El Maga estima que las pérdidas en áreas de cultiuvo como consecuencia de las lluvias, heladas y la sequía superaron los Q266 millones el año pasado.
El comportamiento atípico del clima produjo en 2009 cuantiosas pérdidas para los agricultores y evidencia aún más la debilidad del Estado para aminorar los impactos económicos, sociales y productivos que ocasionan los fenómenos naturales en el país.
De acuerdo con el reporte de daños agrícolas elaborado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) el año pasado la sequía dejó pérdidas por más de Q168.9 millones; las heladas provocaron daños por Q93.2 millones y las lluvias afectaron cultivos estimados en Q3.8 millones.
En total se estiman en Q266 millones las pérdidas ocasionadas a los cultivos por efecto de inundaciones, escasas lluvias y heladas. Estos fenómenos atribuidos al cambio climático además de los daños a la producción traen consecuencias sociales y económicas a nivel global.
Por ejemplo, Helmer Velásquez, director de la Coordinación de Organizaciones No Gubernamentales y Cooperativas, explicó que en el último semestre de 2009 se perdió una parte de la cosecha de maíz por la falta de lluvias. Esto traerá en los próximos meses problemas de oferta del grano y precios más altos.
El MAGA detalló que en nueve departamentos entre ellos Quetzaltenango, Petén, Jalapa, las Verapaces y Santa Rosa las lluvias ocasionaron daños en 1 mil 123 hectáreas cultivadas con maíz, melocotón, ejote francés, lechuga y frijol.
Otras 72 mil 798 hectáreas localizadas en Suchitepéquez, Retalhuleu, Jutiapa, Jalapa, Zacapa, Chiquimula, El Progreso, Santa Rosa, Guatemala, Sacatepéquez, Quiché, Baja Verapaz, Totonicapán, y Huehuetenango presentaron daños en los cultivos por la sequía. Mientras que las heladas se presentaron en San Marcos, Huehuetenango, Quetzaltenango y Chimaltenango.
El coordinador general del Comité Campesino del Altiplano, Leocadio Juracán, afirmó que cerca de 9 mil 500 productores reportan pérdidas que alcanzan los Q5 millones por las heladas que dañaron cultivos de hortalizas, ejote y tomate.
Según Tulio García, ex presidente de la Asociación Guatemalteca de Exportadores, los fenómenos climáticos han afectado a 25 empresas agroexportadoras. El año pasado las ventas al exterior disminuyeron 5 por ciento durante mayo y junio por las pérdidas causadas por las lluvias excesivas y por las elevadas temperaturas registradas en los meses de agosto y septiembre, agregó.
Las pérdidas no son sólo en cantidad, sino en la calidad del producto que luego es rechazado en el mercado. “El año pasado entre 50 y 80 contenedores fueron rechazados, lo que ocasionó pérdidas por US$1 millón”, afirmó.
Para Velásquez las acciones que impulsa el Gobierno son insuficientes para enfrentar el impacto del cambio climático, que agudiza las precarias condiciones de los pequeños productores rurales.
Las condiciones ambientales extremas sólo ponen al descubierto la debilidad del Estado para atender la situación del agro, dijo al tiempo que propone la aprobación de la Ley de Desarrollo Rural, una política de arrendamiento para aprovechar áreas que están siendo subutilizadas, la recuperación de los silos y crear un programa de acceso al crédito para los pequeños productores agrícolas.
Además señaló que los Q400 millones del Programa Nacional de Desarrollo Rural (Prorural), se trasladen al MAGA para programas de fomento a la pequeña economía campesina.
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