De la imaginación de Julio Serrano nace un motorista que presume de estar bien informado. Cada mañana tempranito viste su chaleco reflectivo 100 TMS y sale con licencia para bromear, nadie escapa a los chistoretes de “su mensajero reportero don Próspero Ventura”. Ni el Presidente. Es un hombre de oriente, sencillo, de bigotito a la Castillo Armas, y con la lengua más rápida de la radio. Julio Serrano dice a través de don Próspero lo que sin casco no se atrevería.
¿Don Próspero Ventura, un ciudadano de a pie o de motocicleta?
– Al principio de a pie luego un primo empezó a construir una motocicleta y desde ese momento un ciudadano de a moto… y si usted me pregunta qué consiguió mi primo le voy a decir que 3 años de cárcel porque lo agarraron en la movida, eran pedazos calientes de motos.
Uno elige a sus amigos, no a sus parientes.
– Sí hombre, pero el error que uno sí comete es escoger a quienes nos gobiernan.
Hábleme de usted, de su familia, ¿de dónde es?
– Soy soltero, pero bastante enamorado. Nací en El Progreso, mi papá era un hombre muy hogareño porque tenía muchos hogares. Cuando mi mamá resultó esperando mi papá se fue a Estados Unidos, y mi mamá como era tanto el amor que se fue a buscarlo y nunca más la volví a ver. Entonces a mí me crió mi abuela, ella tenía 14 hijos, yo era el número 15. Mi abuelo era maestro de escuela, entonces en la casa había mucha ciencia pero no había dinero.
Ahhh… mi abuela, mis tíos la tenían en un altar porque si la alcanzaba mi abuelo había otro muchachito en la casa, mejor tenerla en alto.
¿Todos son como usted allá en oriente?
– Yo creo que toda la gente de Guate somos ingeniosos, la crisis es la madre de la inventiva, aquí en Guatemala siempre estamos en crisis gracias a Dios… imagínese como será en Suecia, Dinamarca… ¡qué aburrido!
La risa entonces no es un remedio infalible sino un mecanismo de defensa.
– Aquí la risa es catarsis porque las cosas que no podemos componer entonces riámonos de ellas, qué le vamos a hacer… es parte de lo bonito de los chapines.
¿Tan acostumbrados estamos que ya nos da risa todo?
– No es que nos resbale, tampoco tenemos cara de lavadero, nooo… un chiste es una especie de desquite de quien nos friega. Una vez el presidente Colom iba a estar de invitado y Felipe Valenzuela me preguntó al aire que si no tenía algo qué decirle, y recordé que hacía poco había entregado su “desinforme” de Gobierno. Entonces dije “todo es una fantasía porque en el país las carreteras estaban a medias, la seguridad no llegaba ni a estar a medias, la educación estaba a medias, la salud también a medias, y todo porque este país lo gobierna quien lleva las medias”.
¿Qué edad tiene don Próspero?
– Más de 50 menos de 60, cuando el hombre se hace interesante.
Y de esos entre 50 y 60 años, ¿cuántos tiene de ser mensajero?
– Pues tengo 7 años de trabajar en Emisoras Unidas, pero antes trabajé en una escuela de guardián vigilando que los niños entraran a clases, soy un 7 oficios 14 necesidades. A un niño de 6 años que una vez empezó a llorar, le pregunté, ¿qué te pasó nene? “Es que un ladrón me robó mi pan”. Ala, dije yo, que malo eso, ¿iba solo? “no, con mantequilla”, dijo el niño.
¿Cómo es esto de trabajar de mensajero en una radio?
– Nuestro lema es “lo dijimos primero”, entonces yo siempre ando recabando información de cualquier lugar, de cualquier ministerio, además tengo la ventaja de tener las mejores fuentes. Sí, las hermanas Fuentes que trabajan en Casa Presidencial, ellas me cuentan todos los chambres.
No ha de ser cosa fácil ganarse a las “Fuentes”.
– El encanto ya lo tiene uno incluido, qué le va hacer uno, no va a pelear con lo que le dio la naturaleza; siempre dicharachero, cordial, una buena sonrisa.
¿Y como cuál ha sido el chisme más entretenido que sus fuentes le han compartido?
– Ay, pues el más reciente, el del viaje a Brasil, ya ve que la patoja no solo habla portugués, también habla hondureño, habla salvadoreño… tal vez no es buena para los idiomas pero sí para la lengua.
Por su trabajo debe conocer mucha gente, ¿a quiénes?
– Conocidos un montón, diputados por ejemplo, Roxana Baldetti, Nineth Montenegro, Mariano Rayo…
¿De qué habla usted con ellos?
– Lo mismo que hablan ellos, puras tonteras.
En cabina le han dicho que es un salido, ¿cómo se toman lo que dice?
– Se lo toman con mucho humor, creo que a veces este mensajero que usted ve acá dice lo que muchos se tragan. Por ejemplo el otro día Felipe me dice, “tenga cuidado que aquí hay diputados”, yo le dije, “no tenga pena que tengo bien agarrada mi billetera”, ellos se rieron. Son cosas que ellos oyen por todos lados pero nadie se atreve a decírselo frente a frente.
¿Qué más se ha atrevido a decir de frente?
– Una vez estaban en la cabina varios diputados y Felipe me dijo: “Don Próspero, no vaya a contar chistes de diputados porque aquí están presentes varios”. Le dije: “No tenga pena, si no entienden yo se los explico”, y se rieron, qué otra. Nunca han protestado, creo que entienden que el humor chapín está a la orden del día, además no lo hago con el afán de ofender sino como un llamado de atención.
¿A quién no le haría chiste?
