Mediocridad que nos reina para ciencia y paciencia chapina.
En orden de preeminencia, debo aceptar que la señora secretaria de Estado, Hillary Clinton, bien asesorada protocolariamente ha iniciado en forma correcta su visita a Centroamérica y el Caribe. Como era de esperarse visitó primero y por separado a Costa Rica, por su trascendencia futbolística; ya que por ningún motivo debe mezclar al Premio Nobel de la Paz con la chusma.
Arias, hombre exitoso en las negociaciones de “Esquipulas II” y “el golpe de Estado ocurrido en Honduras”, es menester aprovecharlo en su calidad de la persona más calificada en política exterior para el mundo, vista así por el país más poderoso del mundo. ¿De repente sólo por eso vino la doña? ¿Qué más podía pedir tan importante dama? Lograr un “momentico” en privado con Arias; para pedirle asesoría urgente de cómo resolver los problemas de Irán y Corea del Norte y sanse acabó, ya que la agenda del resto del área son perdedera de tiempo para ambos. Con la asesoría del “Oscar de la Paz”, siempre queda resuelto todo: “Mundo, Centroamérica y el Caribe”. Asumo que en un segundo durante el café Arias –que deja su mandato sin problemas de “crisis económica, violencia, crimen organizado y narcotráfico”–, le diría cómo, cuándo y dónde se resuelven nuestros problemas.
Así que con la ilusión de no desaprovechar el desbarajuste del momento: yo haría un aparte y le pediría al Zar de la Televisión en Centroamérica, un apoyo a la entretención más importante del país. Hecho que si es factible, y no el cuento con que viene esta respetable gringuita, –la receta del atol con el dedo–.
Les cuento: Ángel González decidió rescatar al Club Comunicaciones de un colapso inminente, importante ocasión para agradecerle y decirle que la tranquilidad de unos jugadores y un entrenador pagados a tiempo no lleva gente a los estadios.
Eso que está haciendo nuestro Ángel, es algo así como lo que vino hacer la señora Clinton, aguantar la peña. Así, el nivel político y deportivo se conjuga. Con lo comentado “pan y circo”, se entrelazan y mantienen de la mano la muy ilustre mediocridad que nos reina para ciencia y paciencia chapina. La afición crema y cuanta odiosa comparación quiera usted agregar están de sobra. Somos un país con carencias. De tal manera que la vida con Clinton y sin Clinton, con González y sin González, sigue igual sí no se hace algo más. Basta ver el proceso de inanición que padecemos en este momento.
Un consejo que no es mucho pedir y que campanas he oído, tráiganos a don Walter Ormeño de Director Deportivo, con respaldo. Gracias.
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