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Guatemala, domingo 07 de marzo de 2010

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La Sor Juana guatemalteca

Marta Sandoval

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El pintor entrecerró los ojos y contempló a la niña sentada frente a su lienzo. La tez blanca, como si estuviera iluminada por una docena de velas, el cabello negro azabache recogido sobre los hombros y los ojos, esos ojos que erizaban la piel a cualquiera. La dibujó con precisión, copió sus rasgos, el brillo de su mirada y mezcló en su paleta los colores hasta encontrar el tono rosa de sus mejillas que le daba ese sabor a santidad. Juanita sonrió y Antonio Montúfar se sintió complacido por haber encontrado en aquella familia excelentes modelos. Los tres cuadros quedaron perfectos. El rostro de Juanita le dio vida al retrato de Santa Lucía, el de su primo Pedro a San Esteban y el tercero era un conmovedor retrato de San Juan Bautista para el que había posado don Juan de Maldonado. Allí estaban los tres, convertidos en santos y listos para colgar de la pared de la iglesia.


Pero el placer del arte duró poco. Quizá no pensaron que muy pronto los fieles se arrodillarían ante sus rostros y elevarían sus más sinceras súplicas, y que el mismísimo obispo vería la cara de Juanita cuando rezara una plegaría para Santa Lucía. ¿Y si se los encontraban en la calle?, ¿si algún día una anciana se aferraba al vestido de Juanita y le besaba los pies creyéndola la santa que bajó a la tierra? Ese riesgo era grande en la Guatemala del siglo XVII, donde los indígenas apenas empezaban a conocer a los santos, a saber de su existencia.


Una tarde como cualquier otra Juanita recibió la noticia: a sus diecisiete años ya era buscada por la justicia católica. El doctor Rodríguez de Villegas, el comisario del Santo Oficio en Guatemala, había viajado a México para denunciarla ante la Inquisición por posar para que se pintara la imagen de una santa. En la lista de buscados estaban también su padre y su primo. Juanita sintió un calor extraño, como si presintiera las llamas calcinado su tersa piel.


No tuvo más remedio que esconderse, y el sitio que encontró fue el ideal, un lugar en el que llegaría a vivir como una reina, donde se convirtió en lo que fue: una poeta, en la época en que las mujeres sólo debían criar niños. Se internó en el convento de Nuestra Señora de la Concepción. Cuando llegó, todavía no cumplía la mayoría de edad y las monjas decidieron cuidarla hasta que tuviera edad de tomar los votos.


Su vida dentro del convento no fue precisamente el martirio, la pobreza y el sacrificio que sufrió Santa Teresa, ni mucho menos. Sor Juana tenía su propio apartamento, recibía amigos, tocaba instrumentos y daba órdenes a sus empleadas. Lo mejor de todo: disponía de una biblioteca y de inagotables cuadernos para escribir. Su padre era rico y no escatimaba en regalos. Dicen además, que era tan hermosa que no sólo recibía presentes de su papá, y que hasta el obispo se quedó pobre por consentirla.  


Allí, en las celdas del convento, la conoció Thomas Gage, el misionero irlandés que escribió un libro sobre el Nuevo Mundo. Fue gracias a él que hoy sabemos de la existencia de sor Juana de Maldonado y Paz, la primera dramaturga de Centroamérica, nuestra Sor Juana, con una vida parecida a la de Sor Juana Inés de la Cruz, pero con obras totalmente distintas.

La negada Sor Juana

Thomas Gage regresó a Europa con cientos de historias que narrar, con miles de anécdotas sobre la Nueva España y sus habitantes. De Guatemala contaba por ejemplo, el lujo y la opulencia en la que vivían los religiosos. Describió con detalles el convento de Santo Domingo, con su lago artificial donde nadaban peces y los frailes podían navegar en pequeñas barcas. También era asiduo visitante del convento de Nuestra Señora de la Concepción, donde conoció a una monja que le dejó perplejo, una mujer de enorme belleza a quien llamó “la novena musa”, “una Calíope de los versos”. Escribió que esta monja, muy joven, había enamorado a todo el pueblo, incluso al obispo que se quedó pobre por ofrecerle tantos regalos. Dijo que era una poeta magnífica y su voz y su talento para la música eran extraordinarios. Esa monja era Sor Juana de Maldonado y Paz.