– No he encontrado a quién, le he hecho chiste a todo el mundo: al general Ríos Montt, a Otto Pérez, al Presidente, a la Primera Dama… en el segmento de humor sacamos la venta de “el paquete de la impotencia vecipresidencial”. Terminando de sacar el anuncio y llamando de la Vicepresidencia que querían una copia. Hasta el momento se lo han tomado bien.
En su repertorio hay chistoretes machistas, ¿ha recibido reclamos?
– Cuando empezaba algunas señoras se ofendían, decían que don Próspero era un macho, pero yo digo que la mejor manera de atacar el machismo es demostrar lo ridículo que se ve un macho a la hora de actuar.
Algunos además son sexistas.
– Si nos preocupáramos de todas las cosas que queremos decir con humor entonces no habría humor en el mundo.
¿Qué le resta inspiración para inventar sus chistoretes?
– Cuando la primera noticia del día es de muerte, para mí es muy difícil porque siento que con cada guatemalteco víctima de la violencia y de la injusticia nuestro país se está desangrando y esa sangre me pesa mucho. Allí tengo que apretar el corazón y entender que mi deber es sacar a las personas de ese momento difícil y me cuesta.
Al principio decía que es un 7 oficios 14 necesidades, eso explica que de día sea mensajero y en convivios cuentachistes.
– ¿Y qué hace uno para ganarse unos centavos, pues?.. sí, animo fiestas, convivios, velorios… lo que usted quiera.
¿Qué es lo que más da de qué hablar en este país?
– Yo diría que el abuso de las autoridades, que es tan ilógico que termina dando risa. Pasan gobiernos, pasan gobernantes y aquí nunca pasa nada. Es como si compitieran en quién hace el escándalo más grande y allí estamos a la expectativa y cada vez pasan cosas más increíbles en Guatemala.
¿Quién se lleva el premio?
– Es por temporadas, por ejemplo cuando vimos lo del presidente de la Corte Suprema de Justicia pensamos que ahí topaba, pero no, allí aparece el del rollo de las tangas, no tienen “Perdomo” estos cuates.
Los nuevos ridículos superan a los anteriores.
– Allí está, como los relojes de (Alfonso) Portillo, por ejemplo, las tangas lo superan.
¿Qué piensa de lo que ocurre con el ex Vicepresidente?
– En Guatemala somos un país de lujo porque imagínese que la justicia la tenemos importada, ya sea de España o de Nueva York. Creo que Dios tarda pero no olvida, no se cuál va a ser el resultado, pero es parte de lo que tiene qué pagar.
¿Usted cree que lo escucha Carlos Castresana cada mañana?
– Claro, es un oyente de don Próspero Ventura. No me había dado cuenta de la de gente que me escucha, como (Stephen) McFarland, el embajador de Estados Unidos, incluso me invitó a su casa, y otras personalidades.
¿Ah, sí?, ¿y de qué platica con estas personalidades?
– Soy una persona muy humilde, vivo en un cuarto en el barrio de Santa Marta, en la zona 3, en un palomar. ¿Qué les gusta de mí?, la sinceridad para decir las cosas. Al señor McFarland nunca le he pedido visa, sólo platicamos de cómo vemos los chapines de a pie la situación en Guate porque me imagino que debe tener nada más la lectura de la gente de sus niveles. Y también le cuento chistes de Obama, de Michael Jackson… de Bill Clinton, por ejemplo este, ¿cuál es el concepto de sexo seguro de Bill Clinton?, cuando Hillary está fuera de la ciudad.
¿Le han dicho que es políticamente incorrecto?
– ¡Cómo va a ser eso si aquí la política es incorrecta!
Pero le gusta la política, hace poco hizo público un ofrecimientos que tiene para unirse a un partido.
– Al partido del ueso, sin H: Un Estado Sin Ociosos. Sin H porque la H es muda y de mudos ya estamos cansados, de repente con ese partido me lanzo. La primera vez que un hombre de verdad del pueblo se va a lanzar a un cargo público.
El guatemalteco es ingenioso, rápido para los chistes, pero ¿por qué es tan serio a la vez?
– Tantos años de represión digo yo. Recuerdo la época de las perreras, de los pájaros azules, quien esté leyendo esta nota se va a recordar cuando los patojos andaban con su pelo largo y paraba una de esas radio patrullas marca Maverick, y se bajaban los agentes y con tijera o lo que tuvieran le cortaban el pelo a los muchachos.
¿Usted era de esos muchachos de cabellos largos?
– No me dejaba mi abuelo, era muy estricto, pero eran mis amigos y me dolía ver eso. O lo de la embajada de España, todos veíamos las imágenes por televisión. A veces por hablar cosas que salían del hígado, resultaban desaparecidos, ahora hay más posibilidades de decir las cosas.
¿Qué chistes se guardaba en aquella época?
– En aquel tiempo no contaba chistes, pero escuchaba los que contaban de Kjell, de Lucas, de Arana… recuerdo chistes del temblor, que cómo se dice adobe en árabe, Adobe va, adobe viene. O qué le dijo el adobe al bloc en aquellos tiempos de reconstrucción, viejo pero no hueco.
¿Qué piensa de Julio Serrano?
– Ahhh… el licenciado Serrano, un gran señor, es como mi papá.
Pero es mucho más joven que usted.
– Sí, pero me ha enseñado, mucho de lo que sale de don Próspero Ventura viene de él. Es un señor que sueña con una Guatemala mejor, un señor que tiene sueños igual que yo, y que aprovecha la oportunidad que le da don Próspero Ventura para decir las cosas que también él quisiera gritar. ¿Qué cosas?, lo resumo en una sola palabra: justicia.
¿Usted es el álter ego de Julio Serrano?
– Sí, yo soy.
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