El presidente se defendió de lo que cree es un ataque mal intencionado tras una publicación que lo sitúa como el segundo mandatario mejor pagado de la región.
Mucho menos que el de Obama, pero más que el de Bachelet o, sus entrañables amigos Felipe Calderón y Álvaro Uribe. El salario de US$18 mil 900 del presidente Álvaro Colom fue noticia ayer –un día después que el mandatario se situó entre los presidentes mejor pagados de Latinoamérica tras una publicación colombiana– cuando justificó que sus honorarios por servir a este país no incluyen los confidenciales
Sí, el Presidente se defendió de lo que a juzgar por sus palabras él interpretó como otro de esos ataques mal intencionados de la prensa. “Lo que no sale ahí es que soy el único Presidente de América que no tiene gastos confidenciales. Y los gastos que hace un Presidente son como Presidente no los utiliza para su familia. ¡Todo el mundo le pide a uno por todos lados!”, dijo.
El vicepresidente Rafael Espada fue más allá en su defensa al declarar en una conferencia de prensa: “Primero hay que analizar la información porque no sé de dónde vino. Los sueldos presidenciales tienen mucha variedad. Primero hay que analizar si los otros presidentes tienen un retiro, un sueldo de por vida, qué garantía se les da. En Guatemala no hay este tipo de prestaciones. El Presidente de Guatemala ya no tiene subsidio de parte del Estado, prácticamente ya no tiene sueldo. En otros países el sueldo no es tan alto, pero tienen un sueldo que les garantiza una subsistencia decente”. También para restar mérito a la publicación concluyó: “Leí brevemente la noticia, la información es muy superficial”.
Agregó que antes de hacer un comentario este ameritaba “una investigación seria y profunda de la situación”.
Consultado por teléfono el ex presidente Vinicio Cerezo recuerda “vagamente” que el salario oficial debió rondar los Q37 mil y “una cantidad para gastos confidenciales que oscilaba entre los Q20 y los Q90 mil mensuales”. Confiesa que ya no lo recuerda con exactitud y no quiere cometer imprecisiones. Pero eso sí, asegura que los gastos confidenciales debían justificarse con recibos.
La comida y todo lo que se hace en Casa Presidencial pertenecía a un presupuesto específico. El vestuario, los regalos salían de ese margen, explica Cerezo.
“Prácticamente como Presidente tenía todo pagado, lo que hacía era guardar el salario completo en una cuenta de ahorro”, agrega. ¿Y qué les espera a los mandatarios cuando dejan el poder? “Ah, aparte puede haber una jubilación que se tramita en la Oficina Nacional del Servicio Civil hasta que tiene 10 años de haber cumplido servicio del Estado o haber cumplido los 50 años de edad. ¡Pero no vaya a creer que es mucho, el tope son Q5 mil!”, recuerda.
“Austero”, así es como describe Rosa María de Frade, la mano derecha del ex presidente Óscar Berger, –que se fijó el salario de US$18 mil 900 por el que hoy su sucesor Colom es criticado–.
Los gastos confidenciales gracias a la decisión de Berger hoy son historia. “¡Antes habían gastos sin límites y eso se prestaba a un uso discrecional. Recuerdo que era parte del salario y el resto eran gastos de representación. Si hacían donaciones directas, por ejemplo eran gastos de representación.
“La comida, la vestimenta y los gastos de su casa los cubría él. Porque él acuérdese siempre fue muy muy austero”, concluye.
Estos mismos gastos ¿los cubre el sueldo que recibe Colom o son gastos de una partida presupuestaria diferente? Es una pregunta que no fue aclarada ya que no se pudo localizar al secretario de Comunicación Social de la Presidencia, Ronaldo Robles.
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