Los guatemaltecos prácticamente estamos viviendo bajo un estado de guerra, porque la violencia se ha generalizado, al extremo que todos los días...
Losguatemaltecos prácticamente estamos viviendo bajo un estado de guerra, porque la violencia se ha generalizado, al extremo que todos los días la ciudadanía está siendo víctima de agresiones por parte de los delincuentes que inequívocamente se han apoderado de las calles.
Lo más lamentable es que muchos de esos criminales actúan con absoluta impunidad, debido a que pertenecen a bandas delincuenciales organizadas vinculadas con grupos de poder.
Como en las más oscuras épocas de la represión, constantemente aparecen cadáveres y son asesinadas personas en la vía pública. Los registros de denuncias por asesinatos, violaciones, linchamientos, homicidios, lesiones, secuestros, extorsiones y demás han aumentado escandalosamente, al igual que los saqueos de negocios, comercios, oficinas y viviendas.
Las autoridades, rebasadas por el crimen organizado y la delincuencia común, constantemente anuncian que tomarán medidas o, peor aún, tratan de minimizar la aguda crisis de seguridad en que nos encontramos; sin embargo, la población sabe que las cosas no están mejorando y que empeoran.
Luego, con profunda frustración nos percatamos de que las autoridades no pueden resolver el problema de la inseguridad y la violencia en un contexto democrático y respetuoso de las leyes.
Asimismo, advertimos que la justicia oficial sigue en trapos de cucaracha. La falta de castigo es la constante y, por consiguiente, las miles de denuncias penales que día con día llegan al Ministerio Público, a la Policía Nacional Civil y a los tribunales de justicia, se quedan en nada. Sólo una mínima parte de las denuncias por la comisión de delitos son investigadas y un porcentaje de estas denuncias investigadas llega a proceso penal. Luego, los casos que terminan en sentencia condenatoria son irrelevantes al lado de la impunidad que impera en Guatemala.
Sin duda, el clima de inseguridad y zozobra en que nos encontramos sumidos está redundando negativamente en la vida económica y social del país. El ánimo decae y la intranquilidad se apodera de las gentes.
Sin seguridad y sin justicia no habrá paz ni prosperidad en Guatemala. Por ello, todos los esfuerzos deben encaminarse hacia la consecución de estos dos objetivos fundamentales. Todo lo demás está subordinado a esta misión principalísima.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
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