Pero Gage no se volvió famoso por su precisión histórica. Muchos investigadores posteriores le tacharon de farsante y de mentiroso. Gage se ganó a pulso el odio de la Iglesia y de un buen número de chapines de la época, porque saltaba de un bando a otro a su antojo. En Guatemala se presentó como misionero, pero más tarde se descubrió que era espía, que pasaba información a Inglaterra para ayudarles a invadir el territorio guatemalteco. Era fraile dominico, pero cuando la Iglesia lo mandó a prestar servicio a las Islas Filipinas, una misión peligrosa en ese entonces, decidió volverse protestante. En resumen, no que hay explicar demasiado por qué a Gage no se le tenía mucho aprecio. Y como a Gage se le tachaba de mentiroso, Sor Juana de Maldonado entonces era un invento del irlandés. Así se creyó por muchos años. En la primera edición guatemalteca de su libro Los viajes de Thomas Gage a la Nueva España, se escribió en el prólogo: “basta traer a cuenta la leyenda de la monja disipada y el obispo imbécil que de ella se prendó, para comprender las falsedades de Gage”. La Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala agregó al libro una advertencia: “El padre Gage creó el mito de esta hija de las musas y su nombre y oficio han pasado a nuestros días como una verdad que el buenazo y mentiroso de Gage revistió con sus propios ornamentos”.


Los historiadores mataron a Sor Juana, la arrancaron de la historia para enviarla a la literatura, como un personaje de ficción. Pero hubo quienes se encargaron de sacarla de allí. El primero fue Ernesto Chinchilla Aguilar: en 1949 encontró en los archivos de la Inquisición de México, la denuncia hecha contra Juana y su familia. La primera luz de que la poeta realmente existió.


Le siguió José Joaquín Pardo, que halló en el Archivo General de Guatemala un documento en el cual el Rey le entregaba a Sor Juana una renta vitalicia, como pensión por el trabajo que su padre, el Oidor (el juez en la época de la colonia), prestó a la corona. Con dos pruebas más Sor Juana ya no era una leyenda. La tercera prueba la encontró Ricardo Toledo Palomo: era un contrato de compra venta de la celda que utilizó Sor Juana en el convento. Un cuarto documento salió a la luz en 1958: era el voto que firmó cuando se hizo monja. La quinta prueba la descubrió Luz Méndez de la Vega en el Archivo General de México, se trata de una carta que enviaron al padre de Juanita y en donde hablan de ella. Nuestra primera poeta era real, Gage no la inventó.

Una reina enclaustrada

Sor Juana era la única hija mujer del Oidor, y por lo tanto era mimada y consentida. Nació en 1598 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, y fue educada con la precariedad cultural de la época, cuando las mujeres no asistían a escuelas y se preparaban nada más para las labores domésticas. Pero Sor Juana era especial, tenía un talento que logró desarrollar en el convento, en el único espacio donde una mujer podía dedicarse a la lectura y a la música.


Llegó allí obligada, apurada por la Inquisición, pero no vivió nada mal. Gage da cuenta del enorme apartamento que tenía a su disposición, con siete dormitorios, una bañera con un mecanismo especial para calentar el agua y seis empleadas a su servicio. Todo decorado con el mayor de los lujos: “gabinetes de oro y plata, imágenes con corona de oro y piedras preciosas, una capilla entapizada y adornada con lo más curioso de Italia y lámparas de plata cubiertas con un dosel bordado de oro”, escribió Gage.


Allí pasaba los días Sor Juana, entre lecturas y música que practicaba con sus múltiples instrumentos. Por las tardes recibía visitas de religiosos e intelectuales con los que conversaba. Uno de los que la frecuentaban era Fray Juan de Zapata y Sandoval, el sacerdote que según Gage se quedó en la pobreza por los regalos que le hizo. Gage contó que Fray Juan estaba tan enamorado de ella que pidió que la nombraran abadesa (madre superiora), a pesar de ser muy joven.

Esto, claro está, causó revuelo entre las demás religiosas, las monjas ancianas y cabizbajas que habían pasado toda una vida en el convento esperando su turno y las que, un poco mayores que Sor Juana, se quejaron con sus padres porque su nueva jefa iba ser una mujer menor. Dicen que varios hombres llegaron con la espada desenvainada a exigirle al cura que respetara las edades. Al final el oidor tuvo que hablar con su hija para pedirle que desistiera de ser la abadesa y que esperara, como todas, la edad necesaria para el cargo. Lo consiguió más adelante, con los años a cuestas.


