Más de 14 mil soldados fueron desplegados a Concepción y otras localidades. Además, los alimentos empezaron a llegar a las áreas afectadas.
Luegode tres días de desórdenes y saqueos en ciudades afectadas por el terremoto que devastó ciudades chilenas, la calma empieza a llegar. Más de 14 mil efectivos militares tomaron ayer control de las ciudades más afectadas por el sismo y en donde centenares de individuos dedicados al pillaje hicieron de las suyas.
Durante la noche del lunes unas 60 personas fueron detenidas por intentos de saqueos, uno con arma de fuego y dos con cuchillos en Concepción, donde se han registrado más acciones de vandalismo.
Ante la ola de saqueos, la presidenta Michelle Bachelet anunció el despliegue de los efectivos militares para controlar el orden público y advirtió que se aplicará “el máximo rigor de la ley”.
Además, se empezaron a repartir en las ciudades afectadas 320 toneladas de alimentos. Jóvenes voluntarios de Concepción armaban paquetes de alimentos entregados por un supermercado, en acuerdo con las autoridades, con azúcar, té, arroz, harina, sal, aceite, leche, y pañales para bebés. Las bolsas de plástico eran entregadas a los militares para su distribución.
En Dichato, un balneario cercano azotado además por el tsunami, una mujer lloró al recibir alimentos por primera vez en cuatro días y otra contó que desde hace dos días sólo alimenta a su hija de dos meses con infusiones.
“Hay que echar todo abajo y empezar de nuevo”, dijo Pedro Sánchez, un habitante del pueblo costero de Cobquecura, el epicentro mismo del sismo. En esa localidad y los pueblos campesinos aledaños, la normalidad vuelve a reinar.
El general Guillermo Martínez informó que en Concepción, el toque de quedó impuesto desde el domingo se ha ampliado, desde las 18:00 horas hasta el mediodía del día siguiente.
Con carros blindados y controles en las carreteras, los militares se han instalado en los lugares estratégicos de Concepción y las localidades cercanas. La orden que tienen los militares es detener a los saqueadores y entregarlos a los carabineros o Policía Civil. Si no acatan, dispararán al aire, y si no detienen, los disparos serán al cuerpo.
La Oficina Nacional de Emergencia informó el martes que el número de muertos por el terremoto y tsunami del sábado aumentó a 796. Fuentes: AP, DPA, El País.
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