Trae bajo el brazo cuatro álbumes y la experiencia de haber tocado con lo más granado del jazz mundial. Hoy ofrece su única presentación.
Se adentra con facilidad al nervio fuerte del bebop. Pese a que el trombón es un instrumento hasta cierto punto difícil para los tiempos de vértigo por sus extensas barillas que tiene que jalar o empujar para así alargar o acortar sus notas, Luis Bonilla le otorga un rol líder en el jazz actual. Además, lo hace con una vigorosa irradiación personal y recurriendo a distintos colores tonales, aplicado al jazz latino, ritmos afro y a las disonancias del free jazz. Lleva casi 20 años haciéndolo a través de sus 4 álbumes grabados, y en sus activas colaboraciones con Dizzy Gillespie, Tom Harrell, Willie Colón, Toshiko Akiyoshi, y más recientemente Tony Bennett, Marc Anthony o la estupenda cantante de soul Mary J. Blige, sin obviar su participación con la espectacular Afro Latin Jazz Orchestra, que dirige el pianista Arturo O’Farrill, antes dirigida por Chico O’Farrill (un punto de oro en el jazz latino).
Gracias a la invitación hecha por la Embajada de Estados Unidos, acreditada en nuestro país, este trombonista costarricense radicado en California llega con su quinteto (casi el mismo personal que le acompaña en su disco I Talking Now), para participar en la X edición del Festival Internacional de Jazz, hoy, en el Teatro Dick Smith del IGA. Y por la ocasión Bonilla accede a conversar con elPeriódico.
¿En principio, cuál es su definición del jazz?
– Para mí, más que un concepto que se aplica sólo al arte, jazz también es lo que se debe aplicar a las situaciones diarias que vivimos. El elemento de improvisación en música, es a lo que se refiere cuando se habla de jazz.
Y en su opinión, ¿tiene sentido hablar de la nacionalidad del jazz?
– El jazz se gestó por la misma necesidad que había de expresarse. Y así como cada país tiene su música nativa, folclórica, que es su expresión particular, yo la veo en cierta forma como otra forma de música tradicional con raíces parecidas al jazz. Hoy mismo, hay muchos artistas que unen estas ideas.
¿Cuál es el estado actual del jazz latino?
– Todavía es una música nueva y con mucho poder. Mientras que los distintos países sigan produciendo artistas y músicos de alto nivel, las posibilidades del género son interminables.
El trombón hace unas décadas atrás era considerado “un contrabajo soplado”. ¿Hoy qué es?
– El trombón es uno de los instrumentos que más se ha desarrollado en el jazz. En mi experiencia como profesor de varias universidades, he sido sorprendido por el alto nivel de talento y habilidad que existe entre la comunidad joven. El sonido del trombón guarda un parecido a la voz humana, y como yo lo veo, va a seguir viéndose en el ambiente musical como un instrumento solista.
Y a estas alturas, ¿se siente más cerca de Steve Turré o de Bob Brookemeyer?
– De ninguno de ellos, aunque les tengo mucho respeto. Más bien mis favoritos son Carl Fontana y Frank Rosolino.
Preguntaba porque en su primer disco abordó el jazz latino y en este último (“I Talking Now”), se adentra al bebop. ¿Qué etapa vive entonces Bonilla?
– He tenido la oportunidad de tocar muy distintas músicas: jazz, latino, brasileño, funk y otras más. Esa combinación de experiencias, más ahora viviendo en Nueva York, han influido en mi manera de ser, pensar, hablar y componer durante 19 años. Con 45 años de edad, casado y con una bella hija de 3 años, me siento cómodo con lo que soy y trato lo más posible de expresarme muy claro en la música. O sea, cada día me alejo más de fronteras musicales.
¿Se puede decir entonces que este disco es un punto de avance?
– De I Talking Now estoy muy orgulloso. Es la primera vez que he podido grabar con artistas que no sólo son mis grandes amigos y tremendos músicos, sino que también ya somos una banda fija y solemos tocar muchas veces juntos. Eso da la oportunidad de que nos desarrollemos en los conciertos con una total confianza. (Los músicos a los que se refiere son: Bruce Barth al piano; John Riley a la batería; Andy McKee, al bajo; e Ivan Renta, al saxofón).
¿Qué va a encontrar el público en su concierto?
– Va a sentir que es parte del grupo y como si estuviera en la sala de su casa.
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