Directores latinoamericanos del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina se reunieron con empresarios guatemaltecos.
“Los conocimientos, habilidades y competencias son la base de la prosperidad, el acceso a la educación es la base de la equidad. La educación para todos es la estabilidad política de las democracias”, mencionó Guillermo Carvajalino, coordinador del Programa Empresa-Educación de Preal. La educación es demasiado importante como “para dejarla sólo en manos del Gobierno”, de ahí nace la importancia de que los empresarios se involucren.
Aunque eso es lo que hacen las distintas organizaciones, empresas y fundaciones del programa de Empresarios por la Educación en el país y organizaciones similares en el resto de América Latina, la educación no avanza.
Según Carvajalino, ha mejorado el acceso y la cobertura, “pero tenemos cuatro años menos de escolaridad que Asia”. Se hacen reformas educativas, pero la calidad de la educación es precaria: malos resultados en pruebas nacionales e internacionales.
La educación es inequitativa: el 10 por ciento más rico tiene 8 años más de escolaridad que el 30 por ciento más pobre. Se gasta poco en educación por alumno.
El sector educativo es el menos moderno y de los menos descentralizados del sector público. Los sistemas de incentivos a los maestros son precarios y en algunos casos hasta “perversos”. Son como una cárcel, donde los maestros esperan con ansias jubilarse.
Replantear las reformas educativas
Si bien el tema de la reforma educativa goza de prestigio en la región y se apuesta a ella como forma de mejorar las condiciones de vida de nuestros países en el largo plazo, la experiencia de Chile, uno de los más avanzados en esta área, es un tanto desalentadora, mencionó Marcela Fajardo, codirectora de Preal.
Aún con los 20 años que lleva Chile con esfuerzos de reforma educativa no se ha logrado mejorar los resultados de las evaluaciones entre los alumnos. “La brecha entre los que vienen de la educación pública y la privada es enorme” y los niños que provienen de los estratos más bajos de la economía “no logran disminuir la brecha que los separa de los de niveles superiores”.
Ante este nuevo reto, los chilenos emprenden ahora una “segunda reforma” educativa, en donde lo que se busca es invertir aún más recursos en los niveles socioeconómicos más bajos.
Según Verónica Spross, de Empresarios por la Educación, la reforma educativa en el país tiene avances en algunas áreas, pero “aún no se ve continuidad”.
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