaltenango y 3 en la capital en los centros comerciales de Peri-Roosevelt, Metrocentro y la más reciente inaugurada en agosto pasado en Eskala.
Además, la empresa cuenta con un plan para expandirse hacia México y Estados Unidos, uno de los mecanismos que utiliza es la participación en la Feria Chapina que se organiza cada año en Los Ángeles, California.
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