Se sabe que dentro del convento Sor Juana escribió mucho y que llegó a ser admirada y respetada por su obra, pero casi nada sobrevivió. Quedó sólo el Auto en agradecimiento por la guida a Egicto,  una obra teatral de tema religioso y que es quizá, la única pieza que con certeza se le puede atribuir a Sor Juana de Maldonado.

El auto navideño

De la primera escritora guatemalteca se conoce muy poco. Su vida se volvió leyenda, Máximo Soto Hall y José Milla la utilizaron como personaje de ficción en sus novelas, y la realidad y la fantasía se confundían. Cuando por fin se tuvo certeza de que existió, quedaba una carencia, una enorme carencia: no se había encontrado nada escrito por ella.

Aquellos versos tan hermosos de los que hablaba Gage se volvieron un misterio.


Luz Méndez de la Vega, en su intensa búsqueda por archivos, se topó con un cuaderno repleto de poesías coloniales.

Llamó su atención la temática religiosa y su falta de ortografía, propia del siglo XVII, pero el papel en el que estaba escrito pertenecía al siglo XIX, mucho tiempo después de la muerte de Sor Juana.  Luz Méndez no se confió tanto y revisó con más esmero; lo que descubrió es asombroso: los textos eran de distintas épocas, alguien, en el siglo XIX creó una especie de antología con obras de siglos anteriores. Entre ellas estaba El entretenimiento en agradecimiento de la guida a Egicto, una obra de teatro sobre ‘la huida de la sagrada familia cuando Herodes perseguía a los niños’. Luz Méndez reconoció que el sitio donde se tenía contemplada la representación era el convento de la Concepción y que la época en la que fue escrito, por el lenguaje y ciertos datos de acontecimientos, era la misma época en que Sor Juana vivió allí.

Investigó más y descubrió que ninguna otra monja escribía en esos mismos años, por lo tanto sólo podía ser atribuible a Sor Juana. Así Luz Méndez descubrió la única pieza escrita por nuestra primera poeta.


Aunque es poco lo que se conoce, su calidad ha sido tan reconocida que los investigadores no dudan en hablar de ella como una magnífica escritora. La profesora argentina Iride Rossi, estudió esta pieza en su libro La palabra oculta, monjas escritoras en la Colonia y determinó que “es un verdadero entramado de planos distintos que produce un texto original que, si bien abreva en el teatro medieval europeo, se muestra con notables diferencias, acentuadas por las características culturales guatemaltecas. Esto refuerza la idea de una cultura del nuevo mundo filtrándose por los resquicios de la cultura del viejo mundo”.


Sor Juana recrea la forma de hablar de los indígenas de la Colonia y da testimonio de una época, de una sociedad dividida por clases y etnias.


“Es teatro en movimiento. La combinación de múltiples elementos: el alto contenido significativo de las situaciones dialógicas, la música, el canto, la danza además de los cambios escénicos, el ritmo interno de la acción y la riqueza expresiva, todo ello contribuye a lograr un efecto caleidoscópico que se modera con los momentos de espiritualidad. Presenta rasgos notables de modernidad”, escribió Rossi. 


La vida de Sor Juana tiene todavía algo de mito, parece una combinación de mentiras con verdades, de rumores que se vuelven verdaderos. Nunca sabremos a ciencia cierta si el sacerdote estuvo enamorado de ella, o si era tan hábil con la música como cuentan. Probablemente el tiempo se haya tragado ya sus poemas y sus otras obras de teatro, si las hubo; pero queda una certeza: nuestra primera escritora es autora de una obra teatral que mezcla lo europeo con lo nacional, un sincretismo, una hibridación que sorprende.

