El escritor V. S. Naipaul nació en la isla de Trinidad, de origen hindú, hijo de inmigrantes, y de joven se marchó a Inglaterra, dejando la responsabilidad familiar en manos de su hermana.
Méndez Vides / Viaje al centro de los libros mendezvides@itelgua.com
El escritor V. S. Naipaul nació en la isla de Trinidad, de origen hindú, hijo de inmigrantes, y de joven se marchó a Inglaterra, dejando la responsabilidad familiar en manos de su hermana. Creció y maduró como escritor en la tierra adoptiva, donde ganó el Premio Nobel por una obra genial, siendo fundamental Una casa para Mr. Biswas, donde el autor novela la trágica vida de su padre, un hindú de baja casta, casado por confusión con una mujer de casta media, quien envía a dos de sus hijos a estudiar fuera de la isla de Trinidad. El hijo varón va a Oxford, lo que anticipa lo autobiográfico del documento de ficción, y la mujer a India, y así ambos escapan del destino estrecho y torpe al que nacieron condenados. El hijo se convierte en escritor y se niega a volver a la isla, mientras la hermana se sacrifica y regresa para hacerse cargo de la familia. La obra es impresionante, voluminosa, que se lee con devoción y tristeza, porque conmueve, toca las fibras íntimas por cuanto es una obra llena de sentimiento de culpa y agradecimiento por lo que hicieron los demás, y él evitó. La novela es fascinante, y el tema tan relevante que en su madurez ha escrito una nueva novela, titulada Media vida, cuyo protagonista es Willie Chandran, un hindú hijo de un farsante de casta media y de una “atrasada”, o de casta inferior. Tienen dos hijos y los dos se marchan de India. El varón va a Inglaterra, a estudiar en una escuela de ayuda social, y allí se convierte en escritor. La mujer se marcha con un alemán casado, revolucionario, que la lleva por todo el mundo. Digamos que es la misma historia personal de siempre, aunque revuelta o invertida, porque ahora nos cuenta la historia de un padre que no es víctima, sino el causante de la desdicha. Se burla de los norteamericanos que lo convirtieron en símbolo de la filosofía pacifista, por seguir al mahatma Gandhi en “su forma personal de desobediencia civil: no hacer nada”, y de los farsantes y sinvergüenzas que adoptan pose de sabios y dan consejos vanos y pueriles, así como de quienes les creen. Ataca a los comunistas de pose y fachada, no auténticos. Revuelve el inexplicable problema de la sociedad india de castas, que va en contra de todo progreso. El padre hace juramento de no tener hijos, pero por desgracia falla y los desprecia al verlos tan parecidos a la madre, porque son inferiores. Willie estudia con misioneros canadienses, y se quiere convertir en cura para dejar India, hasta que descubre que los misioneros son colonialistas. En Inglaterra se convierte en escritor, aprende a reconocer el artificio de las normas y adopta la apatía y el desinterés como ideario. Nada se resolverá mientras subsista la ignorancia. Nuevamente nos golpea con la sorpresa y la desilusión, confirmando que V. S. Naipaul ha escrito siempre la misma novela, la de su vida y la insospechada consecuencia del sacrificio de unos para respaldar a otros. Siempre vital e irresistible.
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