El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció la expropiación (estatización) de los 6 hipermercados Éxito y 35 supermercados Cada, propiedad de la corporación Cadena de Tiendas Venezolanas (Cativen), cuyos accionistas principales son el grupo francés Casino, el conglomerado colombiano almacenes Éxito y el grupo venezolano Empresas Polar.
Según el Gobierno venezolano, esta decisión obedece a que la referida corporación burló las regulaciones a pesar de la medida de cierre por 24 horas que se le aplicó por “remarcaje de precios”.
El anuncio de expropiación se produce pocos días después que Chávez amenazó con confiscar a las empresas que eleven los precios tras la devaluación de 64 por ciento en promedio que sufrió el bolívar fuerte (moneda venezolana) frente al dólar estadounidense.
El mandatario anunció el pasado 8 de enero la eliminación de la tasa de cambio 2.15 bolívares fuertes por dólar vigente desde el 2005 y estableció las paridades de 2.60 bolívares fuertes por dólar para transacciones consideradas prioritarias por el Gobierno y 4.30 bolívares por dólar para diversas actividades, así como regulaciones especiales para intervenir en el mercado paralelo.
En un intento por evitar que la devaluación del bolívar genere una escalada inflacionaria, el gobernante Chávez ordenó el pasado 11 de enero a las autoridades y militares intervenir las tiendas que eleven precios. Por consiguiente, fueron cerrados por 24 horas varios centenares de comercios en todo el país la semana pasada.
La expropiación de comercios es una segunda etapa del esfuerzo por frenar el alza general de precios. La intención es sembrar temor entre los comerciantes y obligarlos a que no suban los precios de los productos que venden, aunque eso implique la imposibilidad de reposición de inventarios.
La expropiación afecta a toda la cadena productiva, porque los productores e importadores también se verán perjudicados por la medida. Luego, los fantasmas de la escasez y del desabastecimiento harán su aparición, por más controles de precios que se impongan.
Salvo que el Gobierno supla la escasez de productos, la población no podrá normalmente satisfacer sus necesidades, incluso las básicas, extremo que se traducirá en colas, contrabando y corrupción.
Sin duda, Venezuela, con el socialismo del siglo XXI está retornando al siglo XX a pasos agigantados. Quien olvida la historia está condenado a repetir sus tragedias.
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