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17 comentarios:

  1. noé obdulio castellanos valenzuela : (2010-07-02 15:23:00 horas)
    esta buen que escriban acerca de que hoy en dia los jovenes no se interesan por la historias de guatemala y sus amigos de que en el pasado ayudaron a ser como somos ahora y sigan escribiendo mas de esto.
  2. alvaro sandoval0: (2010-06-11 14:49:43 horas)
    donde puedo encontrar algo de sor juana de maldonado
  3. José Antonio Flores Gudiel: (2010-03-30 21:44:49 horas)
    Hace mucho tiempo después de tener mi diploma en Bachiller en Ciencias y Letras busqué trabajo y encontré lugar en un café internet, no sé el porqué posiblemente por la rapidez con que escribía, únicamente sabía "escribir por computadora", me dediqué a leer sobre los programas de office y en menos de 8 meses llegué a ser ofimático sin título o papel que me acreditara como tal, en el internet cafe surgieron muchas peticiones sobre cosas que no las podíamos elaborar aún, así que busqué y encontré muchos tutoriales para poder aprender un poco más, dando un porcentaje más de mí que del 100%. De repente nos visitó un cliente que necesitaba que le elaboraramos una página web no un correo electrónico, así que esa vez le quedamos a un cliente absolutamente mal. Entonces dediqué mi tiempo libre a leer sobre codigo html y ediciones de páginas web, para lo cual me trazé un pequeño proyecto, en el cual consistía en colocar unas biografías y como mal decimos por aquí "copy & paste", tuve, vaya en mi plena juventud no más de mis 21 años de edad, tuve la iniciativa de ayudar a muchos estudiantes que buscaban biografías y que a veces no encontraban completas, así que copié y pegué el contenido dice Ariel Batres Villagrán, no lo niego, pero tampoco quiero que se me acuse de plagio, si yo inserté derechos reservados a la página fué al código html que había impreso sobre la misma, sobre las capturas de imágenes y edición en flash sobre unos album que dejé adjuntos en dicha página, pero nunca en las biografías que están en la página, admito que fue error mío no dejar impreso dentro del código la fuente de información sobre dichas biografías, pero como ustedes comprenderán en menos de un año me dediqué a estudiar en las cosas que aquí no se podían aún hacer, nunca leí derechos de autor ni nada por el estilo, hasta hace un par de años que estuve programando una base de datos me llamó la atención colocarle el nombre a mi programa y entonces ahí fue donde busqué información al respecto, y poco tiempo después me dió mucha curiosidad buscar mi nombre completo en la red, así que busqué mi nombre para verificar si yo aparecía en algún sitio, y de hecho sí aparecí en varios sitios, solo que al que más quería aparecer fue en http://www.poemasdeamor.com.ar/Tuspoemas.html, y aparecí en otro sitio donde desconocía haber ingresado alguna vez, hice caso omiso y pensé que era otro que tenía mi nombre completo, pero nunca imaginé que encontraría esto, y peor aún cuando encontré un enlace que finalizaba en ab8/jaf, se me vino una idea a lo lejos así que cliqué y he aquí escribiéndoles lo que he leído y la verdad me apena, pero tengo que dar la cara por esto. Aclaro mi intención en aquel entonces no fue plagiar señores y si edité la línea que menciona el Sr. Villagrán no pensé antes de editar, ya que les he hecho mención de que no tenía idea de los derechos de autor sino hasta hace un par de años, ante ustedes mil disculpas y a los originales editores de la mini biografía descrita en los comentarios anteriores, si edité la página fue por pura voluntad de ayudar a los estudiantes, sin ánimo de lucrar, perjudicar ni mucho menos obtener beneficios de algo que no me pertenece. He eliminado la sección de biografías, aún no he podido eliminar la principal ya que la tengo que editar localmente y subirla para sobreescribir los cambios. Si aceptan esta disculpa que me corroe de alguna u otra forma, serían muy finos de hacérmelo saber a mi correo electrónico por favor: josantonio_floresgudiel@yahoo.com
  4. Ariel Batres Villagrán: (2010-03-15 01:03:55 horas)
