Los habitantes aseguran que los negocios nocturnos provocan disturbios y ensucian la ciudad. Mientras que comerciantes sostienen que la medida causará estragos económicos y turísticos. Una mesa de diálogo integrada por vecinos, PNC y PDH intentan llegar a un convenio.
Antigua Guatemala, ciudad declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1979, recibe anualmente según el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) cerca de un millón de turistas extranjeros y nacionales. La mayoría de ellos visitan sus ruinas históricas y por las noches disfrutan de los centros de entretenimiento y restaurantes.
Estas actividades, según Inguat, deja a la ciudad colonial cerca de US$700 millones anuales por concepto de divisas.
Sin embargo, hoy, Antigua se encuentra dividida. En litigio. Más de cinco grupos de sociedad civil han exigido a las autoridades municipales que se regule el horario de expendio de bebidas alcohólicas en la ciudad y pidieron al jefe edil, Adolfo Vivar Marroquín, que los restaurantes y bares cierren sus actividades a las 22:00 horas.
El motivo expuesto por los vecinos de la ciudad colonial es que durante la noche varias personas, en su mayoría jóvenes, realizan disturbios en las calles e ingieren bebidas alcohólicas en la vía pública ensuciándolas, mientras que la Policía Nacional Civil (PNC) no realiza ningún control al respecto.
De esta cuenta, la solicitud fue aceptada por las autoridades ediles y se procedió a crear un reglamento municipal que obligaría a los restaurantes y lugares de entretenimiento a cerrar a las 22:00 horas.
Sin embargo, los propietarios de los comercios no están de acuerdo con cerrar sus comercios a las diez de la noche, aduciendo millonarias pérdidas económicas.
Alejandro Rayo, integrante de la Asociación de Servicio de Alimentación, Bebidas y Entretenimiento Turístico de la Antigua Guatemala (Asade) comentó que “el problema no es de horarios, es de control por parte de las autoridades municipales y policíacas. Somos una asociación que integra a más de 60 comercios, de los cuales 12 cuentan con permiso respectivo para operar hasta la 1:00 a.m.”.
“Los comercios que integran la Asade colocamos en nuestros negocios carteles que hacen conciencia a las personas sobre no hacer disturbios en la calle, no sacar del local comercial ningún tipo de vaso, envase o bebida alcohólica, además el personal de seguridad no lo permite”, comentó Rayo.
De esta cuenta, desde el 15 de diciembre de 2009, establecieron una mesa de diálogo entre los vecinos del municipio, la PNC y representantes de la oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH) para llegar a un convenio de mutuo acuerdo que contiene nueve acuerdos denominado Convenio de Capuchinas.
Este convenio plantea nuevas disposiciones como la vigilancia de la PNC en las calles para evitar disturbios públicos, así como prevenir la contaminación auditiva y de basura en las calles y establecer un horario límite (22:00 horas) para el expendio de bebidas alcohólicas.
Este último punto ha causado diferencias entre algunos vecinos de La Antigua y los empresarios, ya que estos afirman que el cambio de horario afectaría el turismo de la ciudad y haría peligrar la estabilidad laboral de personas que trabajan en restaurantes y otros negocios.
Los comerciantes antigüeños como Fred Robbin Haas consideran que cerrar negocios a las 22:00 horas, “perjudicará a quienes operan legalmente” y resaltó que al día de hoy “la Ley Seca exige que los comercios deben dejar de vender licor a la una de la mañana y también licencia especial para vender ese tipo de bebidas”. Sin embargo, estos mandatos son violados y quienes realizan el comercio ilegal permanecen impunes.
elPeriódico realizó un sondeo en los puntos de expendio de licor más concurridos durante los fines de semana en Antigua Guatemala y constató que existe un fácil acceso al alcohol en las tiendas ubicadas en el casco urbano de la ciudad, las cuales no cuentan con permiso municipal para vender licor.
Se consultó a jóvenes antigüeños y capitalinos, así como de otros departamentos y todos coinciden que antes de ingresar a un lugar nocturno, es preferible empezar a consumir licor en una tienda porque los precios de una cerveza no superan los Q11 mientras que en un restaurante el precio de esta bebida oscila entre los Q25 a Q30.
La Municipalidad de Antigua Guatemala confirmó que muchas de estas tiendas no cuentan con la licencia respectiva. Según Sergio Ortiz, vocero de la comuna antigüeña, “los negocios como tiendas y restaurantes deben contar con un Permiso Comercial Municipal (PCM) por el cual se debe pagar un arbitrio municipal de acuerdo al tamaño del negocio y a la actividad que se dediquen, el impuesto puede ser de hasta Q50 mensuales”.
“Actualmente existen tiendas operando sin permiso por lo que la municipalidad está sancionando a los negocios que lo hagan de esa manera”, agregó Ortiz.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
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