Tener una intolerancia alimenticia no es lo mismo que padecer de una alergia a uno o varios alimentos. Los expertos hablan más bien de alergias no alérgicas, en las que determinadas toxinas (provenientes de ciertos alimentos) se acumulan en el organismo porque este no las tolera como debería. Los síntomas pueden ser tan leves que a menudo pasan desapercibidos.
Las intolerancias alimenticias son producidas por toxinas que se acumulan en el organismo, pero a diferencia de las alergias, no producen un ‘shock’ anafiláctico ni responden a las pruebas alérgicas cutáneas tradicionales. “Se producen cuando tiene lugar una reacción inmunológica como respuesta a la ingesta de un alimento determinado, y con ello se da una disminución en las defensas que provocan síntomas muy variados”, explica Angela D’Alessandro, médica italiana que estará en Guatemala llevando a cabo consultas en torno a las intolerancias durante febrero. Según estudios científicos, entre el 40 y el 50 por ciento de la población padece de alguna intolerancia a determinado alimento, pero sólo entre el 5 y el 10 por ciento manifiesta síntomas.
Cansancio, infecciones recurrentes, dolores en las articulaciones, flatulencia, piel seca, urticaria, descontrol en el peso, depresión, ansiedad, insomnio, dolores de cabeza y obstrucción nasal son sólo algunos de los síntomas más frecuentes de una intolerancia alimenticia. “Estas pueden deberse a la ingesta de un solo alimento o a la combinación de varios, y pueden agravarse cuando el paciente se encuentra en un estado emotivo alterado. La sintomatología suele ser muy leve, por eso cuesta identificarla como tal”, dice D’Alessandro. Con la acumulación de toxinas en el organismo, el paciente puede desarrollar una serie de patologías, pero al eliminar el alimento que hace mal, el cuerpo empieza a funcionar en óptimas condiciones, aliviándose de síntomas crónicos e incluso perdiendo el peso deseado.
“Después de llevar a cabo el test de intolerancia alimenticia, elaboramos un dieta específica para cada paciente, en la que se elimina lo que hace daño. El régimen puede ser combinado con fitoterapia”, concluye D’Alessandro. Alimentos comunes como frutas o verduras pueden producir intolerancias, lo mismo que especies de uso diario o diferentes bebidas. El problema también puede ocasionar que muchos no bajen de peso a pesar de someterse estrictamente a una dieta específica.
Si usted desea hacer una cita para conocer más acerca del examen de intolerancias alimenticias, comuníquese a los teléfonos de la Clínica Benessere, 2337-4784, 2366-9421, 2363-4482 y 2363-6085.
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