    Plagio intelectual y una obra de Manuel Galich PLAGIO INTELECTUAL Fechado al 2010-03-14 (03:01:46 horas), el suscrito se tomó la libertad de enviar e indicar lo siguiente: “Como complemento a las excelentes referencias anotadas por Marta Sandoval, a continuación pego lo mini biografía elaborada por José Antonio Flores Gudiel, tomada de: http://www.angelfire.com/ab8/jaf/Biografias.html” Sin embargo, cabe reconocer un craso error de parte del remitente: por no buscar en otras fuentes no reparó en que lo “escrito” por el Sr. José Antonio Flores Gudiel es una copia textual -sin cita de fuente pero sí con el envanecimiento de “derechos reservados”- de lo publicado originalmente por el Dr. Juan Carlos Escobedo Mendoza. ¿Quién es el autor de la minibiografía de Sor Juana de Maldonado? En un principio se consideró que era el Sr. Gudiel, pero ahora se tiene la certeza sin duda alguna que éste es un plagiario, por lo siguiente: El 22 de agosto de 2004 el Dr. Escobedo Mendoza dio a conocer en su “Página de la literatura guatemalteca”, la misma minibiografía, a la cual posteriormente le colocó como última fecha de revisión el de 20 de noviembre de 2006. Ver http://www.literaturaguatemalteca.org/sorjuandademaldonado.htm El problema para atribuir la paternidad de la mini biografía es determinar con precisión la fecha en que el Sr. Gudiel publicó sobre la poetisa, toda vez que se trata de idéntico texto con respecto al editado por el Dr. Escobedo. ¿Quién plagió a quién? Lo más fácil es suponer que Gudiel a Escobedo, sabiendo que éste último desde 1999 creó su Página, la cual ha ido actualizando desde entonces. Valgan las disculpas del caso para los lectores y especialmente al Dr. Juan Carlos Escobedo Mendoza. UNA OBRA DE MANUEL GALICH El dramaturgo, ensayista e historiador guatemalteco Manuel Galich (1913-1984) escribió variadas obras de teatro que llevó a escena en Guatemala y Cuba, entre otros países. En 1949 incluyó en el volumen “La historia a escena: 3 evocaciones en un acto”, las siguientes: “Una carta a Su Ilustrísima”, “Belem 1813” y “15 de septiembre”. Las tres piezas están dirigidas a los jóvenes estudiantes de secundaria, a través de las cuales trató de enseñar algo de la historia guatemalteca. En lo que respecta a Sor Juana de Maldonado, la pieza “Una carta a Su Ilustrísima” (estrenada en 1940 en la Escuela Normal de Señoritas de Guatemala, con alumnas del 4to. año, bajo la dirección del autor), se refiere precisamente al momento en que Sor Juana es propuesta como candidata al cargo de Abadesa; por su juventud es atacada como advenediza, pues sus detractores insisten en que debe esperar su turno, llegar a la madurez para estar en capacidad de desempeñar las tareas que exige el puesto, amén que hay otras candidatas con más años de servicio y por ende con mayor capacidad que ella para enfrentar las situaciones que demanda la posición de Abadesa. Funcionó aquí algo así como la aplicación de los principios del servicio civil con base en las capacidades, el mérito y tiempo de servicio. En su tesis de graduación como Licenciado en Letras por la Universidad de San Carlos de Guatemala, Mario Alberto Carrera (1945- ) escribió “Ideas políticas en el teatro de Manuel Galich” (1982). En páginas 29 a 30 de la misma, describe el contenido de la obra “Una carta a Su Ilustrísima”, como sigue: “Una carta a Su Ilustrísima Evocación en un acto. Estrenada el 26 de julio de 1940. La acción en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en el primer tercio del siglo XVII. Sor Juana de Maldonado y Paz ha sido propuesta para madre abadesa de su convento. Ello produce, dentro y fuera del claustro, dos partidos, uno a favor de sor Juana y el otro en pro de sor Presentación, la religiosa más vieja del monjío. De tal manera se caldean los ánimos en los dos partidos que se produce una manifestación pública de los familiares y amigos de las monjas en las inmediaciones del convento y se llega al punto de cruzar aceros entre los dos bandos. Galich alivia la tensión escénica que ha producido, es decir la intriga, con el siguiente desenlace: Sor Juana ordena a su esclava Rita que vaya al palacio arzobispal y le pida a Su Ilustrísima que le devuelva la carta que hace unos cinco días le ha escrito y que al retornar se la dé a su padre, don Juan Maldonado y Paz, que está a la puerta del convento, para que la lea a los dos partidos en pugna. Rita hace todo como sor Juana le indica y los airados caballeros se calman y se van a su casa. En la carta sor Juana le dice al arzobispo que no piense en ella para abadesa porque no lo merece. Que la indicada, por su edad y méritos, es sor Presentación, a quien ella dará su voto. Más tarde la misma carta es leída al claustro y sor Presentación, avergonzada por haber pensado mal de la monja poetisa, le pide perdón.” Al lector interesado en leer dicha pieza teatral, así como la mayor parte de obras del dramaturgo, se le recomienda la siguiente recopilación: Cruz, Víctor Hugo; “La obra dramática del doctor Manuel Francisco Galich López”. Guatemala: Editorial Universitaria, 1989. Dos tomos. En páginas 279 a 307 del Tomo II se encuentra “Una carta a Su Ilustrísima”.
  5. Ariel Batres Villagrán: (2010-03-14 03:01:46 horas)
    Como complemento a las excelentes referencias anotadas por Marta Sandoval, a continuación pego lo mini biografía elaborada por José Antonio Flores Gudiel, tomada de: http://www.angelfire.com/ab8/jaf/Biografias.html SOR JUANA DE MALDONADO Sor Juana de Maldonado (1598-1666). Escritora. Nació en Antigua Guatemala. Fue monja del Convento de Concepción en la época de la colonia. Entre sus libros se encuentra Entretenimiento en Obsequio de la Guída a Egicto. Se le atribuye ser la primera poetisa y dramaturga colonial de Guatemala y Centroamérica. Un importante estudio sobre su vida y obra fue hecho por la doctora Luz Méndez de la Vega, titulado La amada perseguida Sor Juana de Maldonado y Paz, en el cual la escritora anota: "Mujer excepcional, primera poetisa y dramaturga centroamericana, la guatemalteca Sor Juana de Maldonado y Paz o Sor Juana de La Concepción (1598-1666), desde muy joven, fue injustamente mucho más perseguida que amada. Su extraordinaria belleza y talento, así como su privilegiada posición social, como hija del Oidor don Juan de Maldonado y Paz, la hizo centro de envidias, de intrigas y de escándalos, fomentados por las grandes rivalidades sociales, políticas y religiosas que dividían en bandos a todos los pobladores y en especial a las principales familias de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala -hoy Antigua- entonces centro del Reino que comprendía toda la región centroamericana". Y en otra parte, Méndez de la Vega añade: "Aunque pudiera parecer poco actual preocuparse de la sencilla obra de esta casi olvidada monja cuando en Guatemala tenemos abundante y buena literatura, con varios autores de fama internacional y hasta un Premio Nobel literario y aunque, además, parezca poco importante el Entretenimiento en Obsequio de la Guída a Egicto -que intento rescatar, como del siglo XVII y de Sor Juana de Maldonado y Paz- es evidente su valor literario, por ser una de las primeras obras dramáticas de esa época y, en particular, porque su escenario es la antigua capital de Guatemala y ser la única obra justificadamente atribuible a esta primera poetisa y dramaturga colonial nuestra y, por lo tanto, centroamericana".
  6. Ariel Batres V.: (2010-03-13 07:04:36 horas)
    Felicitaciones a la Srita. Marta Sandoval por tan ágil descripción acerca de una mujer que no obstante haber existido, el tiempo la convirtió en leyenda, y todo porque como a Thomas Gage no muy se le cree todo lo que escribió -igual ocurre con Bernal Díaz del Castillo-, lo que él dijo de Sor Juana queda en la ficción. Y como ficción rescatada de la leyenda expone también Máximo Soto-Hall la vida de la monja en "La Divina Reclusa", novela que obliga a pensar que no necesariamente lo anotado por Gage es falso. Habida cuenta que la autora de este artículo expone con sencillez y claridad los resultados de las investigaciones efectuadas por Luz Méndez de la Vega, Ricardo Toledo, Ernesto Chinchilla Aguilar y José Joaquín Pardo, amén de mencionar a Pepe Milla, sería interesante que ofreciera a los lectores un Ensayo que describa con más detalle lo anotado por dichos autores acerca de la monja y poeta, toda vez que el mismo David Vela en su "Literatura Guatemalteca" (1943), también cae en la duda respecto a si realmente existió. Si bien es cierto la historia envió a Sor Juana al campo de la literatura, no necesariamente significa que todos lo acepten, y todo porque aparte de "La guida de Egipto" no se conoce su obra poética o en prosa. De nuevo, felicitaciones a la autora. Ariel Batres Villagrán, Guatemala
  7. rene posadas sanchez: (2010-03-07 19:09:22 horas)
    Bastante interesante ,me hace recordar las visitas a la Antigua ,a la tumba del hermano Pedro,quiza alguien podria elaborar mas al respecto,el fisico a de haber sido de un angel.seria interesante el poder crear una imagen de ella.
  8. Walter Grunebaum: (2010-03-07 18:17:54 horas)
    Señorita Marta Sandoval, escribió un muy buen artículo, pero en honor al castellano, escribe usted: "Así Luz Méndez descubrió la única pieza escrita por nuestra primera poeta". Entiendo que se debe escribir POETISA. Atentamente.
  9. Fernando Gonaz: (2010-03-07 12:37:58 horas)
    Excelente
  10. Ramiro Asturias Zamora: (2010-03-07 12:16:05 horas)
    Fascinante. Me hizo recordar las aventuras de convento por parte del rey Felipe IV, narradas por mi antepasado don Sancho Alvarez de las Asturias (y rescatadas en "Semilla de Mostaza", por Elisa Hall).
  11. R.A. Wagner: (2010-03-07 12:05:54 horas)
    Fascinante reportaje y mejor aún la forma en la que la autora lo presenta, concuerdo con el Ing. Hernández, da para una interesante novela. Muchas felicitaciones a Marta Sandoval.
  12. anibal perez: (2010-03-07 11:53:36 horas)
    Vaya!: nuestras leyendas abundan en demasía; y ahora ésta, que describe a una fémina brillante a pesar de la época, las circunstancias y el mimo. Despierta la curiosidad saber, ahondar mas sobre ella y, para mí, leer ese aparente sincretismo en que el hablar cotidiano de antes sale retratado. Mi sordera casi congénita me hace apreciar los modismos, los giros y la mezcla divertida del idioma guatemalteca (lo considero, sí, una variación divertida del español). "La guida a egicto" despertó, indudablemente, mi apetito por saber realmente de esta nuestra primera y nebulosa escritora. Interesante columna.
  13. luis: (2010-03-07 11:36:55 horas)
    interesante reportaje. no sabia nada de sor juana.
  14. sergio licardie V: (2010-03-07 11:11:18 horas)
    Felicito a la autora por tan interesante documento y narrativa tan agradable en el tema de Sor Juana de Maldonado. En algunas oportunidades he sugerido formas para estudiar la historia en las escuelas de nivel medio. Es una forma investigativa no narrativa, particular, específica no globalizante de épocas. Le llamo también de perfil vertical no horizontal por etapas historicas. Los jóvenes pueden tener acceso a documentos donde investiguen dos o tres temas en el año, por individuo no por salón de clases. Los temas pueden ser, entre miles: La mujer en Guatemala. Las guerrillas en Guatemala, la guerra, las luchas campesinas, las sublevaciones indígenas, los cultivos populares, etc. etc. que se ocurran. Para todos hay. En eso de las guerrillas hay mucha experiencia histórica, no se trata solamente de los eventos cercanos. En cuanto al acceso de los documentos habrá quienes no quieran soltar sus negativos escondidos, otros que se pueden destruir los papeles viejos, pero sin ser egoístas en un C. D. pueden caber miles de documentos por menos de Q5.00 y los patojos pre intelectuales cambiarían felices la pornografía por la historia sintiéndose creativos.
  15. Ramses Molina: (2010-03-07 10:17:41 horas)
    Marta.Esta muy bueno el reportage acerca de Sor Juana Chapina,Estoy seguro que muchos ya sabian esta historia.Seguro es que al leer acerca de Sor Juana nos podemos imaginar de su talento y su bellezade.Hubiera sido bueno que Ud tambien nos hubiera regalado algunas imagenes (fotografias) de la famosa Sor Juana(bueno si es que existen),esperamos sea para un proximo o de repente se puede editar este mismo.
  16. Raul Osegueda: (2010-03-07 08:42:03 horas)
    Exquisita columna me la comi toda con mi cafecito huehueteco por supuesto. Gracias por haber escrito algo tan bello que siempre escuche pero sin detalles pues creci en el oscurantismo del gobierno de Ydigoras y desde ese tiempo radico en el extranjero,gracias nuevamente saludos dese el Valle del Sol
  17. Ing.M.Sc. Carlos E. Hernandez B.: (2010-03-07 07:23:14 horas)
    Felicitaciones por tan especial reportaje. Primero, a manera de una novela del realismo magico, describe el origen de la monja en cuestion, para luego, ya con informacion corroborable, se continua con la investigacion periodistica. La primera parte del reportaje me recordo en algun momento Del Amor y Otros Demonios de Gabriel Garcia Marquez. Srita Sandoval (o Sra Sandoval) seria bueno que este personaje (originalmente ficticio y luego historico) le sirviera para hacer una buena novela.
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