Ya se fueron dos meses del año. Las semanas han transcurrido entre amplias y variadas discusiones sobre la situación financiera del país y el déficit fiscal, inquietudes sobre transferencias presupuestarias, manifestaciones de maestros y el acalorado debate sobre Mi Familia Progresa y la posterior salida del Ministro de Educación. Las primeras planas mostraron, paso a paso, los eventos que condujeron a la destitución forzada del Ministro. Casi paralelamente a esta situación, las noticias presentaron un clima de creciente tensión y aparente enfrentamiento entre el Gobierno y el gremio docente, cuyos representantes bloquearon carreteras, ocuparon las sedes del Mineduc y posteriormente, se aposentaron en la Plaza de la Constitución para exigir el aumento salarial pactado. Luego, las notas de prensa cambiaron drásticamente para comentar el festejo público de los maestros junto al presidente Colom en la plaza central, celebrando la concreción del incremento, mientras que el tercer Ministro de Educación de la actual administración, tomaba posesión del cargo. Las imágenes que menos hemos visto en este período son las de los niños, niñas y jóvenes, quienes en teoría son la razón de ser del sistema educativo. ¿Me pregunto en dónde se encontraban ellos mientras tanto?
Así, ha transcurrido ya una quinta parte del ciclo escolar, sin que las actividades logren asentarse y funcionar con regularidad. Los alumnos, que han debido esperar pacientemente que concluyan las interpelaciones, debates y negociaciones; se prestan ahora a regresar a las aulas, para aprovechar lo que resta del ciclo escolar. Sus maestros tienen ante sí la inmensa responsabilidad de garantizar el funcionamiento de los establecimientos educativos y recuperar el tiempo perdido. Menuda tarea le aguarda al licenciado Dennis Alonzo, quien deberá favorecer un clima propicio para el aprendizaje, que permita que las comunidades educativas se concentren en las actividades que les corresponde realizar. Estos no son sus primeros pasos en las proximidades del Mineduc, pues ha estado cerca del despacho y del Pronade en otras ocasiones. Sin embargo, es la primera vez que semejante responsabilidad recae directamente sobre sus hombros.
Confío que hará su mejor esfuerzo para impulsar el logro de las metas de cobertura y calidad previstas, que velará por la transparencia y calidad del gasto y sabrá tejer alianzas con todos los sectores de la sociedad. Espero que el tiempo le permita regresar la atención de todos hacia la responsabilidad medular del sector, que tiene que ver con la educación de nuestros niños y jóvenes, cuya presencia deberá acompañarle en todas las decisiones del despacho. Le deseo éxitos en su gestión, pues los guatemaltecos anhelamos que la educación de la población promueva efectivamente el desarrollo.
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