Sin duda el 2009 marcó una etapa crítica en nuestras vidas desde el plano económico. Los mercados se contrajeron, la inversión publicitaria se vio afectada, la manera de hacer negocios cambió, los planes de medios eran más cuidadosos y todo el mundo quería hacer más con menos. Esto nos llevó a hacer las cosas diferentes. Encontrar nuevos formatos (o desarrollarlos), crear nuevas experiencias de marca, generar opciones diferentes, atrevernos a salir de ciertos patrones y romper paradigmas.
Si Guy Laliberté no hubiera pensado en romper los paradigmas del circo tradicional no existiría el Cirque du Soleil. Alguien cuestionó los paradigmas en las comunicaciones tradicionales y se creó el celular.
Otra persona cuestionó la captura fotográfica tradicional y se crearon las cámaras digitales. Muchas de las invenciones actuales han iniciado rompiendo paradigmas. Google, Facebook, Macintosh han marcado sin duda el camino.
La siguiente historia no sólo es divertida sino que ilustra cómo nace un paradigma.
Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula y en el centro de la misma una escalera con muchas bananas.
Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre él hasta desalentar su intento.
Luego de algún tiempo de repetir esta operación, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros a la fuerza se lo impedían. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera a pesar de la tentación que significaban las bananas.
Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo el nuevo simio fue subir la escalera, siendo rápidamente impedido por los otros con fuerza y peleas. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer nuevo integrante participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho. El cuarto y finalmente el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron entonces con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentara llegar a las bananas. Si fuera posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentara subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No sé, las cosas aquí siempre se han hecho así...”.
El hombre es el único animal de costumbres y como de costumbre el más difícil para cambiar sus hábitos. Sin embargo, es hora de que agencias de publicidad, anunciantes, mercadólogos y medios piensen en cambiar sus hábitos, sus tendencias, salir de su zona de confort. Es hora de romper moldes, crear nuevas experiencias de marca, creatividad atrevida y diferente, estrategias realmente diferenciadoras de la competencia, nuevos programas, experiencias, etcétera. Lo que una vez funcionó, no asegura el éxito permanente. Es mejor crear brecha que seguir caminos.
No perdamos la oportunidad de cuestionar por qué estamos haciendo las cosas siempre de una misma manera.
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