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Guatemala, domingo 07 de febrero de 2010

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Domingo:

Linchamientos en la ciudad

Delincuentes rociados con gasolina en la zona 9, vapuleados en la Universidad Rafael Landívar, una ladrona
golpeada frente al Zoológico La Aurora: los linchamientos están cada vez más cerca, en las ciudades, en el área urbana. Carlos Mendoza, experto en el tema, lo analiza desde Estados Unidos, en esta entrevista vía email.

Marta Sandoval

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
Ampliar imágen EP Foto:  Archivo Alejandra Torres es vapuleada por los pasajeros de un bus, en el bulevar Liberación, en diciembre pasado.

En l@ red


Mayor información sobre el tema en internet:
linchamientos.blogspot.com

Fue en la avenida Montúfar, a la hora en la que los comedores y cafeterías empiezan a vaciarse de golpe, como si alguien abriera por completo un grifo, la gente salía a torrentes. Los comensales apuraban el café, y corrían viendo el reloj, para no exceder la hora reglamentaria del almuerzo, pero en una esquina algo los detenía, les hacía olvidar la tarjeta por marcar o al jefe en la puerta. Junto al puesto de un chiclero un hombre arrodillado, atado de pies y manos, recibía puntapiés. Una señora de falda corinta y tacones de aguja gritaba “hay que prenderle fuego”, y un hombre de traje de raya diplomática y corbata mal ajustada se abría paso entre la multitud para asestarle un par de patadas al tipo sin camisa, de cuya nariz salía un hilito rojo. Era un ladrón que atraparon in fraganti cuando intentaba huir con la bolsa de una transeúnte. “La gente estaba histérica”, cuenta uno de los testigos, “nadie se quería ir sin darle un porrazo”. Lo que los vecinos estaban presenciando era un intento de linchamiento, en la zona 9 de la ciudad capital.


A los pocos días una noticia saltaba en los periódicos: estudiantes de la Universidad Rafael Landívar atraparon a tres ladrones y los vapulearon. Los encontraron robando el celular a un alumno y una turba los capturó y golpeó hasta que llegó la Policía. Los entregaron con el rostro desencajado y dolor en las costillas. Otro intento de linchamiento, esta vez en una universidad privada.


Un día antes la Policía había logrado liberar a una mujer secuestrada. Frente al IGSS de Pamplona atraparon a los dos secuestradores, los trasladaron a la palangana de una patrulla y casi sin que se dieran cuenta un enjambre de vecinos se los había arrebatado. Era gente que pasaba por el lugar, uno de los agentes recuerda haber visto a cuatro o cinco personas frenar su carro y bajarse a golpear al secuestrador, después arreglarse el peinado y continuar su ruta.


“Últimamente está pasando mucho eso, que la gente quiera golpear al ladrón”, explica el comisario Bámaca de la PNC, “lo curioso es que por lo general no es la víctima la que les pega, sino los testigos o los curiosos que se acercan a ver la captura. Se da mucho en la zona 1”, cuenta.


Es difícil olvidar las imágenes de Alejandra María Torres, desnuda y ensangrentada en el bulevar liberación. La mujer, que robaba a los pasajeros de un bus, fue golpeaba y rociada con gasolina en plena calle, a mediados de diciembre pasado. Las fotos del linchamiento circulan por internet y resulta perturbador observar el rostro de decenas de hombres y mujeres iracundos ante una joven que trata, ya no de protegerse de los golpes, sino de cubrirse el pecho. Se salvó de milagro, la Policía estaba cerca.


 Todavía muchas personas piensan que los linchamientos son exclusivos de las comunidades rurales, de los sitios alejados donde la presencia del Estado es inexistente o escasa, y la justicia por la propia mano se vuelve la única alternativa. Pero cada vez más estamos presenciando intentos de linchamientos en la ciudad capital, a plena luz del día y bajo la complicidad de cientos de miradas. Carlos Mendoza, analista político y socio-fundador de Central American Business Intelligence (CABI), analiza el tema. El CABI reúne a algunos de los intelectuales más prestigiosos de Centro América, que se dedican a estudiar a fondo problemas sociales. Mendoza es además el creador del blog linchamientos.blogspot.com el sitio más completo sobre el problema de los linchamientos en Guatemala.


Empezamos a ver casos de linchamientos en la ciudad ¿no son algo propio del área rural como se pensaba?


– Los linchamientos no son exclusivos del área rural, pero generalmente ocurren en ella. Según los datos recopilados por la Minugua de 1996-2002  hubo 155 municipios afectados por la “epidemia” de turbas que intentaban “hacerse justicia” por mano propia, de los cuales 116 eran rurales y sólo 39 urbanos. De los 82 municipios donde la turba mató a su víctima, el 80 por ciento eran predominantemente rurales.


