Si Portillo es sentenciado por cargos de corrupción y lavado de dinero, podría sentarse un importante precedente contra la impunidad, coinciden analistas.
Un expresidente sentado en el banquillo de los acusados sería un hecho insólito en la historia de la joven democracia guatemalteca que podría tener profundas repercusiones en la cultura política del país.
Para Gustavo Porras, tanto la detención de Alfonso Portillo por cargos de corrupción y lavado de dinero como el esclarecimiento del asesinato de Rodrigo Rosenberg son casos paradigmáticos que pueden sentar un precedente.
“Tanto en el caso Rosenberg como en este, vamos viendo que el muro de la impunidad puede ser derribado. En el caso Rosenberg se vio que uno no puede ir por ahí contratando sicarios y en el caso de Portillo es la primera vez que un ex presidente es procesado o va a ser procesado por malos manejos de fondos”.
Manfredo Marroquín, director de Acción Ciudadana (AC), coincide con Porras pero recalca que “la corrupción no es problema de una persona sino de estructuras y redes enquistadas en todas las esferas de la sociedad”. En el caso Portillo, el ex presidente representa “la punta del iceberg” en un complejo entramado diseñado para saquear las arcas del Estado que incluía a militares retirados y funcionarios gubernamentales.
¿Y cuando acabe el mandato de la CICIG? Para Marco Antonio Barahona, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies) es importante recordar que la captura de Portillo ocurrió en un contexto de fuertes presiones por parte de Estados Unidos, país que exige su extradición para procesarlo por lavado de dinero, en un operativo en el que la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) tuvo un papel preponderante.
¿Pero qué sucederá cuando el mandato de la CICIG llegue a su término? “El reto ahora es dejar una capacidad instalada para que cuando se vaya la CICIG no volvamos al Estado de impunidad crónica del país”, afirma Marroquín, quien agrega que la elección del nuevo Fiscal General de la República será de suma importancia para determinar el rumbo que tomará el Ministerio Público (MP) una vez que la CICIG haya concluido su labor.
Virgilio Álvarez, analista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), opina que en este momento el país no estaría en condiciones de asumir las tareas que ha emprendido la CICIG pero se están evidenciando cambios alentadores: “La captura de Portillo nos permite ver que todas las instituciones del país empiezan a tener cierta consolidación. Fue algo que ocurrió a pedido de otro país y con el seguimiento de la CICIG. Esto demuestra que ahora no podemos caminar solos pero sí lo podremos hacer”.
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