Esta valiosa condecoración teóricamente fue instituida como un símbolo de alto honor y reconocimiento para ser entregada a ciudadanos o grupos de personas por eminentes virtudes cívicas o por notorios méritos de carácter científico, literario, artístico o humanitario. Distinción que representa contar, para quien la recibe, con la autoridad moral de exhibir este emblema con el valor y dignidad de todo un pueblo representado por un funcionario con solvencia para entregar el máximo reconocimiento nacional. Mañana quien la otorgará será el señor vicepresidente de la república, doctor Rafael Espada. Este reconocimiento quedará plasmado en el pabellón del Club Social y Deportivo Hércules, centenaria institución que ha cobijado en su historia personas que han prestado al país un servicio invaluable, logrando destacar en eventos de trascendencia en favor de la humanidad, en lo social y deportivo, poniendo en alto los valores de la comunidad guatemalteca.
Es procedente hacer una reflexión sobre lo acontecido en las memorias de este libro de la vida del Club Hércules, que nunca ha puesto en entre dicho su verdadero valor. Hoy con todo el orgullo que representa, escribo estas letras porque es necesario hacer constar que desde su inicio el nombre de sus fundadores se escribe con letras de oro: Miguel Asturias Quiñones y José Falla Arís, premios a la excelencia ciudadana, por haber contribuido en la construcción de un mejor país. El primero, fundador de la Universidad Rafael Landívar, el segundo, fundador del Instituto de Capacitación Intecap. Hoy en día con gran orgullo contamos con un digno representante en el campo de la salud: el doctor Ricardo Asturias Valenzuela. Debo mencionar otros deportistas herculinos que destacaron en la vida nacional, como Gonzalo Palarea Saravia y Héctor –El Nigua– Mansilla Pinto, y personas que talvez no hicieron cosas extraordinarias, pero las ordinarias las hicieron extraordinariamente bien, como Renato –El Chucho– Lorenesi y mi padre Manuel Ángel –Chito- Pérez Prado, que formó una familia que enorgullece a todos sus hijos y descendientes.
Hoy destacan nombres como Diego Pulido Aragón y gente que contagia entusiasmo como Manolo Higueros Abdo, Antonio Matta, Jorge Solís García, Edgar Chavarría, Julio Castillo Rivera. Cierro con los dos símbolos del deporte Nacional de origen herculino: Juan Francisco –El Negro– Morales y Juan –El Gringo– Aguirre.
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