Al analizar estadísticamente esos mismos datos concluí que en áreas más urbanas es menos probable que ocurra alguna muerte por linchamiento. Esto tiene sentido porque en esos lugares hay mayor presencia del Estado y le es más fácil a sus agentes llegar a tiempo para rescatar a la víctima de la turba. Sin embargo, también la densidad poblacional es estadísticamente significativa para explicar la formación de las turbas, pero no para explicar los casos fatales. Los sitios urbanos están más densamente poblados, y en lugares donde la población está más concentrada es más probable que esta se organice y movilice para detener a un presunto criminal. Eso explicaría por qué en el departamento de Guatemala se registraron, en el mismo período, 52 casos de turbas, pero sólo 8 de ellos tuvieron un desenlace fatal, de un total de 133 casos fatales a nivel nacional.


¿Tiene algo que ver la clase social en un linchamiento?


– Minugua siempre insistió en que los linchamientos ocurrían en municipios donde los “índices de desarrollo humano y de exclusión social son más desfavorables”. Yo, en contraste, no encontré evidencia, a partir de sus propios datos, que respaldara esa hipótesis. El nivel de extrema pobreza en los municipios no es estadísticamente significativo para explicar los casos de violencia colectiva en general, ni los casos con un desenlace fatal. Por el contrario, pareciera que en los lugares extremadamente pobres es más difícil superar el problema de la acción colectiva, es decir, es menos probable que la gente se organice y movilice para proveer los bienes públicos que el Estado desatiende, en este caso: justicia, orden y seguridad.


Ello, sin embargo, no quiere decir que los linchamientos ocurran en zonas ricas y acomodadas. En dichas zonas hay otros mecanismos para lidiar con la delincuencia. Generalmente, movilizan recursos para defenderse colectivamente. Un ejemplo de esto es el cierre de colonias y la contratación de agentes de seguridad privada. O sea que en áreas urbanas de clase media y alta se favorece el enfoque “preventivo” tipo “blindarse contra la delincuencia”.


En las ciudades sí hay más presencia del Estado, pero es simplemente física: agentes, radiopatrullas, jueces, etcétera, lo que no garantiza la aplicación de las leyes. Sin embargo, esa mayor presencia sí podría estar explicando la diferencia en los niveles de prevalencia de los linchamientos entre áreas urbanas y rurales.


¿Cómo se explica que los estudiantes de la Universidad Rafael Landívar intenten linchar a un delincuente?


– Cuando se critica a las comunidades indígenas por los casos de linchamiento que ocurren en el interior del país se les llama “salvajes”... Algunos dicen que es por falta de educación, por su situación de pobreza, etcétera... Pero en el caso de los universitarios, es todo lo contrario: educados por arriba de la media nacional, y también en una posición económica que les libera el tiempo necesario para poder seguir estudiando. Entonces, ¿por qué los “civilizados” caen en la “barbarie”?


 No es tan determinante el nivel educativo, sino la identidad compartida por los estudiantes de estos centros. Algo similar ocurrió con la ola de linchamientos en los mercados de la Ciudad de Guatemala hace algunos años. El agravio contra un miembro de la comunidad se puede interpretar como una ofensa o amenaza contra los demás miembros del grupo, lo cual facilita su movilización. Este es el argumento que utilizo para explicar el papel que juegan las fuertes identidades étnicas o territoriales en las zonas rurales.


Pienso que el caso del linchamiento en la Usac, en septiembre pasado, confirma mi hipótesis de las fuertes identidades colectivas que facilitan resolver los problemas de acción colectiva. Los sancarlistas poseen una fuerte identidad colectiva y un amplio sentido de pertenencia a una institución. Ello les facilitó la movilización, la organización, para defenderse ante el acoso de un presunto ladrón.


Se dice que muchas veces los linchamientos ocurren porque la gente no confía en las autoridades, pero en los casos que hemos visto últimamente, la gente les arrebata los delincuentes a la Policía…


– La desconfianza en las autoridades hace que su presencia física no sea suficiente para llenar el vacío de lo que yo denomino la “ausencia del Estado”, en sentido amplio. Es decir, un Estado realmente presente es aquel que garantiza el cumplimiento de la ley, el que ejerce efectivamente el monopolio del poder coercitivo para proteger los derechos de sus ciudadanos.


