Testigos dicen que el alcalde de La Democracia, Delmar González, fue asesinado luego de un pleito entre sus hijos y un individuo vinculado al cartel de Sinaloa.
En elmunicipio de La Democracia, Huehuetenango, pocos están dispuestos a hablar de las circunstancias que rodearon el asesinato del alcalde Delmar Amancio González Rivas, de 56 años, y 2 de sus guardaespaldas, el pasado 19 de febrero.
Aquellos que sí se atreven a hablar, lo hacen pidiendo reserva de su nombre ya que temen por su vida. A partir de esos testimonios, ha sido posible reconstruir los hechos que supuestamente condujeron a la muerte del jefe edil.
Los municipios de La Democracia, Santa Ana Huista, San Antonio Huista, Cuilco y Nentón se han convertido en una zona de guerra entre los carteles de Sinaloa y del Golfo.
“Toda vez los alcaldes no interfieran en el poder del narcotráfico están libres de peligro, pero si en un momento se convierten en un obstáculo están en la mira de los asesinos. Por eso en la práctica se convierten en figuras decorativas”, explica una fuente.
El alcalde González, quien se había pasado a la UNE, presuntamente intentó obtener un préstamo de un individuo vinculado al cartel del Golfo para liquidar las cuantiosas deudas contraídas por la municipalidad. Sin embargo, el concejo municipal rechazó la idea y el préstamo no se concretó.
Luego, el 13 de febrero, los hijos González se vieron involucrados en un pleito callejero con dos sobrinos de otro cacique local vinculado al cartel de Sinaloa. El alcalde y uno de sus guardaespaldas se presentaron en el lugar de los hechos y, este último, hirió a uno de los sobrinos del presunto narcotraficante, quien amenazó de muerte al jefe edil, afirman testigos.
Seis días después, González y dos de sus guardaespaldas, Marco Tulio López y Cirilio Alejandro López Ordóñez, fueron abatidos a tiros frente a la municipalidad, a plena luz del día, en un incidente en el que también murió el comerciante Pascual Pérez Pérez.
González fue electo por Unión Democrática (UD) pero recientemente se había sumado a las filas de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
elPeriódico intentó hablar con el alcalde en funciones, Manuel Octavio Villatoro Molina, pero no respondió a las llamadas.
“Después de los tres días de luto que se decretaron por el asesinato del alcalde, la municipalidad atiende irregularmente y se observa poca gente en los alrededores. Ahí nadie quiere hablar del tema”, dijo el periodista José Cubur, del Servicio de Información Municipal, quien visitó el lugar.
Cuestionado sobre la versión que relataron testigos del crimen, el fiscal auxiliar Luis Fernando Ríos del Ministerio Público de La Democracia dijo: “Por ahí va. Se habla de una venganza pero no puedo decirle más porque es un tema bastante delicado”.
En los municipios fronterizos de Huehuetenango, el narcotráfico se ha enquistado en el tejido social. Los narcotraficantes financian ferias locales, campeonatos de fútbol, apadrinan reinas de belleza y regalan juguetes a los niños de escasos recursos, construyendo así una base social que les permite operar con impunidad.
Durante la campaña electoral de 2007, los dos carteles rivales buscaron imponer sus propios candidatos en varios municipios, entre ellos Nentón, La Democracia, Santa Ana, Cuilco y La Libertad, un fenómeno que podría agudizarse en los próximos comicios.
Tras la matanza de Agua Zarca, Santa Ana Huista, en la que 19 personas perecieron durante un enfrentamiento entre narcotraficantes, la violencia en la zona se ha agudizado, afirma René Mérida de la Red de Atención al Conflicto.
La situación descrita por los pobladores es de indefensión y de ausencia casi total de las fuerzas de seguridad. “La gente tiene la percepción de que la Policía Nacional Civil (PNC) protege al cartel de Sinaloa porque cuando se dan los allanamientos no encuentran nada”, asegura una fuente.
“Somos uno de los departamentos más lejanos y eso dificulta tener un mayor control. La policía no tiene la capacidad suficiente para combatir el problema”, agrega Edwin Martínez, diputado de la Unión del Cambio Nacionalista (UCN) por Huehuetenango.
“El crimen organizado y las bandas de sicarios están a la orden del día. En los municipios la campaña proselitista ya empezó, lo cual aumenta la inestabilidad”, afirma Adrián García, alcalde en funciones de Huehuetenango, donde un conflicto social motivado por la recolección de desechos sólidos en la ciudad llevó a la remoción de su antecesor y su primer concejal, Danilo Ángel Robledo y Rudy Gómez, respectivamente, en abril de 2009.
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