La realización de todas las fantasías.
La vida es un carnaval, dice Celia Cruz. Para Daniela Mercury el carnaval permite la realización de todas las fantasías, ilusiones y deseos de las personas. Por ello es lúdico y fantástico. Hay quienes quieren ser payasos, otros caballeros, otras princesas o reinas. Otros más; artistas de cine, vagabundos, borrachos, poetas o bailarines. Es el juego de las máscaras y los antifaces. Hay quienes desfilan por la vida, asesinando, corrompiendo, pisoteando, en suma, haciendo daño al prójimo como profesión. Otros, por el contrario, van esparciendo bondades como confeti y serpentinas.
El sueño del entonces niño Bauer Paiz era ser como su padre, el destacado periodista. Yo me atrevo a decir que Alfonso Bauer Paíz, por su conducta de vida lo ha superado abundantemente. Su fantasía era ser todo un caballero en la vida y lo ha conseguido con creces. Ese ha sido el carnaval de Bauer Paiz. Para nuestro pueblo, una persona tan distinguida, respetable, querida y apreciada que en el barrio se le otorga el distintivo de Don. Don Alfonso hace tiempo se lo ganó. Desde niño, educado en el Colegio La Preparatoria, supo amar los libros y sus estudios. Aprendió a amar a su patria, a ser disciplinado, trabajador, honrado, respetuoso y solidario con el prójimo. A lo largo de su ya larga vida, ha honrado esos principios y valores. Para las generaciones de jóvenes guatemaltecos Bauer Paiz debe ser un ícono, un ejemplo a seguir.
Es todavía posible en Guatemala ser todo un hombre, un caballero, un ciudadano probo. Cuando fue funcionario público en los años de la Revolución de Octubre (1944-1954) no traicionó nunca a los intereses sagrados de la nación y a las amplias mayorías de trabajadores. Fue el ministro de Trabajo y de Economía que se enfrentó a los poderosos funcionarios de la United Fruit Company, que querían gobernar nuestro país –como en los tiempos de Ubico– como si fuera su propia finca tropical. No aceptó nunca regalos ni dobletes. No tenía la materia para ser sobornado. Es y ha sido un hombre digno.
Fue exilado en varias ocasiones por su conducta inquebrantable, lo intentaron asesinar por defender los intereses nacionales ante la voracidad de las empresas mineras. Defendió a los pueblos indígenas desplazados por la guerra. Ha sido abogado de los pobres y defensor de las causas justas. Ha sufrido mucho y gozado la vida hasta la última gota de su sangre clara y noble. Su familia lo ha acompañado, festiva y trágicamente. Su vida ya fue motivo para una película, titulada Testamento, filmada por los cineastas alemanes, Uli Stelzner y Thomas Walther. De esta película dijo el escritor uruguayo, Eduardo Galeano: “Tan igualita a la vida es esta película, que sigue viva en quien la ve”. Con acierto, el Centro Cultural del Colegio Mayor Santo Tomás de Aquino, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, digna y sabiamente dirigido por el Lic. Roberto Díaz Castillo, le ha preparado un homenaje este sábado 20 de febrero a partir de las 11:00 horas en la ciudad que los indígenas construyeron; y en el lugar donde Don Pedro y Doña Beatriz soñaron con un imperio español, “hecho de piedra y flor y alas de mariposas”, como escribiera el poeta.
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