Las frecuentes noticias de corrupción en la Policía y de la complicidad de sus agentes con el crimen organizado confirman a la opinión pública que no pueden confiar en sus autoridades. Lógicamente, la población concluye que debe defenderse a sí misma porque, de lo contrario, nadie lo hará.


Hay que comprender que la Policía no es la única responsable de esta percepción negativa hacia el Estado. El Organismo Judicial es incapaz de administrar justicia, como también se ha demostrado con diversos indicadores (ver lo que dijo recientemente la CICIG). El problema es que dichas entidades se inculpan mutuamente, en lugar de avanzar en los cambios necesarios para mejorar su eficacia.


¿Patear a un delincuente es una forma de desahogarnos, de liberar frustraciones?


– La violencia tiene un componente innato y otro medioambiental. Es decir, los humanos (especialmente los hombres) tenemos un instinto de agresividad, que se activa según las circunstancias que nos rodean. Ciertamente, el miedo y el estrés se han apoderado de la población ante el caos prevaleciente. Se esfumó la certeza mínima necesaria para realizar nuestras actividades cotidianas de manera normal. Salimos de casa sin la convicción de que regresaremos sanos y salvos.

Esta percepción afecta a todos, sin importar su nivel socioeconómico, pero cada uno responde según los medios con que cuenta. Por ejemplo, unos salen a la calle en carros blindados y con guardaespaldas, mientras que otros limitan sus salidas o acuden a otras estrategias más rudimentarias de autodefensa, como los comités de seguridad conformados por vecinos para hacer rondas nocturnas.


La violencia ejercida contra las víctimas de los linchamientos no es únicamente fruto de esa “frustración” que usted menciona. Como he argumentado desde 2003, no se trata de una acción irracional de histeria colectiva, sino que hay una racionalidad detrás: la brutalidad extrema puede ser instrumental, en el sentido que pretende aumentar la intensidad de la sanción (generalmente desproporcionada) y la probabilidad de castigar a quien perjudique a algún miembro de la comunidad, para disuadir a potenciales delincuentes en el futuro.


Un policía me dijo: “Es que es obvio que si a usted le robaron el celular y después está cara a cara con el ladrón lo primero que va a hacer es meterle un su trancazo”, ¿es realmente obvio esto? ¿Es la conducta “normal”?


– Tanto la defensa como la venganza son instintivas. Son atenuadas, sin embargo, por el marco institucional, es decir, por las “reglas del juego” de una sociedad. Pero cuando estas instituciones no se aplican, entonces regresamos a un comportamiento pre-institucional. Lo que algunos llaman estado de barbarie, salvajismo, natural o primitivo. Cuando no hay Estado, son esos instintos los que rigen la conducta humana. He escrito algo sobre el papel de la venganza (o retribución) en las sociedades, lo que algunos dominan Homo reciprocans.


¿A dónde nos puede llevar esto? Es decir, si seguimos ese camino, de frenar el carro para bajarnos a golpear a un secuestrador, ¿qué podemos esperar que pase mañana?


– Algunos hablan del “Estado fallido”,  yo prefiero referirme a un “Estado inconcluso” porque en Guatemala nunca se terminó de construir una institucionalidad fuerte, ni siquiera en términos de penetración de todo su territorio por parte de los agentes del Estado. Estamos viendo manifestaciones de una situación pre-Estado, es decir, donde distintos grupos se disputan territorios y el mismísimo monopolio sobre el uso del poder coercitivo. Estamos casi como en la Edad Media, antes de que nacieran los Estados-nacionales europeos, cuando la población buscaba la protección en los señores feudales y, a cambio de eso, les pagaban impuestos. Las extorsiones de las maras y las operaciones del narcotráfico le están disputando al Estado guatemalteco el poder en dos aspectos fundamentales sobre los cuales este debería poseer el monopolio: la defensa de un territorio y la protección de su población, y la extracción de recursos de esa población que habita su territorio. 


Posiblemente, si las autoridades y toda la elite política no reaccionan pronto, la espiral de violencia seguirá creciendo, hasta que los alcance a ellos mismos y también a la elite económica. Entonces, estas elites querrán hacer algo para recuperar y fortalecer al Estado, pero podría ser demasiado tarde.

