El primer significado del vocablo “tul” en tz’utjil es “tener en abundancia”. Ahora esta planta de apariencia sencilla promete devolver la vida al lago.
El lago como ser viviente. “No está muerto, está vivo. Dios lo ha dejado para todos”, dice Mayra Salpor, una mujer Kaqchikel de Panajachel, al lamentar la ausencia del turismo nacional desde que se supieron las noticias de la cianobacteria.
En los acuerdos pactados entre el Gobierno y la sociedad civil alrededor del lago de Atitlán, hace dos semanas, figuran leyes trascendentales para su recuperación; el Reglamento de Vertidos para Cuerpos Receptores de la Cuenca del Lago de Atitlán y su Entorno, la reestructuración del servicio de drenajes de las comunidades y la instalación de plantas de tratamiento. Pero existen otras acciones, silenciosas, que promueven las comunidades y prometen oxigenar la salud del lago: la reforestación de cuatro kilómetros de tul en la parte sur de la cuenca, lo que se conoce como el ecosistema de la Riviera del lago. Es una acción conjunta del Gobierno, organizaciones no gubernamentales y comunidades, según el programa Repoblamiento y Mantenimiento de Tul de la Cuenca Sureste del Lago de Atitlán.
Hace cinco años, los pescadores artesanales de San Juan La Laguna se preocuparon ante la paulatina disminución de peces. Se unieron para buscar alternativas productivas y de ahí salieron ideas como los tours por el lago para visitantes.
También las campañas de reforestación de tul que realizan desde entonces, antes de las lluvias. “Nos metemos a pie, cada quien siembra entre 15 y 20 matas diarias”, dice Juan Chocoy, de la asociación Chajil Ch’upup, al hablar de los 16 hombres, pescadores la mayoría, que se ocupan de esta tarea en las orillas de San Juan La Laguna.
Lejos estaban de saber que su trabajo se iba a convertir en inspiración para una de las acciones masivas que prometen devolverle la vida al lago.
Durante los primeros días de 2010 técnicos del Consejo Nacional de Áreas Protegidas y de la organización Atit’ Ala’ recorrieron en lancha cuatro kilómetros de playas en municipios como San Pedro, San Juan, San Marcos y Santa Cruz La Laguna y con ayuda de GPS situaron 45 puntos donde será reforestado masivamente el tul a partir de marzo.
Ya no será una labor aislada, sino que contarán con comités de apoyo en cada municipio, además de los pescadores, estudiantes, técnicos del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) y de la sociedad civil agrupada en Todos por el Lago.
En seis meses aparecerán sobre el nivel del lago las plantas generadas por la siembra de 40 mil “macoyas” o semillas de tul. Este cuerpo de agua tendrá un filtro natural que se nutrirá de lo que enferma al lago. Y se verá distinto. “La gente tiene que cambiar su idea, el tul ha sido parte de su paisaje durante miles de años”, dice Alberto Rivera, de Todos por el Lago.
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