Un lingüista analizó a detalle el video que grabó Rodrigo Rosenberg. Los gestos, el ambiente, el propio discurso pasaron por un filtro para enteder más el crimen.
“Estaba convencido de lo que decía”, dijo el jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Carlos Castresana, cuando reveló los resultados de la investigación del asesinato de Rodrigo Rosenberg.
Castresana lo llamó un hombre honorable porque sacrificó su vida para aclararar el crimen de Khalil y Marjorie Musa. Él creía que el doble asesinato lo había cometido el presidente Álvaro Colom como lo denunció en el video que dejó.
El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) realizó un análisis lingüístico de dicho video a través del cual un experto evaluó además del mensaje, las entonaciones de palabras precisas, los gestos, y el entorno. Ese análisis, al cual tuvo acceso elPeriódico, forma ahora parte de las pruebas del Ministerio Público.
El lingüista concluyó que el mensaje de Rosenberg es coherente, que fue previamente elaborado, y que la víctima sabía el camino a seguir para transmitir su discurso. Según el lingüista, la víctima sabe de lo que habla, está convencido de lo que dice.
Además, de acuerdo al peritaje, el discurso fue preparado con antelación y fue diseñado para un numeroso grupo de receptores: “Revela un alto dominio de la lengua (…) presenta normas de cortesía y un registro de lengua que no incluye palabras mal sonantes”. La víctima, según el experto, al adecuar un lugar para dar el mensaje: manta al fondo, escasos muebles, todo lo cual busca credibilidad.
El experto describe que Rosenberg empezó el mensaje relajado: hablando lento aún cuando dice “lamentablemente, si usted está en este momento oyendo y viendo este mensaje es porque fui asesinado” y, de acuerdo con la evaluación, Rosenberg sólo dio muestras de nerviosismo y enojo cuando habló del Presidente y los supuestos actos de corrupción en Banrural. “Se observa cómo la velocidad va de lenta a rápida (...) revelando un aumento en su grado de nerviosismo o de enojo”.
Una de las conclusiones del experto es que no encontró ningún gesto que contradijera lo que hablaba Rosenberg. “Hubo muestras de sinceridad: las palmas de las manos hacia arriba y de seguridad y dominio de la situación cuando las colocó abiertas hacía abajo”.
Dentro del informe se especifica los momentos cuando Rosenberg se enoja: la velocidad de voz aumenta, sube la ceja y arruga la cara y es precisamente cuando habla de la muerte de los Musa, de la impotencia para resolver el doble crimen y además cuando explica que no tienen ningún deseo de morir y de su obligación de enfrentar al Presidente.
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