La Organización de Naciones Unidas aseguran que pueden ser vendidos o esclavizados y deben ser protegidos en forma adecuada.
A tres semanas del terremoto que devastó Haití y, en especial, a la capital de Puerto Príncipe, tragedia que dejó más de 200 mil muertos según las últimas cifras oficiales, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha pedido que se ponga especial atención a los centenares de miles de niños y jóvenes que han quedado en situación de desamparo.
Ayer, en Ginebra, la ONU advirtió sobre los riesgos de secuestro y otros abusos para los niños y urgió a que su protección se convierta en un “objetivo central” de los trabajos de recuperación tras el sismo.
Según cuatro expertos, sobre todo las bandas callejeras y los delicuentes huidos de las cárceles tras el terremoto representan un peligro para los menores. Por ello quienes no cuenten con la tutela de un adulto deben ser registrados y, en la medida de lo posible, ser reunidos con miembros de sus familias.
El gobierno de Haití tuvo que afrontar el problema de los 10 estadounidenses que trataron de sacar del país un autobús cargado de niños haitianos indocumentados. El primer ministro Max Bellerive dijo a que “lo que estaban haciendo estaba mal” y podrían ser acusados de algún delito en su país de origen.
“Está claro que intentaban cruzar la frontera sin papeles. Ahora está claro que los padres de algunos de los niños están vivos”, dijo Bellerive. “Y está claro que sabían que lo que hacían estaba mal”.
Funcionarios diplomáticos se negaron a decir si Washington aceptaría ser sede de procesos judiciales a los estadounidenses. El vocero del Departamento de Estado, P.J. Crowley, dijo en Washington que el caso seguía en manos haitianas. “Una vez que conozcamos los hechos, resolveremos el procedimiento apropiado, pero el juicio corresponde al Gobierno haitiano”, aseguró.
De hecho, 4 padres reclaman a 6 de los 33 menores rescatados por la policía cuando iban a ser sacados ilegalmente del país por la organización cristiana Refugio para Menores Nueva Vida.
“La policía nos dijo de forma extraoficial que esa organización iba a cobrar hasta US$10 mil por cada adopción. Uno de nuestros colaboradores, de 25 años, se echó a llorar cuando los vio venir porque nos dijo que a su hermano también los secuestraron hace años de forma muy parecida”, refiere Edgar Orantes, coordinador de Emergencias de Aldeas Infantiles, a donde fueron a dar los pequeños.
Una niña de 8 años que lloraba se sabía el teléfono de su madre. Ella creía que la madre la había enviado de vacaciones para salvarla de la miseria del seísmo. Los asistentes sociales las pusieron en contacto.
Y la madre se presentó en el sitio de Aldeas Infantiles con una carta que le había dado la organización Nueva Vida cuando se llevaron a su hija: “Tenemos un hermoso lugar para vivir con un campo de fútbol, piscina, muy cerca del mar. Contamos con la autorización del Gobierno para llevar a los niños y bebés de hasta 10 años a estos orfanatos de República Dominicana. Los familiares y amigos pueden visitarlos y ver el funcionamiento en nuestra página web ...”.
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