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12 comentarios:

  1. LUIS BARILLAS: (2010-02-14 11:03:23 horas)
    Manuel Colom Argueta, Hugo Rolando Melgar, Alberto Fuentes Mohr, Sabanita, Manuel Andrade Roca, y un largo etcetera, eran criminales y por eso los mataron? perdonen pero en este pais existira paz cuando ninguna institucion o persona este por encima de la ley, incluyendo al ejercito.
  2. francisco perez: (2010-02-12 15:31:34 horas)
    Si se esta llegando a esos extremos de los linchamientos, es porque sencillamente la poblacion esta frustrada y ante todo hastiada de que las autoridades encargadas de salvaguardar la seguridad ciudadana, no son capaces de hacer su trabajo. Falta de recursos, falta de entrenamiento adecuado, falta de voluntad para reolver todos los complicados problemas que aquejan a nuestra sociedad. Ademas, en paises como Guatemala, donde la ley escrita es muy clara, pero que no se cumple en el 85% de los casos, la poblacion trabajadora y honrada esta simplemente harta de hacer el papel de victima todo el tiempo. Los linchamientos no van a parar, y se volveran peor. Pues los responsables de velar por la seguridad de los ciudadanos, simplemente no pueden hacer el trabajo. Fenomeno social o no, es un problema complejo y de repercusiones muy variadas y peligrosas, pero en un pais sin ley, eso al final no deberia de preocuparnos demasiado. Ya estamos acostumbrados a la cultura de la violencia, ya es normal, oir de muertos aqui y muertos por alla, dia a dia, solo nos admiramos o nos detenemos por un momento cuando se "quiebran" a alguien "importante" o conocido de todos. Pero a Juan Pueblo, lo matan a diario, eso ya no es noticia.
  3. Antonio: (2010-02-10 23:00:16 horas)
    En los paises civilizados la aplicación de la justicia supera el 80%; es decir no menos del 80% de los delitos son resueltos acabando el delincuente en presencia del juez. En Guatemala rozamos la perfección: el 99% queda impune. La ausencia del Estado: léase policia eficaz, fiscales diligentes y juezes ... justos está abocando a la desesperación colectiva. Lo común para la inmensa mayoria de guatemaltecos es sufrir no uno, sino varios asaltos al año .. ante la indiferencia del Estado, de los aparatos del estado que habrían de ser garantes de la seguridad. Lo demás aque puedan decir: paparruchadas, discusiones bizantinas que si galgos, que si podencos. Son PERROS: muerden, roban, violan, asesinan !! La gente, como colectivo se defiende.
  4. jaime martinez: (2010-02-08 00:37:26 horas)
    es triste pero es la realidad pregunto usted que haria?? si usted no mata lo matan !! entonces que hace?? si va en el bus con su hija o su esposa y la quieren violar usted que haria?? felicitaria a los delincuentes?? entonces el linchamiento es la unica opcion que nos queda ya que las autoridades o no pueden o son complices de estas ratas. imaginese de las bodegas del ejercito se desaparecieron 500 galil o sea ya no se confia en nada ni nadie definitivamente hay que defenderse uno mismo como pueda HAY QUE MATAR PORQUE VIENEN MATANDO. y si los alumnos de las universidades ahora estan linchando a delincuentes es porque GUATEMALA ya no aguanta mas porque nadie hace nada y si esta es la SOLUCION NIMODO el que no quiera sufrir un linchamiento QUE SE PORTE BIEN O DEPLANO QUE SUFRA LAS CONSECUENCIAS. EMPUJEN PORQUE VIENEN EMPUJANDO. POBRE MI GUATE.
  5. Ricardo Orellana: (2010-02-07 22:33:52 horas)
    Los unicos que controlaron la crimininalidad han sido nuestros gloriosos militares guatemaltecos,que los han criticado a mas no poder,pero los resultados fueron una sociedad bajisima de criminales.............claro, siempre habra........chillones para criticar sin razon...........pero........yo me remito a las pruebas y records historicos.
  6. ricardo torres: (2010-02-07 15:41:24 horas)
    De verdad que lastima que tengamos que enfrentar esto, pero como dice el articulo, el estado como tal fallo, pues no se ocupa y actua para defender al ciudadano honrado, miren al presidente de la CSJ, de viaje con su secretaria, eso es increible, si tubiese un gramo de verguenza renunciaria a su cargo, que se puede esperar de un estado copado por corruptos, ladrones e ineptos ? que podemos esperar, es por ello que las personas son agresivas con los delincuentes, porque el grado de impunidad es altisimo, vean el caso de las magdalenas de navidad, los programas de MI FAMILIA PROGRESA, en fin son un sin fin de mensajes de impunidad que se interpretan y procesan, por ello los linchamientos. La PNC no tiene gasolina, ni papel para oficios, etc, el OJ es una carabina de ambrosio y el congreso es un mercado de mala muerte. Ricardo Torres
