Esta semana se reactivó el tráfico vehicular en la capital con el inicio de las clases escolares y el regreso a labores de los oficinistas. Más de 900 mil automotores condensan nuevamente las calles en las horas punta y un hombre nos lo narra a través de las bocinas del radio. Es la conocida voz que salta de emisora en emisora desde que amanece hasta que anochece: la del hombre del tráfico.
Tomó vacaciones forzadas en diciembre. Es que estaba enfermo. “De los nervios”, responde en voz baja. “¿Notas que el ojo todavía me tiembla?”. Mientras conversa su teléfono celular no para de sonar, 29 llamadas perdidas en una hora. Pero hay una que no puede dejar de responder. Es el operador de una emisora que le pide el informe de cómo está la circulación de vehículos a esa hora.
“¿Ya me tiene el reporte?”, pregunta Amílcar Montejo en voz alta. Su asistente se levanta de un brinco, se asoma por arriba del escritorio y le suelta el rezo: una autopatrulla de la Policía chocó un carro en la zona 1, un camión en la Aguilar Batres botó blocs y están colocando malla en el puente El Incienso.
Mecánicamente, Amílcar Montejo toma un bolígrafo y un cuadrito de papel de la torre de hojas recicladas que hay sobre el escritorio y anota. El locutor de la radio lo está esperando en el teléfono. Toma aire, mira el papelito sin observarlo y comienza: “Muy buenos días, queremos comentarle a la audiencia que el tránsito, para quien circula por las inmediaciones de la Tipografía Nacional en la zona 1, se ve bastante lento debido a la colisión de una unidad de...”.
Es el enésimo reporte que rinde. En un día normal ofrece un promedio de 60 informes a 9 emisoras de radio y tiene 4 apariciones en canales de televisión. La primera radio lo llama a las 5:55 de la mañana “cuando ya estoy bañado, cambiado y desayunado” y a las 6:30 ya está mostrando su cara lavada y el uniforme planchado en los estudios de un telenoticiero. Siempre carga en las bolsas cuadritos de papel con las anotaciones que le dicta el asistente de turno 2 veces por hora o más, según cómo marche el día.
Montejo en el desayuno, en el almuerzo y en la cena. En las horas punta, en los bloqueos, accidentes y manifestaciones. Su voz salta de una emisora de música salsosa a una de románticas. De una evangélica a una de noticias. Parece como si se transmitiera automáticamente en todo el dial. Es omnipresente.
Han sido más de cinco años de narrarles a los capitalinos los vaivenes del tráfico. Montejo inauguró este trabajo en el país. Antes de él ninguna persona reportaba en directo sobre el antojadizo comportamiento vehicular (ahora hay voceros en las comunas de Villa Nueva, Mixco y San José y Santa Catarina Pinula y Xela). Tampoco nadie se había percatado del peso que pueden tener las palabras de aquel que tiene la información de las vías expeditas y bloqueadas de la capital.
El hombre del tráfico no es infalible, a veces yerra. Como cuando saludó a la audiencia de Emisoras Unidas y estaba al aire en Radio Sonora. O dijo que un suicida se asesinó al lanzarse del puente El Incienso. O se le cruzan las direcciones y hace que sus oyentes en vez de huirle al embotellamiento se metan al embudo. Amílcar ha aprendido a estar consciente que lo que dice es palabra mayor y un factor de decisión para mucha gente. “Si yo digo algo mal o impreciso perjudico a cientos de personas. Y si brindo información oportuna y a tiempo puedo beneficiar anónimamente a muchos: gente que va a hacer un negocio, a estudiar, a tomar un avión, a atender una emergencia y que llegará a tiempo”.
Montejo tiene 34 años y desde hace 10 trabaja para la Policía Municipal de Tránsito (PMT). La plaza de portavoz no existe en la institución, pero él desempeña la función desde 2002, cuando aún era un agente que facilitaba el paso de vehículos y colocaba cepos.
Cuenta que el gerente de la Empresa Municipal de Transporte, Howard Yang, le dio la oportunidad de ser el comunicador y representante de la PMT ante los medios. “Si eso querés hacer, hacelo”, le dijo. Fue después de que el joven hiciera gala de sus habilidades de negociación y comunicativas en los conflictos entre vecinos y ceperos y entre comerciantes que se oponían al traslado de La Terminal al Cenma (intermediación que le dejó la cicatriz de un balazo).
