Al cierre de esta edición autoridades chilenas contabilizaban cerca de 300 personas fallecidas, decenas de heridos y desaparecidos, y miles de damnificados.
Ayer a las 3:34 de la madrugada, el sueño de los chilenos fue interrumpido por un terremoto de 8.8 grados en la escala de Richter. Noventa segundos bastaron para destruir casas, edificios e infraestructura vial y causar decenas de muertes. Al cierre de esta edición, el Ministerio del Interior contabilizaba cerca de 300 fallecidos y decenas de heridos y desaparecidos.
El epicentro se ubicó a 325 kilómetros al suroeste de la capital, Santiago, a una profundidad de 35 kilómetros. Fue sensible en Argentina y Brasil.
Con el sismo, miles de chilenos salieron a las calles presas del pánico. El servicio de electricidad se vio interrumpido de igual forma la telefonía. El temblor fue sentido con diferente intensidad en la mayor parte de Chile. Según expertos, ha sido entre 50 a 100 veces más intenso que el terremoto que devastó Haití. En la historia sísmica del país, ha sido el tercero de mayor intensidad según los sismólogos.
La presidenta chilena, Michelle Bachelet, tomó el mando de la situación desde la madrugada e incluso visitó los lugares más afectados en la zona sur por el terremoto. El Gobierno decretó zona de catástrofe las regiones de Santiago, Valparaíso y la Araucanía. Bachelet hizo un llamado a la tranquilidad a la población y pidió permanecieran en sus casas.
Aunque su gobierno no ha pedido asistencia internacional, alrededor del mundo, muchos países han ofrecido ayuda, entre ellos EE.UU. “Estados Unidos está preparado para asistir en las tareas de rescate y reconstrucción y tenemos recursos listos para enviar si el Gobierno chileno pide nuestra ayuda”, afirmó el mandatario Barack Obama.
En Chile ninguna infraestructura vial nueva resistió. La carretera Panamericana que une el país de norte a sur ha quedado interrumpida en más de 5 puntos. Puentes destruidos, desniveles derrumbados, carreteras partidas es el escenario luego del sismo. Incluso el aeropuerto de Santiago sufrió daños y todos sus vuelos fueron cancelados. Autoridades calculan que permanecerá cerrado uno o dos días.
El atasco en las carreteras se agudizó porque muchos chilenos gozaban los últimos días de vacaciones de verano, y ante el terremoto luchaban por regresar a sus hogares. La mayor parte de las víctimas se reportan en las regiones de Concepción y Maule.
En Concepción, la facultad de Química fue arrasada por un incendio y un puente cayó sobre el río Bío Bío. Un edificio de 14 pisos se derrumbó y los bomberos hacían grandes esfuerzos por rescatar a sus habitantes.
La directora de la Oficina Nacional de Emergencias del Ministerio de Interior (ONEMI), Carmen Fernández, declaró “estamos en pleno proceso de evaluación”.
Saqueos se empezaban a registrar en farmacias y supermercados, según reportes de medios locales. Más de 260 reos de la cárcel de Chillán escaparon aprovechando el caos luego del sismo.
Reportes del Servicio Geológico de EE.UU. indican que se han registrado al menos 52 réplicas con intensidad superior a 5 grados Richter e incluso una de 6.9. Luego del terremoto, marejadas con grandes olas han golpeado varias ciudades costeras de Chile. (FUENTES: AP, DPA, El País, Agencias)
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