Se ha sacado a la palestra la eventual candidatura del actual vicepresidente, Rafael Espada, lo que no es ni más ni menos que hablar de puras –puritas– babosadas, ya que la Constitución Política establece que no puede ser candidato a la Presidencia –o a la Vicepresidencia– todo aquel que – en el período constitucional en que estas se celebren– hubiere ocupado una, u otra.
El impedimento afecta –reitero– para las elecciones que deban celebrarse dentro del período constitucional en que el cargo se ejercite, o que se haya ejercitado, caso – irremediable– en que se encuentra.
También es hablar de puras –puritas babosadas– referirse a la eventual candidatura de Álvaro Arzú, ya que este –salvo el caso de una doble reforma constitucional– reformas que tendrían que realizarse –y entrar en vigor– previamente, no podría ser Presidente, nunca más.
La norma es clara, tajante, incuestionable: No puede ser Presidente de la República todo aquel que lo haya sido, electo para serlo, por elección popular.
El Vicepresidente sustituye al Presidente y –en consecuencia– quien no puede ser Presidente, tampoco Vice, cargo que conduce al otro, impedimento este que, sin embargo obliga, al menos, a una reflexión. ¿Lo tiene?
Podría pensarse que la afirmación de candidaturas semejantes podría estarse dando, por mera ignorancia pero, me temo, que podría haber, también, gato encerrado. Me explico: hablar de candidaturas de personas que tienen un impedimento incuestionable, a la par de otras, que no lo tienen, o cuyo impedimento es discutible, resulta la mejor de minar cualquier credibilidad que exista en el sistema ¿es tal, lo que se busca?
No pueden ser Presidente o Vicepresidente, nunca más, salvo doble reforma constitucional –la primera que habría de quitarle la calidad de irreformable, y la segunda, de eliminar la norma que lo impide– Vinicio Cerezo, Jorge Serrano, Álvaro Arzú, Alfonso Portillo, Óscar Berger y Álvaro Colom.
Pueden serlo –sin obstáculo alguno– sea a uno u otro cargo, Roberto Carpio, Gustavo Espina, Luis Flores Asturias, Francisco Reyes y Eduardo Stein.
Después de las elecciones del año entrante. En 2011, podría serlo, también, Rafael Espada.
¿Arzú, candidato a la Presidencia, directa o indirectamente, vía la Vice? ¿Espada, candidato, en estas elecciones? ¡Babosadas! Ignorancia, o mala fe.
Seguiremos, en artículo sucesivos, con el tema de los impedimentos existentes –dedicatorias y mitos– y si estos podrían afectar a algunos candidatos.
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