Y fue así que el affaire Rosenberg parió a un ratón y ello después de grandes expectativas de barullo político que finalmente no se dio para felicidad de unos y desencanto de otros. Un hecho de nota roja únicamente, aunque con una conclusión singular sin duda, que finalmente tendrá sólo consecuencias para los imputados que deberán explicarse ante las autoridades de justicia. Faltará en su momento el principal testigo, víctima e imputado de esta misteriosa intriga para aclarar su trágica decisión de ordenar y financiar su propio asesinato en aras de su desequilibrio emocional…
El show mediático montado por el señor Carlos Castresana –que hubiera dejado al buen Hércules Poirot, personaje novelesco de Agatha Christie, como un aprendiz de policía de tránsito– ha creado más dudas por lo general que certidumbre. Pero lo preocupante fue lo expresado días después de la sorprendente primera declaración del notable y locuaz investigador onusiano cuando durante una entrevista televisiva declaró que el sentimiento de impunidad en este país es tal –lo que es totalmente cierto– que los asesinos de Rosenberg habían actuado a cara descubierta usando su propio carro al efectuar su acto criminal sin pensar que ello permitiría su identificación gracias a las múltiples cámaras de vigilancia que inundan la ciudad capital. Inesperada información dada públicamente por el jefe de la CICIG que habrá así, involuntariamente, alertado al mundillo de los sicarios para que en futuros actos criminales tomen estos las precauciones debidas para evitar ser identificados de forma tan incauta como lo fueron los asesinos, hoy detenidos, del licenciado Rosenberg. Bueno, finalmente nadie sabe para quién habla y quién puede beneficiarse de ello.
En realidad, estos complejos asuntos policíacos nunca se aclaran totalmente y ello ha sucedido a lo largo de la Historia y en todas partes del mundo. Todas las especulaciones y teorías son plausibles pero al final del día la duda persistirá mientras no haya confesiones personales indiscutibles y comprobables, lo que no sucederá en el caso Rosenberg por ya no estar entre nosotros el principal involucrado de este tenebroso asunto… Aunque no se excluye que el señor Castresana con su sentido teatral nos asombre nuevamente con inesperadas y sorprendentes teorías cruzadas sobre este y otros sombríos casos que investiga la CICIG.
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