Considero que, en la elección del nuevo Fiscal General del Ministerio Público el concepto de escoger a alguien que llene “las características de un perfil”, como lo han propuesto representantes de algunos sectores, es un esquema de términos manidos, burocráticos, simplistas y hasta ingenuos para escoger a la persona que debe ejercer su cargo sin compromisos ni presiones políticas, sin ir a pagar favores de patrocinadores, ni ser el as bajo la manga de mafias que comandan a muchos profesionales del derecho infiltrados en los estratos que aplican la ley. Tampoco se debiera transformar la institución, forzosamente, en una estructura medieval, donde el cargo se va heredando. No debemos olvidar que, en el tema de la honestidad de los fiscales, no todos los que parecen, son.
Se trata de escoger, no a un profesional que llene un perfil a base de enumerar sus cargos, logros académicos y conocimientos del derecho, sino de extremar los requisitos, para que, en el transcurso de su desempeño, no resulte ser una pieza más al servicio, tanto del grupo gobernante, como de las mafias tradicionales. Casos así nos tocaron en períodos anteriores, y no tuvimos más que callar y aceptar por cuatro años, los escándalos de vidas personales que suprimieron cualquier forma de honestidad, en su proceder en el cargo.
Necesitamos de un profesional experto en derecho penal, criminología, que conozca los hilos que se estiran y se aflojan dentro del Ministerio Público. Eso es indiscutible y son condiciones básicas, importantes. La Comisión Postuladora se puede soslayar que necesitamos presentar candidaturas de personas cuya actuación esté aislada del mar de componendas en que se mueve la vida de algunos profesionales del derecho con un buen perfil, por los juicios que ganan, aunque para ganarlos fomenten la corruptela en donde sea necesario para salirse con la suya. El país necesita de un abogado, de esos que todavía ejercen independientemente, y no sirven para dirigentes políticos ni han pertenecido a cualquiera de esos multibufetes que también manejan un alto perfil de capacidad, pero que, generalmente, sirven o asesoran a los gobernantes de turno, en sus más rendidores y corruptos negocios con las transnacionales, para despojar a los guatemaltecos de nuestros únicos recursos, jamás renovables. Ya se ha manifestado el rechazo a proponer candidatos que colaboren o hayan colaborado con alguno de esos exitosos bufetes, porque el binomio litigante-fiscal, en muchos casos, han sido refugios de impunidad y no sustancia para la justicia.
No se trata de llenar un perfil de una famosa vida profesional, se debe ir un poco más profundo, escogiendo a alguien cuya vida personal no esté llena de circunstancias oscuras, como las adicciones, los escándalos, los abusos, la violencia familiar, el acoso sexual; en general, que no lleve una doble vida. Un profesional cuyo ascenso económico no haya sido como una misteriosa llama, que lo enriqueció de la noche a la mañana. Esas riquezas a base de aceptar presiones de poderosos, retardar expedientes, dar dictámenes ambiguos, suplantar evidencias y aceptar componendas con policías corruptos son las que mantienen en el desamparo a los miles de personas que se acercan al Ministerio Público clamando por investigaciones imparciales.
Exijamos a la Comisión de Postulación basarse en historiales de vida de cada candidato, y no solamente escoger al Fiscal, porque se intuye que profesionalmente podría dar resultado, sin tomar en cuenta su historia personal, que dice más que cualquier extenso currículo.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
6 comentarios: