Pero Arias lleva en la solapa " el Premio Nobel de la Paz".
Por lo “exitoso” de sus dos períodos presidenciales, despido a Arias. Años cargados de un inútil protagonismo personal, muy dañino para la región, el Presidente de Costa Rica, aunque premiado, es preciso desenmascararlo como adalid de la tradicional política costarricense de aprovecharse de la región, so pretexto de su “cultura ventajista”, “Suiza de América”, poseedores de derechos sin obligaciones y hacer recomendaciones, que sólo han contribuido a enturbiar el ambiente centroamericano, a costa de crearnos dificultades en la lucha por la justicia y la satisfacción de las necesidades de nuestra gente pobre. Aprovecho a este Arias, para mostrarles un catálogo de esta histórica sucesión de acontecimientos, que en forma sucinta, desnudan las actuaciones de Costa Rica: fue el último país centroamericano en firmar el “Tratado General de Integración Centroamericano”, y sus consecuencias. Con la confrontación bélica El Salvador-Honduras, sorprenden al resto de países del área, e inician un tratado bilateral de comercio con Honduras, lo que provoca una reacción en cadena para traicionar a El Salvador, y desarticular de nuevo por tiempo indefinido, la integración regional. Otra pasada: su independencia para firmar los acuerdos de libre comercio con el orbe –un solo ejemplo–, el tratado suscrito con México, que provoca que Guatemala, El Salvador y Honduras, tengan que signar el tratado comercial llamado “Tratado del Triangulo Norte”, negociado con serias desventajas, motivado por concesiones hechas por Costa Rica, que afectaron a estos tres países.
Pero Arias, orgullosamente lleva en la solapa el Premio Nobel de la Paz por el “Plan Arias”, trabajo de fanfarronería, que se circunscribe a una labor de secretaria, a cambio del trabajo a pulso, desarrollado por el entonces presidente Vinicio Cerezo, sirviéndose de la acertada política de manejo del conflicto en Guatemala, que favoreció la solución a los problemas que afrontaban Nicaragua, El Salvador y Honduras. Cerezo impulsa así, una manifestación de cambio real, avalada por el Ejército de Guatemala, encabezado por el general Alejandro Gramajo, (qepd), iniciando una esperanza de cambio que aún perdura. Anhelos de justicia, que contrastan con el escandaloso ridículo de su histórico reciente fracaso en Honduras, en donde nadie le hizo el trabajo para el tal “Plan Arias”, y como representante de la más antigua democracia de América, reconoce un golpe de Estado. Aun así, la comunidad internacional por conveniencia nos obliga a negociar tratados incluyendo a Costa Rica.
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