  7. Juan Lemus: (2010-02-07 12:40:38 horas)
    Excelente material. Estamos como cuando Hobbes en el siglo XVII acuñó su famosa frase: "el hombre es el lobo del hombre", refiriéndose a una situación generalizada de violencia cuando las sociedades se encontraban en el "estado de naturaleza", viviendo sin instituciones ni Estado. Sin embargo, en nuestro contexto me pregunto: ¿Es más Estado necesariamente la solución? Habría que analizar la naturaleza de nuestras instituciones y sus frecuentes ramificaciones con grupos criminales e ilegales. Se necesitaría una limpieza a fondo primero, pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Por eso creo que, con todos sus defectos, es importante respaldar el trabajo de la CICIG.
  8. sergio santos: (2010-02-07 12:32:14 horas)
    La clase alta paga sicarios o se los despachan al tiro! (literal y figuradamente) asì de fàcil. Saludos
  9. anibal perez: (2010-02-07 12:24:40 horas)
    Excesivamente aguado el criterio empleado por el lic. Mendoza; flojo en cuestionar no solo el papel activo del Estado, sino lo exculpa, exprofeso, empleando palabritas que minimizan la tragedia diaria que se vive en nuestro país. "Estado inconcluso"?, "presencia física de la autoridad"?, "nivel educativo"?, "instintos agresivos y de venganza"?. Qué está diciendo este tipo?. Dándonos una cátedra de psicología clínica?, un curso de filosofía ortodoxa?, un curso cristiano de amor al prójimo?. Vaya!: nunca emplea vigorosamente la crítica hacia la ineficiencia, corrupción y (seguro) mala voluntad y pésima fé del gobierno de turno. El instinto de venganza y de agresividad se enclaustró en el gobierno, pues de ahí no sale la respuesta adecuada contra la criminalidad rampante sino lo que retrata esta entrevista: líricas declaraciones "explicando" nuestra conducta social muy obvia ante la indiferencia del Estado. Nada justifica matar al linchado, pero antes (entiendalo bien Lic. Mendoza) esta la gorda y obligada reacción del Estado. No aparece?, por dos horas?, por un mes?, es sintomática?, entonces a quien hay que dirigirle la crítica o las explicaciones?. Qué hago yo si me intentan asaltar?: me defiendo? (ya no atacan solos: ahora son en cuadrilla), a quien pido ayuda? (momento: la policía esta EXCESIVAMENTE infiltrada por criminales que me siguen contando que al llegar a denunciar....se encuentran con algunos de los asaltantes "trabajando" ahí). Lo que urge, Mendoza, es seguir dándole leña al gobierno porque hasta que la respuesta gubernamental hacia el crimen sea razonable, solo hasta entonces, su sesudo análisis tendrá, siquiera, un amago de razón. Antes, no!.
  10. Hector Ruiz: (2010-02-07 11:40:43 horas)
    Cuando van a entender que estamos en estado de guerra? Es que nos están matando!!! ¿Quienes son los líderes del crimen? ¿Por qué los protegen?
  11. Luis Ernesto Stolz: (2010-02-07 10:10:35 horas)
    La Turba. Esa misma que gritó: "crucifíquenlo" y fue crucificado. ¡Podemos separar un Estado de barbarie incipiente de un sentimiento colectivo de "MATAR"? ¿Existirá alguna enfermedad mental que nos aqueja como colectividad? Porque para rociar de gasolina a alguien y encender un fósforo y encima, ver como se consume se necesita estar con un sentimiento muy cercano a la locura. ¿Por qué dar explicaciones y excusar a los que toman la por propia mano? Si el "vapuleado muere", no debería de arrestarse a los "asesinos" sin tratar de buscar una explicación que trate sobre "la incapacidad del Estado" para resolver la situación de vilencia que nos aqueja. ¿Cuál situación? Aquí se está tomando la ley en la calle, a punta de grito y se toma ventaja de ello: "Quémenlo dijo la mujer de los zapatos con tacón aguja" y a ella: ¿Quién la arresta por incitar a la violencia?
  12. Alicia Chang: (2010-02-07 08:25:45 horas)
    Me parecen muy acertados los comentarios del Licenciado Mendoza, creo que el problema de los linchamientos en Guatemala es un llamado a que todos busquemos soluciones y contribuyamos para el exito de las mismas. Pienso que Gobierno y entidades privadas tienen que hacer un esfuerzo conjunto para estudiar el problema de la violencia y su relacion con la debilidad de las instituciones del estado para mantener el orden y hacer justicia, a partit de esto podemos buscar estrategias para darle solucion al problema. Seguridad debe ser problema numero UNO, no podemos seguir viviendo asi.
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