El jueves 25 la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala (OSN) inició su temporada oficial 2010, en la Gran Sala del Teatro Nacional.
El jueves 25 la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala (OSN) inició su temporada oficial 2010, en la Gran Sala del Teatro Nacional. Tuvo en su dirección al guatemalteco José Alfredo Mazariegos, y como solistas a Fielding Roldán, en el oboe; César Sazo, en el clarinete; Fernando Sosa, al fagot; y Rolan Casasola, al corno.
El repertorio elegido justificó la presencia de los solistas, se trató de la Sinfonía concertante, de Mozart (el más manido compositor clásico). Además, una obertura de Rossini, y la novedosa Sinfonía Clásica en Do mayor, del francés Georges Bizet. En la primera mencionada, se descubrió a un director compenetrado con las obras y claro en la búsqueda de expresión. Se desenvolvió bien, marcó justo los tiempos y pidió lo que sabía iba a recibir. Ayuda mucho el que haya estado del otro lado, es decir, como cellista en el registro principal de la misma orquesta. En cuanto a los solistas, se reconoce el desempeño de Roldán y de Casasola, como también lo equívocos e inseguridades de Sazo. En fin, que muy a su pesar y carencias, la orquesta inicia una temporada donde se espera una consolidación de sus logros. Esperemos que este año se acuerde de Chopin (en su bicentenario) dado que esa noche y a pocos días de conmemorarse el natalicio, lo ignoró.
Por aparte, y esto sí ya es de susto, es que la orquesta pueda ver con los días y con frustración, cómo se le achican sus ahorros y finanzas, dado que la Administración General del Ministerio de Cultura fragua ya tener acceso a sus fondos privativos, a través de nuevos cuentadantes (gente impuesta por el Ministerio). Esto expondría a la orquesta a que le saqueen sus arcas sin su consentimiento.
El lunes 1, en el Teatro Dick Smith del IGA, para conmemorar el Día de la Francofonía, cantó la canadiense Fabiola Toupin, acompañada de dos jóvenes y talentosos músicos, el pianista Guillaume Marchand al piano y el percusionista, guitarrista y coro David Robert. Su música camina por el folk, luego trechos cortos de chanson francesa, cabaré y latina. Los músicos le arroparon de la mejor manera su voz directa, dramática y ágil puesta al servicio en canciones de su nuevo disco Je Reviens D’ici. Es una música poco difundida en el país, y cuando se escucha aparece como una rareza estética y con estribillos poco pegajosos. Es decir, entusiasmo no muy despierta.
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