Viaje a Atitlán y disfrute por la mitad de precio, dice la publicidad.
Conocho libras menos, peso que perdí en apenas tres días, a causa del inclemente rotavirus escribo estas líneas. Sintiéndome tan mal, pensaba en un tema que –lamentablemente– no ocupa más tiempo nuestras mentes… lo efímero de la vida, y en nuestra vulnerabilidad, ante casi cualquier bicho microscópico que hace lo que le da la gana con nosotros; también me percaté que los años han pasado y las recuperaciones se hacen lentas.
¿Por qué permitimos que la ansiedad y el ritmo afanoso… nos envuelvan?; espero que esta vez preguntármelo me sirva, pues me he mantenido en trajín durante 30 años. Un muy querido amigo, me llamó para ver cómo seguía y me dijo: “César no hay que ponerle espuelas a la vida”; agradezco el consejo que viene de un ser humano valioso e intentaré ponerlo en práctica. El estrés nos somete a estas afecciones, porque reduce nuestra capacidad inmunológica… pero seguimos empeñados en la loca carrera por “ganarnos la vida” sin pensar en nuestra salud; sin siquiera realizar que nuestro paso por esta tierra, será –al margen de lo longevos que seamos– siempre efímero.
También vi –aunque no mucho– noticias, lamentado el drama que vive Chile… y pensé; somos tan vulnerables a lo grande como a lo minúsculo; somos auténticas hormigas… frente a la dimensión del océano, no digamos del universo o de Dios. Sin embargo el hombre se siente el centro del universo, se jacta y le resulta más fácil seguir cualquier receta… menos la que Dios diseñó para su creación predilecta… nosotros. Continuamos empeñados en destruir nuestro planeta, en contaminar ríos y lagos; en depredar los bosques, en ser necios… hasta que la naturaleza –como siempre ocurre– cobre su factura. ¿En qué lugar se habrían hecho pruebas nucleares subterráneas que probablemente provocaron la desgracia chilena? En eso pensaba viendo las imágenes del terrible terremoto que arrastró vidas y bienes.
Entre un noticiero y otro, advertí la insistente publicidad del Inguat que pretende –según dice– ayudar al –aún– bello pero agonizante lago de Atitlán. La “genialidad” de ese órgano estatal, fue coordinar con los hoteleros cada habitación a mitad de precio… es decir “dar la segunda noche de hospedaje gratis”, infortunada “estrategia”, que solo agravará las cosas. 1) el problema del lago es causado por heces fecales, cualquiera que diga otra cosa, miente. Solo de Panajachel se siguen derramando –hoy– 80 litros de agua con heces fecales por segundo. 2) la única solución posible para el lago es obligar a todo aquel que deposite sus deshechos al lago a no hacerlo, incluyendo en el grupo –obviamente– a hoteleros y demás; es preciso construir –ayer– plantas de tratamiento efectivas. Parece ser que los “líderes” de la burocracia, resolvieron –en lugar de salvar el lago y mejorar su valor como tesoro turístico– abaratarlo; hoy está al dos por uno, mañana será de a Q9.99 ¡Piénselo!
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