Centenares de personas se aglomeran en los parques de Quetzaltenango para tratar de obtener un empleo ocasional en cualquier actividad.
Másde 200 jornaleros llegan a diario a parques públicos de municipios como San Juan Ostuncalco, Concepción o San Martín Sacatepéquez para tratar de ser contratados para un trabajo.
Se movilizan desde las fincas cafetaleras de la costa sur, algunos deben de recorrer hasta 50 kilómetros a diario en transporte colectivo o a pie por la limitación económica en que viven.
Según Bernarda Arroyave del Proyecto de Desarrollo de la Parroquia de San Martín Sacatepéquez, los campesinos que radican en la zona costera de Quetzaltenango sufren la falta de políticas de inclusión en la economía nacional.
La escasez de empleo se registra a pesar de la mejora del precio del café. Durante la crisis global de precios que afectó al sector cafetalero, en 2001, se registró una caída de US$1.30 por libra de café arabigo a US$0.40.
Para Abelino López conseguir trabajo significa salir a las 3:30 de la madrugada de la Finca La Soledad, Colomba, Costa Cuca, donde vive y llegar al parque de San Juan Ostuncalco, dos horas más tarde. “Entre más temprano mejor, eso garantiza que existan más posibilidades. A esa hora aún no llega todo el grupo y con suerte aparece un contratista que me lleve”, comenta.
“Venimos todos los días, aunque no se consiga trabajo, porque en las fincas de la costa ya no hay empleo y pagan mal”, comenta Hilario Vásquez.
Para muchos esta se ha convertido en la única opción: viajar todas las mañanas con la esperanza de hallar alguna tarea en la construcción, la agricultura, la descarga de camiones o cualquier actividad que les permita ganar alrededor de Q50 al día para sostener a sus familias, que por lo general son numerosas.
El alcalde de San Juan Ostuncalco, William Gómez, enfatiza que la crisis empeoró en el último año. “Las remesas que llegaban desde EE.UU. contribuían a que los desempleados realizaran trabajos en la construcción, pero han disminuido a tal punto que los propios habitantes del municipio que generaban ese empleo han tenido que salir a buscar otras oportunidades”.
Ignacio Gómez recuerda que en años anteriores un alto porcentaje se ubicaba fácilmente en alguna tarea “nos pagaban hasta Q100 diarios, ahora nos conformamos con Q50 si bien nos va”, dice. De los 200 hombres que llegan a buscar su trabajo a diario, apenas un promedio de 40 consigue su objetivo.
Según el antropólogo Juan José Monterroso, el nivel educativo de los campesinos es el mayor obstáculo para obtener empleo. En su opinión, los jefes del hogar sólo saben realizar trabajos en el campo, lo que disminuye las oportunidades.
Monterroso agrega que las distancias que los separan de los centros poblados son otro factor que los margina; la mayoría de estos hombres que acuden a buscar empleo a los municipios del Altiplano son originarios de las fincas más lejanas y de difícil acceso. Ni las instituciones de apoyo llegan a esos lugares por las distancias y la inseguridad, enfatiza. Instituciones y universidades del departamento, en conjunto, han coordinado algunas acciones para generar empleos, pero el bajo nivel educativo que prevalece en la región impide concretar las propuestas.
El Ministerio de Trabajo creó oficinas de empleo en estos municipios, pero la respuesta fue poco alentadora. Evelyn Fuentes, de esa cartera, comenta que en un mes 40 personas asistieron a la oficina a llenar su formulario, pero debido a su baja escolaridad, a nadie se logró emplear.
La Encuesta Nacional de Empleos e Ingresos de 2004 estimó que la Población Económicamente Activa en Quetzaltenango era de 149 mil 248; en desempleo abierto en el área urbana se encuentra el 4.4 por ciento y en las zonas rurales 1.86 por ciento.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
2 comentarios: