¿Hacerlo circular o asumir la pérdida? Las autoridades bancarias aconsejan lo segundo. En los últimos 6 años se han decomisado 30 mil 742 piezas falsas.
Cuando a Marisol Rodríguez le indicaron en una gasolinera que su billete de Q100 era falso, le embargó la idea de hacerlo pasar en otro establecimiento; sin embargo, pensó que podría incurrir en el delito de circulación de moneda falsa, lo cual es penado con cárcel.
Al recordar de dónde le habría llegado a las manos, no estuvo segura en distinguir quién se lo dio, porque tiene un negocio de compra y venta de mercadería donde constantemente realiza transacciones con billetes de Q100.
Los caminos de donde pueden llegar estas piezas falsas son variados, explica el jefe de la Sección de Investigaciones Especiales del Banco de Guatemala (Banguat), Óscar Urízar, quien agrega que no cuentan con denuncias concretas que lleven a descubrir al falsificador.
La razón es simple, la persona que lo detecta decide entre si lo hace circular, o asume la pérdida del monto del billete falso. Además de lo difícil que resulta dar con los falsificadores, el código penal establece penas endebles para castigarlos, que van desde multas de Q2 mil a prisión de 2 a 10 años. Penas que son duplicadas por la nueva ley de Lavado de Dinero. Sin embargo, el Banguat conoce pocos casos de este tipo.
El experto indica que las investigaciones se topan con que la persona que fue detectada con una pieza falsa, es propietaria de algún negocio y no logra establecer de manos de quién le llegó.
Por tal razón justifica que el público debe enterarse de las medidas de seguridad con las que cuentan las diferentes versiones de los billetes.
Cada vez se incorporan nuevas características con el fin de evitar la falsificación. La última incorporada al billete de Q100, que según las estadísticas es el más falsificado, es la medida de seguridad Spark.
Esta protección consiste en una especie de sello, que a simple vista es verde, y la presenta la versión de billetes de Q100 emitida en octubre de 2009, la cual ya intentaron falsificar.
Para Urízar el hecho de haber recibido alguna cantidad de billetes falsos de la última versión, es señal que la novedosa medida es eficaz.
El investigador indica que el procedimiento que debe seguir una agencia bancaria al detectar un billete falso, es retenerlo y entregar una boleta al cliente, quien posteriormente será entrevistado por personal de esa sección para iniciar la investigación.
La ley Monetaria en el Artículo 3, dice que los bancos del sistema deben incautar los billetes falsos y trasladarlos sin compensación alguna hacia el Banguat.
La persona que lo porta pierde el monto del billete falso y debe denunciarlo ante las autoridades del Banguat para frenar la circulación de moneda falsa.
Carlos Estrada, subdirector de Emisión de Moneda, indica que procuran informar al público sobre las características especiales de los billetes para no ser víctimas del falsificador.
Si una persona detecta una pieza falsa y lo denuncia, entonces está limitando las actividades del falsificador, pero si omite denunciar, se dificulta el poder dar con estos delincuentes, señala.
Y refiere además que el billete falso afecta a la persona que frena la circulación, al asumir la pérdida. “Nadie está libre de ser potencial víctima de los falsificadores”, concluye.
Por su experiencia, Urízar indica que a lo largo de los años han detectado billetes falsos que van desde los dibujados de manera artesanal hasta la técnica conocida como lavado de tinta.
Esta técnica es utilizada principalmente para falsificar dólares ya que su costo podría ser elevado. Consiste en remover a base de químicos, la tinta de billetes auténticos de otros países para imprimirles características de diferentes denominaciones en dólares. Esto para que al exponerlos a la luz ultravioleta absorban la luz y parezcan ser reales.
“Un billete reproducido a través de medios digitales tendrá apariencia aceptable, sin embargo, no podría copiar las características de seguridad implementadas por el Banguat”, recalca Urízar.
Indica que hay un período de adaptación, que aprovecha el falsificador para meter a circulación sus piezas falsas. “Mientras la gente conoce el nuevo billete y se familiariza. En ese preciso espacio de duda, el delincuente hace circular sus falsificaciones”, asegura.
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