Lo comenzaron a enviar a los disturbios para que diera información a los periodistas. El primero que lo entrevistó fue el redactor de un periódico. “Llamé bien contento a mi jefe para avisarle que había dado mi primera entrevista. Pero no me publicaron nada”, se ríe. Después de una entrevista a un canal y otra a la radio comenzaron a identificarlo como “el patojo que daba información”, aunque a menudo le cambiaban el nombre.
En 2005 la figura del hombre del tráfico cobró más peso. No sólo por las apariciones, sino por el acelerado crecimiento del parque vehicular que este año se cifra en la capital en 950 mil automotores. El tránsito ya no era un tema eludible.
Montejo tomó cursos de preparación sobre educación vial y comunicación y le asignaron un teléfono móvil y 8 motoristas con radio distribuidos en 4 ejes de la capital para informarle sobre los congestionamientos, que nunca eran hechos aislados: detrás de ellos había accidentes, heridos, ataques con arma de fuego, muertos.
El trabajo de los 800 elementos de la PMT es de los más riesgosos de la ciudad, lo define Montejo. Siempre están expuestos: al sol, a los ataques. Son testigos de accidentes, de asaltos, de riñas entre parejas, de partos inesperados. De gritos e insultos. Con todo y eso, está convencido de que la institución ha logrado formar policías que le den apoyo al vecino, dispuestos a escuchar y solucionar problemas honradamente. “Es más fácil que alguien nos tache de abusivos o prepotentes porque no cedemos a las necedades de alguien, a que nos señalen de corruptos”, dice.
Con facilidad los reportes del tráfico pueden tornarse monótonos, tanto para el que los recibe como para el que los da: las mismas vías presentan congestionamiento a la misma hora. El secreto, dice Montejo, es decirle a la gente qué hacer, por dónde circular y cuándo es mejor ni salir. Personalizar al agente de la PMT, al hombre que va a su oficina, la mujer que lleva a sus hijos al colegio y al peatón que cruza la calle.
Para luchar contra la monotonía del tráfico también ayuda renovar el estilo periódicamente. Después de leer un libro de medicina, Amílcar recurrió a las metáforas de venas y arterias, coágulos y circulaciones para referirse al comportamiento vehicular. Ahora le copian algunos de sus sucesores, asegura.
Antes de ser policía, Montejo –un aficionado a las motos y vocero de la Caravana del Zorro– fue asistente de gerencia en McDonald’s, vendió pinturas, fue jefe de una papelería y de un departamento de telemarketing de una cadena hotelera. También fue dirigente estudiantil en la Universidad de San Carlos y estudiante de periodismo.
Creció entre el barrio El Gallito y la colonia Bethania. De niño quería ser presentador de noticias. No se imaginó de policía municipal narrador del estado del tránsito.
Para hacer su trabajo Montejo se nutre de información de 3 telefonistas que atienden la línea 1551, 4 delegados que reciben la información de cada sector del área metropolitana (norte, sur, este, oeste), del encargado del centro de monitoreo de cámaras, del supervisor de grúas y cepos y de un asistente. También tiene acceso a la información que genera el departamento de Infraestructura Municipal (gracias al cual puede recitar envidiablemente y de memoria tantos datos de circulación vehicular).
Montejo, hoy intendente administrativo, comienza sus días laborales a las 5:30 de la mañana y los termina a las 8:00 de la noche, cuando finaliza el último radionoticiero. Pero con lo impredecible y sorpresiva que es la ciudad no es inusual que su teléfono timbre a deshoras con informes de aparatosos accidentes o bloqueos. Siempre debe estar disponible para recibir y dar información. “No me victimizo, me gusta”, dice. “El trabajo resulta interesante cuando uno ama lo que hace y además les sirve a los demás”. Pero tras cinco años sin tomar períodos largos de vacaciones también fue necesario buscar relevos. Hace mes y medio convocó a los elementos de la PMT con capacidad de comunicar y hablar en público. Identificó a 12 interesados. Entre ellos está el nuevo hombre del tráfico.
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