El presidente del Organismo Judicial, Erick Álvarez, ha iniciado con mal pie su gestión. Ni 3 meses duró este abogado al frente de la Corte Suprema sin que le estallara un escándalo en las narices, detonado por los Q129 mil que le costó a los contribuyentes su viajecito a Brasil, tierra de la samba y las caipiriñas.
El problema no fue que Álvarez asistiera a una reunión preparatoria para la XV Cumbre Judicial Iberoamericana: todos entendemos que Guatemala debe estar representada en los foros más importantes del ramo. Y desde luego, tampoco pretenderíamos que un dignatario de Estado se hospedara en un pulguero, sin dinero suficiente para los taxis.
Lo que hace inaceptable la actitud del Presidente del OJ es de otro orden: él ha cometido un abuso que raya en lo delictivo y en vez de ofrecer cuando menos una disculpa y una reparación a la sociedad, se ha negado a rendir cuentas, haciéndose el caprichudo y el ofendido. Ese proceder sería entendible en un rey tribal africano, quien podría tener la excusa de regirse por otras normas culturales, pero resulta intolerable en un servidor público de un gobierno supuestamente republicano y democrático.
Según los documentos de la Cumbre Judicial, los organizadores del evento habían ofrecido pagar el hospedaje y la alimentación de todos los participantes. Por ende, los Q58 mil 106 que Álvarez recibió para sufragar esos gastos, así como los Q28 mil 223 entregados a su asistente, Londi Castillo, estaban de más desde el principio. En consecuencia, ambos viajeros deberían devolver el dinero que no puedan liquidar con comprobantes.
Para animarlos a hacer lo correcto, la diputada oficialista Delia Back, alias “give back the money”, podría llamar al honorable presidente de la Corte y contarle cómo ella se vio forzada a reembolsar al Congreso por una situación similar.
Los viáticos deben entenderse como una provisión para gastos necesarios. De ninguna manera tienen derecho los funcionarios a considerar que son una especie de “bono” exento de impuestos, que ellos pueden embolsarse sin dar explicaciones ni usar para el “shopping” de los viajecitos dizque oficiales.
El otro elemento inquietante de este escándalo es la compañía que eligió el señor Presidente para el evento. En lugar de asistir con un colega que pudiera aprovecharlo para beneficio institucional, Álvarez eligió a su guapa y veinteañera asistente, la señorita Castillo, a quien él mismo dijo, llevaba de chaperona para que lo orientara en el aeropuerto y le sirviera de traductora.
Si Álvarez de verdad requiere de asistencia especial para moverse de una terminal aérea a otra o para registrarse en el hotel, me pregunto qué clase de ejército de asesores necesita para administrar y presidir el OJ. Y si la Cumbre se desarrollaba mayormente en español y ofrecía traducción simultánea, me pregunto para qué se requerían los servicios multilingües de Castillo.
De hecho, dadas las circunstancias del viaje y de lo tentador que puede resultar un destino como Brasil, sería bueno establecer si los dos guatemaltecos participaron de verdad en la Cumbre o si aprovecharon el tiempo en otras asignaturas turísticas.
Mientras esto se dilucida, lo mínimo que esperaríamos del resto de magistrados de la Corte Suprema es que exijan sanciones concretas para Álvarez y su asistente, y de entrada el reintegro de los viáticos no justificados.
Resulta vergonzoso y desconsolador que los magistrados se la pasen regateando fondos para asuntos esenciales, como dotar a los jueces de seguridad, de autos blindados y gasolina para los mismos, cuando el presidente de la institución dilapida el dinero de los contribuyentes en caipiriñas.
Lo más triste de todo es que, a diferencia de lo que han declarado anteriores integrantes de la Corte, lo que ha hecho Álvarez no es inédito: son muchos los magistrados que han cometido abusos imperdonables, exigiendo la contratación de “recomendados” sin calificaciones, transformando viajes de trabajo en escapadas románticas y utilizando recursos y personal del OJ para su beneficio personal.
Es una tristeza: si los integrantes de la nueva Corte no pueden ponerle alto a sus propios vicios, la justicia seguirá tan podrida como hasta hoy. Vea www.dinafernandez.com
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
35 comentarios: