Es curioso, se dice que la distancia más corta entre dos puntos es trazar una línea recta; y sin embargo, es justo una línea la que ha creado la más grande distancia entre lo que las marcas quieren hacer para comunicarse con el consumidor y lo que éste quiere ver y experimentar de parte de ellas.
Y es que, después de haber trabajado durante más de 20 años en publicidad y comunicación (publicidad tradicional, mercadotecnia directa, promociones, interactiva, arriba de la línea, debajo de la línea, a través de ésta, de lado y hasta en medio de ella), nunca he encontrado quien me diga quién fue el arrogante “genio” que pensó que la comunicación se podía dividir y hasta clasificar como arriba o por debajo de.
Casi me puedo imaginar a un personaje digno del mejor villano del mundo de James Bond, con todo y gato siamés en sus piernas, encerrado tras los cristales del piso más alto de una torre corporativa que, si bien un día fue el trono desde el que gobernaba su reinado de medios above the line, hoy se ha convertido en su propia prisión de la que ya no puede escapar ante la re-evolución que hoy día está sucediendo.
¿A qué me refiero? Veamos, explicándolo de la manera más sencilla, según la impuesta división ATL/BTL, un medio es considerado arriba de, cuando tiene un alcance masivo y debajo de, cuando realiza un contacto directo (uno a uno) con el consumidor ¿correcto?
Entonces ¿qué sucede cuando existe una plataforma (porque llamarlo medio sería muy limitante) como internet donde existen millones de usuarios en todo el mundo? ¿Habría que considerarlo above the line? ¿Pero qué pasa cuando justo esta plataforma nos permite conectar de manera personal y directa con cada una de esas millones de personas, entonces sería below the line?
¿Y qué hay de todas las demás disciplinas de la mercadotecnia como las Relaciones Públicas, CRM, Direct, etcétera que también pueden alcanzar a millones de personas con una sola campaña?
Desde mi punto de vista, las estrategias, tácticas, acciones y hasta medios de comunicación ya no se pueden dividir entre arriba y abajo (de hecho jamás lo debieron haber sido). Los esfuerzos que algunos pocos siguen haciendo por continuar con esta división, tratando de retener los escurridizos presupuestos gigantescos que antes manejaban, se están enfrentando a un gran e inevitable cambio.
Hoy cualquier profesional de la mercadotecnia, publicidad y comunicación, (Planeación estratégica, Ejecutivo de Medios, Director de Marketing, Gerente de marca, Creativo, Ejecutivo de cuenta, etcétera), debemos de comprender que afortunadamente para nuestra industria, las de nuestros clientes y sobre todo para el consumidor final, existen muy diversas disciplinas y medios que nos permiten conectar con el mercado de distintas maneras cumpliendo con los diferentes, y siempre exigentes, objetivos de las marcas, a la vez que logramos algo mucho mejor: cubrir las expectativas del consumidor, haciéndonos disponibles ante él cuándo, dónde y cómo este quiere contactar con las marcas.
Pongamos esto en práctica, borremos de una vez por todas esta línea y dejemos de pregonar que hacemos “campañas integrales” para hacerlo de verdad y tendremos clientes leales y cercanos durante muchos años más.
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